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Qué fue de Milinko Pantic, un '10' a balón parado

Comenzó como suplente en el Partizan, estuvo en Grecia hasta los 29 años y en el Atlético alcanzó la categoría de divinidad

En la imagen de la izquierda, en su primera época en el Partizan, en el centro vestido de rojiblanco y a la derecha una imagen actual del serbio en las inmediaciones del Calderón

Hablar de Pantic es hablar del Doblete atlético. Recordar su cabeza cruzando la pelota fuera del alcance de Busquets, evocar un balón en la escuadra tras un golpe franco del serbio, rememorar a la afición del Atlético postrándose en reverencias ante el '10' cuando iniciaba su liviana carrera para, desde el córner, usar a un compañero como prolongación al gol, revivir sus recortes por banda y sus milimétricos centros

Hablar de Pantic es ver su ramo, cada domingo puntual en el córner izquierdo del fondo sur del Vicente Calderón, y su busto, que se encuentra en las entrañas del estadio.

Milinko Pantic (05-09-1966, Loznica, Yugoslavia), es historia viva y fresca del Atlético de Madrid. Más conocido por muchos como "Sole", como él mismo reconoce, el apodo le viene de su abuela, que se lo puso "de cariño".

Era suplente en el Partizan

Los comienzos para Pantic fueron muy difíciles, ya que este mediapunta, que subió a la categoría de divinidad en el Atleti, era suplente en sus inicios en el Partizán de Belgrado. "A mí me pasó factura no ser titular en Partizán. Todavía no entiendo por qué no jugaba. Pero llego como suplente a Grecia en el 91 y en el 92 me nombran mejor extranjero de la liga griega", dice Pantic, intentando explicar, sin entenderlo todavía, por qué no dio el salto a un gran equipo hasta casi la treintena.

En el Panionios griego las cosas sí funcionan, pero no explota hasta que llega el Atleti. A su salida, en Grecia se tiraban de los pelos, pero "estas cosas pasan", sentencia el serbio: "Yo estaba, por así decirlo, a un kilómetro del Olympiakos. Pero ellos preferían fichar a jugadores de más nombre y nunca se concretó mi salida. Cuando me fichó el Atlético la gente en Grecia se preguntaba cómo podía ser que no hubiera jugado en un grande de allí".

Manda vídeos suyos a Antic

Y el culpable de su llegada es Radomir Antic, que ya le fichó para el Partizan cuando 'Sole' era sólo un niño (19 años) y Antic ejercía de director deportivo. Y el propio Pantic, que puso de su parte de una forma inimaginable en el mercado del fútbol hiper globalizado de hoy día: "Mandé vídeos míos a Antic y era lo que él quería: un jugador que tocara en el medio, con balón parado... He leído varias veces que le dijo a Gil que estaba dispuesto a pagar mi fichaje de su bolsillo. Yo nunca le pregunté a Antic si fue así, pero supongo que sí. Él lo tenía claro y si lo dicen será cierto".

Desde que pisa Madrid, en 1995, todo le viene de cara. Suyo es el primer gol del Atlético del Doblete, de falta, por supuesto, ante la Real Sociedad. Lo recuerda como si fuera hoy, un gol que pudo cambiar la historia, que igualó un 0-1 en contra y terminó en goleada (4-1), cerrando de un plumazo dos años nefastos: "Debutar en el Calderón y marcar un gol delante de tu afición, aunque hay que reconocer que con mucha suerte, fue el comienzo deseado por todos. Subimos para arriba y conseguimos ganar un partido que fue el primero de muchos. El año anterior el Atlético estuvo luchando casi para no bajar".

El Doblete, nombre a nombre

Allí coincidió con hombres que han grabado con letras de oro sus nombres en la historia rojiblanca: Caminero, "diferente, con mucha clase y mucho talento", Kiko, "un fenómeno, un artista en todos los sentidos", Simeone, "muy importante para el grupo. Un guerrero", Molina, "nuestro tercer central. El jugador doce. Como Beckembauer, jugaba muy bien con los pies", Solozábal, "nuestro capitán, capitán ideal. Trabajó mucho en silencio y dio mucho rendimiento", Geli, "como un hermano. De mi quinta, muy familiar, un chico humilde. Delfi merece mucho respeto"... y por supuesto, "el gran jefe de orquesta", Radomir Antic. "Manejó todo, creó un ambiente que funcionó. En el vestuario había muchísimo respeto. Nos llevábamos muy bien todos".

La afición, la "culpable" de todo

¿Y quién le enseñó a Pantic lo que era ser del Atleti? La respuesta es poco habitual, pero muy acertada: "La afición. Todo fue gracias a la afición, que me ha tratado siempre de maravilla y me sigue tratando muy muy bien. Eso fue fundamental para que volviera a vivir aquí, para estar cerca de todo. La culpa de que esté aquí la tiene la afición".

No quiere 'perder' ni en las entrevistas

Pantic tenía un enorme carácter ganador que achaca a los "genes serbios". "A mí ahora no me gusta perder ni en las pachangas, en el padel, en el tenis". Pero es que no le gusta 'perder' ni en las entrevistas. Cuando le hablo de que juega dos años "a un grandísimo nivel en el Atleti", entra raudo al quite: "El tercer año no fue malo, pero el Atlético fichó a Juninho y me quitaron un poquito de protagonismo".

La Champions del 97...

Del brasileño hablaremos más tarde, pero cuéntame esa Champions del 97 de la que fuiste 'Pichichi' con cinco goles: "Nos faltó un pelín de suerte para rematar la faena. Quizá si no nos cruzamos con el Ajax... Si no marco aquel gol ante el Widzew Lodz...". Pero Milinko explica por qué el Atlético ganó ese partido, algo que se echa de menos en el de hoy: "Mi Atlético nunca tuvo miedo nadie, no especulaba, siempre salía al campo a ganar".

¿Y por qué no tiró Pantic ese penalti que falló Esnaider?: "Justo antes había fallado dos o tres penaltis. Te pones nervioso, y yo me enfadaba conmigo mismo, porque nunca fue lo mío fallar tanto. Esnaider también los metía, pero estaba Van der Sar, uno de los mejores porteros del mundo aún ahora".

Quizá debió irse al llegar Juninho

Y entonces llegó Juninho: "Yo no le conocía de antes. Pero después del primer entrenamiento me di cuenta de que no cabíamos los dos. Y él tenía la ventaja de haber sido un fichaje muy caro. Es muy difícil competir contra un fichaje estrella". Y en la reflexión deja una frase que entristece a aquellos a los que sólo tres años nos supieron tan a poco: "Quizá me equivoqué por no marcharme cuando le ficharon a él. No supe interpretar la jugada y me quedé fuera de juego".

Su mejor gol de falta y el Baça

Pero al final de esa temporada 1997-98 se marcha, tras 136 partidos oficiales y 35 goles de rojiblanco, muchos de ellos de falta. Se queda con una que le metió a Zubizarreta en un Valencia-Atlético, y destaca sus enfrentamientos con el Barcelona, al que marcó en la final de Copa el gol que le valió el busto y le hizo cuatro goles en el Camp Nou al año siguiente: "Con el Barça jugué los mejores partidos de mi vida. Quizá había una especial motivación porque el Barcelona era el equipo de todos en la época del Dream Team".

"Su" Vicente Calderón y su ramo

Tras abandonar el Atlético pasa un año en el Le Havre francés y dos en el retorno al Panionios griego, donde se retira con 35 años. Desde entonces, vuelta a la que ha sido su casa, al sitio que tantas alegrías le ha dado, "su" Vicente Calderón: "Que tiren el Calderón es ley de vida. El club tiene muchas necesidades. Yo me quedaré con mi Calderón donde yo viví lo mejor. Yo no puedo influir en la decisión del club y hay que aceptarlo, supongo que para bien de todos".

Un estadio donde todavía, y tras trece años, Margarita viene cada domingo desde Talavera a poner un ramo de rosas rojas y blancas en su honor: "Margarita es una fenómeno. El detalle que tiene conmigo no ha pasado nunca y además siendo extranjero. Esta familia me adoptó, son como mis padres adoptivos".

¿Y no está para jugar un ratito?

Un ramo que se coloca en el corner, donde haría buena falta para sacar más de uno: "Saltar como en balonmano a sacar los córners y volver a salir, jajaja. Yo nací con este don, ponía el balón donde yo quería. Simao también pone el balón donde quiere, pero hay que sacar mucho más provecho de estas jugadas".

Y precisamente con Simao tuvo un reto lanzando faltas. Terminaron empate, con lo que Pantic matiza: "No era un reto... En un reto tenemos que ponernos los dos más serios. Simao es un tío de puta madre y se portó con los niños de lujo".

Presente y futuro

Hoy, imparte su magia entre los niños como director de la Escuela de la Fundación del Atlético de Madrid. Y mirando al futuro, Pantic tiene un sueño, muy claro, para el que ya se siente suficientemente preparado: "Mi objetivo es ser entrenador y yo suelo cumplir siempre mis objetivos". Y en su equipo "siempre ficharía un organizador, un jugador diferente a los que hay ahora en el Atlético".

Mientras tanto, sigue deleitándonos con su guante derecho en el fútbol indoor de veteranos: "Si me convoca el mister, el Pechuga, jugaré. Es un fenómeno, si me convoca encantado y si no, no me voy a enfadar".

Seguro que le convoca. Y seguro que, más tarde o más temprano, triunfa como entrenador: "Espero no tardar tanto en triunfar como entrenador que como jugador. Pero voy a triunfar, eso lo tengo claro". Nosotros también. Se lo merece.

Entrevista íntegra con Milinko Pantic, un '10' a balón parado

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