Carta a Alberto Oliart
Carta semanal del contertulio de 'A vivir que son dos días', José María Martí
No nos conocemos personalmente, señor Oliart, pero sé bastante de usted, desde hace muchos años, a través de amigos comunes: José Antonio Linati, Joan Reventós y Carlos Barral por citar a tres que ya han muerto, y Josep Maria Castellet, Josep Maria Ainaud de Lasarte y Francesc Casares, por citar a tres que viven.
Es un usted hombre culto, buen poeta y memorialista que, suponemos que por discreción, deja sin contarnos lo que vivió como ministro de Defensa. Por sus amigos sé que el general que debía informarle sobre el 23-F rehusó tomar asiento ante usted. "Permaneceré en pie y en posición de firmes", le dijo. Luego añadió que era un hombre fiel al generalísimo Franco y por lo tanto fiel al rey que Franco ungió como sucesor pero no dijo nada de ser fiel a la democracia. No se si en ese momento pensó usted en uno de sus poemas.
El que dice "Fuimos muertos soñando bajo el cielo". Ideológicamente ha sido usted coherente toda su vida: siempre de centro derecha y demócrata. Pocos saben que en 1958, cuando el franquismo encarceló a la dirección clandestina del socialismo catalán, dieciséis personas, usted se ofreció a los detenidos en Carabanchel para todo lo que fuese necesario ni que el veintidós de febrero de 1981, un día antes del tejerazo, Ernest Lluch fue a la jura de bandera de Sant Climent de Sasebas para explicar a los generales que Oliart sería buen ministro de Defensa con Calvo Sotelo y era hombre de consenso con el socialismo.
Pocos saben también que estudiando Derecho Oliart pronunció una frase que sorprendió a sus amigos. Dijo, con voz solemne: "Si muero, no dejéis que me entierren por la Iglesia". Pero Dios siempre le ha obsesionado. Como la muerte y el amor, presente en muchos de sus poemas. La muerte, la fe y el amor. Temas eternos. Eterno es también el conflicto entre los ciudadanos y el poder. Lo va a vivir en carne propia con el nuevo cargo. Pasó con perfil discreto Sanidad y Seguridad Social. Supo lo que era una borrasca solo porque una comisión sacó unos papeles siendo ministro de Industria y Energía y tuvo que tragar lo suyo con un ejército de espíritu golpista.
Comparado con lo que le va a caer en Radio Televisión Española su paso por esos tres ministerios fue como la estancia en balnearios. Para empezar, mala cosa llegar tras la salida de su antecesor por sentirse ninguneado por la vicepresidenta primera. Luego, su edad. Ni la Iglesia quiere cardenales de ochenta años. Y sobre todo, la crítica de que no tiene zorra idea del medio la escuchará y leerá cada dia. Es usted hombre leído y recordará que cuando Fernández de la Mora, intelectual reaccionario que se oponía a la democracia, fue nombrado ministro de Obras Públicas el dibujante Perich publicó un chiste en el que se veía al ministro, cubierta la cabeza con un casco, recorriendo una obra. El capataz le decía: "Y esto es un pico y esto es una pala".
Le supongo bregado para soportar el chaparrón. Usted sabe que a los ministros se les pide capacidad de gestión y peso político. Los aspectos técnicos del ministerio -y Radio Televisión Española es más que un ministerio- los lleva personal que sabe del tema, cuando menos en teoría. A usted, por ejemplo, le sustituyó en Defensa Narcis Serra, que fue un buen ministro pese a que no había hecho la mili ni sabía distinguir entre una fragata y un crucero. Haga como Serra: llévese un gran segundo a la radio y tele pública.
Serra se llevó a Defensa a Lluis Reverter y usted sabe que hay militares a los que todavía se les humedecen los ojos cuando le recuerdan. Usted, señor Oliart, siempre ha tenido fama de buen gestor, de hombre dialogante y de tener decencia personal, lo que no abunda en estos tiempos. Aunque no me ha gustado la forma en que se la ha nombrado le doy mi voto de confianza, los cien días de rigor, sabiendo que su trabajo será discutido antes de su toma de posesión. Cuando se encuentre entre francotiradores disparándole desde la política y la calle, recuerde uno de sus versos. El que dice: "¿A dónde me irán llevando?" Un saludo afectuoso.




