Irvine Welsh: ''El éxito está sobrevalorado, no nos enseña nada, sólo se disfruta''
El escritor escocés publicó a finales de 2010 su última novela, 'Crimen'
Desde que publicó su primer libro a principios de los noventa, la carrera de Irvine Welsh no ha dejado de recibir elogios. 'Trainspotting' revolucionó la literatura británica y las distintas adaptaciones cinematográficas de sus relatos le han consolidado como uno de los escritores más rentables de las últimas décadas.
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Irvine Welsh (1958) dejó la escuela a los 16 años y encadenó decenas de trabajos hasta que se trasladó a Londres a mediados de los ochenta. Cuando regresó a su Escocia natal ingresó en la universidad, trabajó como funcionario y comenzó a escribir. En 1993 se publicó 'Trainspotting' y tras la adaptación cinematográfica le llegó el éxito. Su obra resultó revolucionaria al reflejar con maestría el argot barriobajero escocés y crear un mundo literario de drogadictos, hooligans y desarraigados que se conecta de un libro a otro. A finales de 2010 Anagrama publicó 'Crimen', su última novela. Welsh nos atiende desde EEUU interrumpiendo sus vacaciones para hablarnos de su trabajo.
Tus libros se mueven alrededor de la idea del fracaso, pero tú eres un ejemplo de éxito, ¿por qué tienes ese interés en enterrar todas las opciones de tus personajes?
En realidad no he tenido mucho éxito, he fracasado en muchas más cosas de las que he tenido éxito; en la música, como agente inmobiliario, arreglando televisores, como trabajador de la construcción, como cocinero. Es la condición humana, supongo. El éxito está sobrevalorado, no nos enseña nada, sólo se disfruta. El fracaso educa.
'Trainspotting' es un gran libro que dejó un gran impacto en su día, pero no es tu mejor trabajo, ¿cuánto tiempo te llevó darte cuenta de que serías el escritor de 'Trainspotting' aunque escribieses otras cosas?
Bueno, 'Escoria' y 'Éxtasis'' están terminando de filmarse este año, así que puede que no sea el tipo de 'Trainspotting' mucho tiempo más. Puedo ser el tipo de 'Escoria', eso sería más divertido si a la gente le da por presentarme así.
También estás trabajando en la precuela de 'Trainspotting', no se te hace raro ponerte en la mente de personajes veinteañeros.
Lo raro es tener 52 años y vivir en ese mundo, esa es la locura, yo sigo por esos sitios y con mis travesuras.
Cuando te trasladaste a Londres tras cumplir los veinte trabajaste en la industria musical, tocaste en bandas, organizaste conciertos, ¿cuáles son tus recuerdos de esos días?
No fue mucha cosa realmente, lo disfruté mucho, viví durante años en sofás e hice amigos para toda la vida. Londres tiene fama de no ser una ciudad muy acogedora, pero para ser un adolescente escocés lejos de casa tuve suerte de conocer a la mejor gente.
Muchos lectores quedan impactados leyendo algunos pasajes de tus libros, sueles decir que escribes para ti, pero dice mucho de una novela que tenga la capacidad de enfrentar a la gente con el estilo de vida de los suburbios, ¿por qué crees que sucede esto?
El drama trata sobre conflictos y eso a veces pasa por sacar a la gente de los sitios en los que se sienten cómodos.
Ahora tus libros son lecturas recomendadas en las escuelas británicas y 'Trainspotting' se ha convertido en el libro más robado de las bibliotecas públicas, ¿Eso es una buena señal de la apertura de la literatura británica?
No sé si 'Trainspotting' existirá en 20 años, quizá todos estemos viendo 'Britain Got Talent' temporada 678 y Simon Cowell o Sheryl Cole serán los líderes mundiales.
En tus libros el fútbol tiene un peso importante, ¿cuál es tu mejor recuerdo futbolístico?
Llámame tonto sentimental, pero me quedo con el séptimo gol de Alan Gordon en estadio Tynescastle en 1973 en el derbi de Año Nuevo contra el Hearts, estaba el partido apretado, ellos se acercaron en el marcador y ese gol aseguró el resultado.
En uno de los relatos de 'Si te gustó te la escuela te encantará el trabajo' narras la vida de un personaje británico asentado en Canarias, ¿cuáles son tus impresiones de los británicos que viven en España?
Me encanta la cultura de los expatriados, la manera en que intentamos y conseguimos sentirnos como en casa.




