Rienda se va por la puerta grande

María José Rienda.(Reuters)

María José Rienda, la española con más triunfos en la Copa del Mundo de esquí alpino (6), que hoy anunció su retirada en una rueda de prensa en Sierra Nevada, abandona la competición después de haber sido la principal figura del deporte invernal español desde la entrada del nuevo Milenio.
Rienda, que obtuvo todas sus victorias en gigante, se va tras 17 años en la elite, en los que unió su nombre al de los hermanos Fernández-Ochoa, Paco y Blanca, los únicos españoles que ganaron pruebas de esa competición. El desaparecido pero inmortal ''Paquito'', oro en el eslalon de Sapporo'72 (Japón) es el único campeón olímpico invernal español. Su hermana menor capturó bronce veinte años después, en el eslalon de Albertville (Francia).
María José no ganó una medalla olímpica, pero la tuvo a su alcance en dos ocasiones. La primera de ellas, en Salt Lake City (Utah, Estados Unidos), en 2002, cuando, tras acabar tercera la primera manga, se tuvo que conformar con el diploma, al concluir sexta en Park City. La segunda, en Turín (Italia), en 2006. Era favorita y acabó decimotercera, una plaza a todas luces injusta, si se tiene en cuenta que había ganado las dos pruebas anteriores y la inmediatamente posterior a la disputada en Sestriere.
Rienda fue cinco veces olímpica -entre Lillehammer''94 (Noruega) y Vancouver''10 (Canadá)-, algo que en España sólo superan, con seis Juegos, el waterpolista Manel Estiarte y el jinete Luis Alvarez de Cervera. Representó siete veces a España en sus Mundiales. Capturó innumerables títulos nacionales y en Copa del Mundo ganó seis veces y firmó otros cinco podios. Blanca, cuyo récord superó, en 2006, había vencido en cuatro ocasiones. Paco, en una.
María José comenzó a esquiar en el lugar de su despedida. En Sierra Nevada, la estación que colocó a España en el mapamundi del esquí alpino. La que ha albergado más pruebas de la Copa del Mundo -incluidas las finales de 1999- y la única que ha organizado un Mundial, el de 1996.
El primero de los siete en los que compitió la granadina, que empezó a esquiar en casa, de la mano de Paco Benavente y Manolo Castro, cuando sus padres -María del Rocío y Rafael- se instalaron, por motivos laborales, en la estación que corona el Pico Veleta.
Junto a su hermana Raquel, más polivalente y agresiva, a quién muchos señalaban inicialmente como la más propensa al éxito, a la que las lesiones, primero, y otras circunstancias, más tarde, separaron de una selección española que también integró Daniel, el varón de la segunda saga de esquiadores más conocida de España.
Con su hermana integró, años después de la retirada de Blanca, el mejor equipo femenino que tuvo España en toda su historia, del que sólo queda en activo Carolina Ruiz, formado también por la catalana Mónica Bosch, la vizcaína Ainhoa Ibarra y la aragonesa Ana Galindo.
Disciplinada, humilde, meticulosa, y con una capacidad enorme para el sufrimiento, Rienda saboreó las mieles del éxito junto al técnico suizo Mauro Pini, que abandonó la nave cuando pintaron bastos. La andaluza siente más apego por los italianos Maurizio Marcacci -con el que experimentó una progresión que la llevó a codearse con las mejores-, y Valter Ronconi, que en la época de Pini ejercía de segundo técnico y preparador de esquís; y que afrontó como entrenador principal el tramo más duro de su carrera.
El que se abrió con las dos duras lesiones que marcaron para siempre su carrera. ''Meri'' subió por primera vez al podio en octubre de 2003 -en Soelden (Austria)-, fue segunda al año siguiente en Are y en esa estación sueca logró su primera victoria, en 2005.
Cerró esa temporada con otro triunfo, en Lenzerheide (Suiza) y bordó la siguiente campaña, en la que, tras ganar en Aspen, igualó y superó a Blanca en un fin de semana mágico en Ofterschwang (Alemania). Sólo le faltó el premio gordo, en los Juegos de Turín, durante un curso que remató, paradójicamente, ganando en otra pista olímpica la de Hafjell, sede de las pruebas técnicas de Lillehammer.
Preparando una temporada que se preveía gloriosa, en Loveland (Colorado) sufrió la temible tríada, en noviembre de 2006, que la mantuvo dos años recuperando una rodilla derecha dañada aún más con una condromalasia. Pero tras un regreso espectacular en Soelden (fue séptima en la primera manga), sólo una prueba después, en Aspen -de nuevo en Colorado- se rompió el cruzado anterior de la izquierda.
Nunca arrojó la toalla. Tenía que recuperarse y, a la vez, adaptarse al nuevo material y a la nueva técnica de esquí. Se familiarizó con el dolor, no sólo físico. Conoció traiciones y deslealtades. Y jamás protestó.
Algunos la siguieron hasta el final de trayecto. Ronconi, la fisioterapeuta suiza Karin Arnold y el ''skiman'' italiano Giuseppe Gianera la acompañaron en los momentos duros. Al igual que el vizcaíno Carlos Alvarez, su preparador físico durante 16 años.
Rienda abandona el esquí y deja un mundo en el que sólo se la conocen amistades. La mejor, la de su marido, Angel Izquierdo, con el que podrá disfrutar la vida de otra manera. Hizo historia si hacer ruido. Rienda se marcha por la puerta grande.
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