El señor Julio, máximo cotizante de la Seguridad Social
Julio Muñoz Sánchez ha cumplido esta semana 84 años y hace unos meses recibió una de las catorce Medallas de oro al Mérito en el Trabajo
Julio Muñoz Sánchez ha cumplido esta semana 84 años, pero sigue trabajando como encuadernador para una imprenta de Madrid. Es un empleado más con horario de 9 de la mañana a las dos de la tarde, y de las cuatro a las siete. En 1942 consiguió su primer empleo. Hace unos meses recibió una de las catorce Medallas de oro al Mérito en el Trabajo que concede el gobierno por ser el máximo cotizante en activo a la Seguridad social.

Julio trabaja desde 1942

Julio trabaja desde 1942
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El señor Julio encuaderna un libro de medicina para una imprenta con nombre americano, Faster, en un sótano de Madrid. Trabaja a la antigua, atezando la piel y remarcando las bisagras del lomo con la seta y la plegadera, dos humildes piezas de madera. Como todas las historias, la del señor Julio comenzó por pura casualidad en el año de 1927 en la ciudad de Toledo. "Tenía tres hermanos pero uno se murió y yo me vine; la vida es así". De aquellos primeros años, guarda recuerdos de juegos junto al río, del barrio de las covachuelas y de un hombre cargado de alforjas al que llamaban el saborero y que iba por las casas alquilando por tiempos cachos de hueso, jamón y chorizo.
La Guerra Civil arrasó con todo lo que encontró a su paso. Tras la derrota final, como perdedores que eran, consiguieron entrar clandestinamente en Madrid y encontrar una pequeña buhardilla a donde había que pasar de rodillas para acostarse y en la que sus padres vivían escondidos. Con doce años, el señor Julio tuvo que ocuparse de la familia. "Vendiendo hierro, cogiendo chatarra, machacando cristales por ahí en algún sitio...", cuenta. El niño Julio pasaba los días recogiendo fruta podrida, robando algarrobas en las cuadras del Ejército, pidiendo sangre en los mataderos... No iba a la escuela para no verse obligado a contar quiénes eran sus padres y dónde vivían. Pero pese a todas las precauciones, un día llegó a la corrala una pareja de la Guardia Civil preguntando por su padre. "Creíamos que se lo iban a llevar", relata con la voz entrecortada.
Al final, uno de los guardias resultó ser un medio pariente o conocido que preguntaba por ellos con la mejor de las intenciones y el susto acabó en celebración. No obstante, la vida no había cambio en exceso. Sus padres tuvieron que seguir escondiéndose y Julio pasaba la vida entre chatarras, mataderos y cuadras. Hasta que un día entró en una librería que había entonces junto a uno de los arcos de la Plaza Mayor. "Dije yo trabajo para lo que sea", señala.
Entró como aprendiz de encuadernador, cobrando dos pesetas. "Luego cobre tres, cinco, hasta que hice la mili". La hizo en Madrid, lo que le permitía seguir trabajando en la imprenta por las tardes, en las condiciones que las penurias económicas del país lo permitían. Se casó con Isabel, tuvo una hija, Mercedes, iba a comer los domingos a orillas del rio Cofio en la sierra de Guadarrama, se aficionó a cantar flamenco por Marchena y Caracol y sin darse cuenta pasaron treinta años trabajando para Graficas Yagües hasta que cerraron la empresa y se fue al paro... Luego consiguió trabajo para una imprenta de la falange y después de unos años, entró en su empresa actual, Faster. Pudo haberse jubilado a principios de la década de los noventa, pero ahí sigue.
Por las manos del señor Julio, de apellidos Muñoz Sánchez, han pasado libros antiquísimos y siguen pasando tesis universitarias que, probablemente sin el saberlo, contienen la ciencia y el pensamiento de años futuros. Tiene 84 años, es un empleado, un asalariado, nada más y nada menos. Y como tal aspira a seguir algunos años más...
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SER Reporteros: El asalariado más viejo de España

Severino Donate
Llegó a la SER en 1989. Ahora hace reportajes.




