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Sábado, 14 de Diciembre de 2019

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El FMI propone restructurar las deudas de los amenazados por los embargos

El Fondo Monetario Internacional aconseja a los países con poblaciones muy endeudadas por el estallido de la burbuja del ladrillo -como España- que diseñen mecanismos para restructurar la deuda. Plazos de pago más largos, moratorias al pago y soluciones caso por caso pueden servir para evitar un agravamiento de la crisis.

El Fondo Monetario Internacional dedica un estudio, en sus Perspectivas Económicas de Primavera, al problema de los países en los que la crisis se ha combinado con el estallido de la burbuja inmobiliaria, como España. Según su análisis, "planes audaces" de restructuración de las deudas de los hipotecados pueden servir para sortear una crisis más larga y más profunda, algo habitual -señalan- cuando el problema del ladrillo viene acompañado de un fuerte endeudamiento de las familias.

En su análisis, que conforma el capítulo 3 de sus Perspectivas Económicas de Primavera, el FMI lo dice claro: la combinación de una crisis inmobiliaria precedida de un fuerte aumento del endeudamiento de las familias -es decir, lo que ha pasado en España- da lugar a crisis más fuertes: más caída del consumo, más paro y más reducción en la actividad económica. Un ejemplo: el consumo de los hogares cae más de cuatro veces en las economías más endeudadas que en las menos endeudadas cuando las burbujas estallan, según los datos de los que se dispone de experiencias pasadas.

Ante esta situación, el FMI se plantea cómo atenuar las consecuencias de estas burbujas. Y propone varias opciones: políticas monetarias laxas, transferencias de recursos a las familias amenazadas por los embargos vía la red de protección social, y apoyo a los bancos para que no corten el flujo del crédito. Pero la medida que centra su atención es rebajar la deuda de las familias mediante planes diseñados por los gobiernos: una iniciativa especialmente apropiada -dicen- para países donde el margen de maniobra presupuestario es escaso (de nuevo, como sucede con España).

Este tipo de programas incluyen medidas que van desde el alargamiento de plazos de pago, para hacerlos más factibles y evitar impagos y embargos, hasta moratorias temporales al pago de las deudas hipotecarias, pasando por favorecer pactos entre deudores y bancos para rebajar la carga de la deuda o creando un marco legal para que los jueces puedan decidir sobre la conveniencia de perdonar parte de la deuda en casos concretos.

Un marco legal que permita prolongar los pagos

Las ventajas de este tipo de medidas, dice el Fondo, es que pueden evitar la contracción del consumo normal entre las familias asfixiadas por las deudas y además tienen un coste reducido. Se articulan mediante una iniciativa del gobierno, que ha de poner en marcha un marco legal que permita restructurar las deudas, bien con la intervención del gobierno, bien mediante acuerdos entre los bancos y los deudores. Eso sí -avisan- estos planes han de diseñarse con cuidado para que tengan efectos positivos.

Como ejemplos a seguir, el FMI plantea dos casos: El de Estados Unidos en los años 30, durante la Gran Depresión, y el programa que ha puesto en marcha Islandia en esta crisis. En el primer caso, una agencia estatal estadounidense se dedicó a comprar hipotecas con riesgo de impago o directamente impagadas a los bancos a cambio de bonos del gobierno. El estado entonces restructuró esas hipotecas, alargando sus plazos para hacerlas más llevaderas. Se calcula que el 16% de las hipotecas estadounidenses se acogieron a este programa, "dotando de recursos a familias con problemas con sus hipotecas" que pudieron así dedicar recursos al consumo, animando la economía, según el Fondo.

En el caso actual de Islandia, el programa diseñado por el gobierno incluye medidas como una moratoria en los embargos, suspensión temporal de los pagos de hipotecas vinculadas a la inflación o a divisas extranjeras, y reorganizar los pagos a plazos más amplios. También se crearon estructuras, como un Defensor del Deudor, y un marco legal nuevo, que facilitan renegociar hipotecas a las familias en dificultades.

Las recomendaciones del FMI

El Fondo asegura que políticas de restructuración de deudas de este tipo "pueden aportar beneficios importantes". "Permiten atenuar el impacto del desendeudamiento de las familias, reducir el número de impagos y aliviar las cargas de las deudas. Con ello, se evitan círculos viciosos de bajadas de precios inmobiliarios unidos a un menor consumo" aseguran en sus conclusiones. "Este tipo de medidas son especiamente apropiadas para economías con márgenes limitados para políticas expansivas y en los que el sistema financiero ya ha recibido apoyo".

El FMI, no obstante, envía también un aviso: "El éxito de estos programas depende de que estén bien diseñados. Unos criterios de participación restrictivos o incentivos para participar mal estructurados pueden provocar que los programas sólo tengan impacto parcialmente. A la inversa, programas demasiado amplios pueden tener graves efectos secundarios y socavar la salud del sistema financiero".

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