Últimas noticias Hemeroteca

El faro de Patiño

¡Merkozy ha muerto!

Sea cual sea el resultado de las urnas, la elección presidencial francesa ha provocado ya una primera víctima: Merkozy. Así lo piensa el periodista de La Tribune, Romaric Godin, al analizar la promesa del Presidente francés de cambiar la esencia del Banco Central Europeo para reorientarlo hacia el crecimiento. Godin recuerda que ya lo intentó a principios de año y al final se tuvo que plegar al modelo alemán y suscribir el Tratado de Estabilidad, que François Hollande ha prometido renegociar.             Incluso Ángela Merkel, asegura le Monde, ya no necesita tanto la victoria de Sarkozy y podría acomodarse a una victoria de Hollande, ante el ascenso paulatino de los socialdemócratas y, sobre todo, la aparición del Partido Pirata que aconsejará soltar lastre por la derecha para tener opciones de ganar el año que viene. Además, Sarkozy ha perdido influencia, ya no figura en la clasificación de las 100 personalidades más influyentes que elabora la revista Time.             También Obama, según cuenta en twitter el especialista del Elíseo, Michael Darmond, “ha enviado mensajes al entorno de Hollande de que le gustaría conocerle en la cumbre del G20 en México”. El liberal New York Times daba a conocer esta semana a sus lectores a Hollande con el titular de “centro blandito”, mientras que establecía el paralelo entre la campaña de Sarkozy y la segunda de Bush Jr. en la que consiguió la relección pese a su elevada impopularidad inicial.             Dos cosas parecen preocupar a los anglosajones. El curtido John Viconour observa que la primera vuelta va a estar marcada por un fuerte “voto de rechazo” si se tiene en cuenta que entre la ultraderechista Le Pen y el radical de izquierdas Melenchon sumarán, según los sondeos, más que el primer clasificado. “Lo que disminuye la capacidad de acción tanto de Sarkozy como de Hollande”, sentencia Viconour, de cara a la segunda vuelta y si también se traduce en las legislativas de junio, durante todo el mandato.             La otra preocupación la expresa abiertamente el Financial Times al advertir que los inversores empiezan a preguntarse sobre Hollande y sobre la propia Francia con su importante deuda pública. “El próximo objetivo de los mercados después de España, será Francia” ha vaticinado el oráculo de la especulación ahora reconvertido en misionero contra el capitalismo salvaje, George Soros, a su paso por Francia para promocionar su último libro “El caos financiero mundial”. Menos mal que este es el año del 150 Aniversario de Víctor Hugo y sus “Miserables”. “Septimana horribilis”              “España arruinada” titula esta semana en su portada Courrier International sobre una foto en la que al toro de Osborne se superpone la silueta negra de una escuálida cabra. En su interior, en medio de artículos de El País, ABC, Público, El Mundo y El Nuevo Lunes, aparece uno de The Globe & Mail que da escalofríos. El diario de Toronto resume el documento de 54 páginas elaborado por el fondo especulativo americano Carmel Asset con el título “The Pain in Spain” –“España sufre”-. Su conclusión: apostar contra la deuda soberana.             La situación de España es escrutada con lupa por la prensa internacional y en concreto por la francesa después de que Sarkozy haya puesto el foco sobre nuestra situación. De ahí que Repsol haya recibido el tratamiento de “la Total española expropiada” o que Paris Match lleve en la primera de su último número el siguiente titular: “Las reales excusas de Juan Carlos” para explicar en un amplio reportaje que éste es el “annus horribilis” de la monarquía española. Sin llegar a las portadas del diario sensacionalista alemán Bild, las supuestas relaciones del Rey con una princesa alemana han sido objeto de comentario en diarios tan serios como Le Monde.               Como concluía en un reportaje sobre “la derecha española atrapada en el torbellino de la crisis” el nada sospechoso de izquierdista Le Figaro: “más que un gobierno político, España parece dirigida por una gabinete de crisis permanente”.  Yo también pido disculpas              El domingo pasado, Montserrat Domínguez, me pidió que desarrollara un poco la referencia al humanista Michel Serres y a su “generación pulgarcito”. Yo mismo interpreté que se trataba de que las nuevas generaciones tienen que dejar signos en el camino que recorren para volver a encontrarse en otro tiempo mejor. Pues bien, no es del todo cierto: Serres acaba de publicar un libro que se titula “El pequeño pulgar” -que amplia su discurso de ingreso en la Academie Française- y en el que reflexiona sobre el desamparo en el que se encuentran las nuevas generaciones, que se asoman al nuevo mundo y al futuro de manera natural a través de las múltiples pantallas que le brinda la revolución tecnológica. Una nueva transmisión del conocimiento. Las clases dirigentes siguen mirando a un pasado que intentan recuperar, ciegas a las transformaciones profundas que se están operando.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?