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Martes, 22 de Octubre de 2019

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¿Se comerá la política al cine?

La expectación es máxima por los premios y por la posible bronca política

Eva Hache y el presidente de la Academia /

El ambiente está crispado. Muy crispado. Como ya pasó en el 2003, esta noche la política amenaza con desbancar al cine. Hace justo diez años, el emblemático No a la guerra salpicó la mayoría de los discursos.

Razones para protestar no les faltan. La reducción de las ayudas a la cultura y la estratosférica subida del IVA (del 8 al 21%) han provocado una cascada de críticas sin precedentes. El ambiente es tan combativo como el del 2003. Pero, esta vez, el sector está dividido.

Por un lado, está la Unión de Actores, que es la agrupación que promovió las masivas protestas contra los recortes culturales en julio de 2012 y que ha invitado a sus afiliados a que denuncien la difícil situación que atraviesa el país: "¿Qué harían los maestros si dispusieran de dos hora de directo en La 1 de TVE? ¿Qué harían los trabajadores de la sanidad pública? ¿Qué harían las personas en paro?". Eva Hache, por su parte, repite como presentadora y dio a entender hace unos meses que iba a ser más cañera porque el año pasado fue "muy políticamente correcta"

Y, por otro, el presidente de la Academia que en Hoy por Hoy dijo que no estaba en absoluto de acuerdo con la recomendación del sindicato: "No me parece correcto que nadie se apropie de algo que no es suyo para unos fines por muy nobles que estos sean. Ellos tienen también su entrega de premios todos los años y son libres de hacer lo que quieran en su propia gala. No sé qué pensarían si fuese otro colectivo allí y se metiese en medio a estropeárselo, cambiárselo o desvirtuárselo". Enrique González Macho, en unas sorprendentes declaraciones, confesó también que, en su opinión, la gala del No a la guerra tuvo consecuencias negativas para el cine español: "Fue una ruptura con todo un sector de la sociedad que, desde ese momento, abandonó el cine español... Lo hizo de manera irracional, las cosas también como son, pero al final nos ha traído unas consecuencias muy malas".

La gala, como siempre, se podrá ver en TVE. Sin cortes y en directo. En un mundo dominado por las redes sociales y por la comunicación inmediata, no tiene sentido otro tipo de retrasmisión. Aun así, desde ciertos medios se ha pedido que no se emita la gala en directo. Es el caso del diario ABC que se expresaba así en su editorial del viernes: "El mundo del cine se ha prestado con frecuencia a ofrecer un espectáculo lamentable financiado con el dinero de todos". Y todo, dicen, por "la mala costumbre de politizar los actos culturales" que tienen "determinados sectores de la izquierda".

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saénz de Santamaría, fue preguntada por este polémico editorial en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del viernes y tajantemente zanjó el asunto diciendo que "el cine debe ser lo principal en la gala". Gala a la que, como es habitual, está invitado el ministro de Cultura, José Ignacio Wert.

Fuera de la política

Los más cinéfilos (y los menos) deben estar secándose las babas porque este año la cosecha cinematográfica ha sido digna de recordar. Por la calidad de las películas y por la taquilla. Este año se ha batido el récord de recaudación: 106 millones de euros y más de cien millones de espectadores. Hacía veintisiete años que no se conseguían unas cifras tan buenas. Y todo a pesar de los recortes. Como denuncia el sector, las podas culturales se van a notar a medio y largo plazo.

Pero si volvemos a la gala... En la categoría de mejor película compiten una muda, una inglesa, una francesa y una sevillana. En Internet, la que lidera todas las apuestas es la 'Blancanieves' torera y sevillana de Pablo Berger.

José Sacristán es el gran favorito por su papel de sicario viejo y enfermo en 'El muerto y ser feliz'. Sería su primer cabezón. La categoría de mejor actriz va a estar un poco más reñida. Aunque es muy posible que se lo lleve Maribel Verdú por su interpretación de la impertérrita madrastra en el cuento de los hermanos Grimm, Naomi Watts puja fuerte. La actriz australiana no podrá asistir a la gala por problemas de agenda. Tampoco vendrá una embarazada Penélope Cruz, nominada por la italiana 'Volver a nacer'. Quien sí irá será su marido. Javier Bardem compite por el Goya al mejor documental con 'Hijos de las nubes' sobre el pueblo saharaui.

En la categoría de mejor actriz revelación puede dar la sorpresa Carmina Barrios, la madre de Paco León y la protagonista de la escatológica 'Carmina o revienta'. Donde casi seguro no va a haber sorpresas es en las películas de animación. 'Las aventuras de Tadeo Jones', que se ha estrenado incluso en China, tiene todos las papeletas para barrer. También su director. Si Enrique Gato se lleva el Goya a la mejor dirección novel contaría ya en su estantería con tres cabezones.

En cualquier caso, esto son solo especulaciones. La suerte está echada ya. Así que, cinéfilos y no cinéfilos de España, disfruten y déjense hipnotizar por la gran fiesta del cine español.

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