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El banco malo apuesta por potenciar el alquiler

De los 106.000 activos inmobiliarios que se traspasaron a la Sareb, ha vendido sólo 550 viviendas y tiene alquilados 8.000 inmuebles, de los que un 50% son pisos y un 28% son locales comerciales

La Sociedad de Gestión de Activos Inmobiliarios procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), más conocida como 'banco malo', se ha propuesto dinamizar el alquiler de viviendas y locales como instrumento alternativo para obtener ingresos e ir cubriendo gastos. La Sareb se topa con dificultades a la hora de vender sus inmuebles, como la falta de crédito hipotecario (la Sareb no concede préstamos y sus potenciales compradores tienen que acudir a la competencia), la rigidez del mercado de compraventa en algunas zonas y la inevitable rebaja del precio de la vivienda que el banco malo pretende evitar para no malvender sus activos. Todo eso ha contribuido a que sólo haya vendido 550 viviendas en sus primeros tres meses de funcionamiento.

El principal objetivo del banco malo es desinvertir, deshacerse de la cartera de activos financieros e inmobiliarios por importe de 50.700 millones de euros, adquiridos a las entidades cedentes (las que han recibido ayudas públicas), en un plazo máximo de 15 años. Sin embargo, mientras no vuelva a activarse la venta de inmuebles en España, y como alternativa a tenerlos cerrados, la Sareb ha puesto el foco en el mercado del alquiler, "que va a despegar por la falta de créditos y por el cambio de los hábitos de consumo", según fuentes de la sociedad. Una estrategia que han tenido en cuenta desde el principio, añaden las fuentes.

El descenso de la concesión de créditos hipotecarios ahoga al banco malo. La Sareb, una sociedad de gestión de activos y no un banco real, no ofrece préstamos a los que quieran comprarle un inmueble, de modo que los interesados deben conseguirlo en una entidad financiera. Una ardua tarea porque esas entidades también cuentan con pisos y locales que tienen que vender y cuya financiación priorizan.

Pero el banco malo no se encuentra sólo con esa barrera. En la Sareb se topan además con algunas zonas en nuestro país en las que el mercado de compraventa está paralizado o en las que hay exceso de oferta inmobiliaria en las que es más fácil lograr un alquiler que una venta. Las áreas urbanas también se perfilan como lugares en los que se puede impulsar el arrendamiento. De momento, el banco malo posee 8.000 inmuebles en régimen de alquiler, de los que en torno al 50% son viviendas y el 28% son locales comerciales. El 22% restante está compuesto por otros activos terciarios, como naves industriales, hoteles, centros comerciales y oficinas. Estos alquileres le han reportado hasta ahora la cuarta parte de los ingresos obtenidos por la gestión de activos inmobiliarios.

Unos ingresos que necesita para ir cubriendo al menos el gasto que le genera la posesión de esos inmuebles, por ejemplo, el pago periódico a las comunidades de propietarios. Sin embargo, en el banco malo quieren ir más allá y conseguir que los alquileres le reporten rentabilidad. Para ello, pretende conseguir por adelantado el dinero que generarán esos arrendamientos vendiendo los derechos de cobro a grandes inversores, como aseguradoras.

Los bancos cedentes (como Bankia) serán los encargados de gestionar los alquileres, tal y como hacen con las ventas, aunque no se cierran a otras vías de comercialización.

Sareb cuenta en su cartera con 106.000 activos inmobiliarios, de los que 55.700 son viviendas y unos 30.000 son activos anejos, como plazas de garaje y trasteros. Además, posee unos 15.000 suelos (de los que un 80% está considerado urbanizable y urbano), más de 185.000 metros cuadrados en oficinas, una treintena de hoteles, y 150.000 metros cuadrados de superficie alquilable en centros comerciales.

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