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Domingo, 15 de Diciembre de 2019

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Descanso eterno en paradero desconocido

Los restos de buena parte de los escritores, pintores, navegantes y políticos de la Historia de España están perdidos o bien fueron enterrados en el extranjero

Los huesos de Lope de Vega están en punto desconocido del subsuelo de una iglesia de Madrid. /

El insigne autor de 'El Quijote' fue enterrado en lo que hoy es un convento de clausura a pocos minutos de paseo de la Puerta del Sol. Pero nunca se han encontrado sus huesos.

Cervantes, Lope de Vega o Zurbarán tienen en común no sólo que su obra ha trascendido los siglos. También les une otro lazo más allá de la vida: no se sabe con exactitud dónde están sus restos. Y no son los únicos casos. El centro de Madrid está plagado de iglesias y conventos en los que se supone que descansan ilustres personajes de la historia de las letras hispanas, pero realmente no hay constancia física de tales restos.

El insigne autor de 'El Quijote' fue enterrado en lo que hoy es un convento de clausura a pocos minutos de paseo de la Puerta del Sol. Pero nunca se han encontrado sus huesos. Existe un proyecto liderado por el historiador Fernando Prado para buscar con georadar estos restos, aunque de momento las silenciosas habitantes del lugar prefieren no decir nada al respecto. "Es un tema en el que no se ha dicho toda la verdad. Hay mucho mito", nos relata sin querer entrar en detalles la portera del convento. Muy cerca de allí fue enterrado Lope de Vega en el camposanto de la iglesia de San Sebastián. A día de hoy el terreno de ese cementerio es una floristería, la más antigua de Madrid dicen sus dueños con orgullo, pero nada se sabe del poeta y dramaturgo. "Está enterrado ahora en la iglesia anexa", creen. En los archivos de la iglesia hay constancia del enterramiento, pero también de que años después de su muerte dejó de pagarse su tumba, por lo que fue probablemente enviado a una fosa común perdida en el subsuelo y los siglos.

Velázquez fue enterrado en otro convento de Madrid, derribado durante la ocupación francesa en el siglo XIX. Calderón de la Barca corrió parecida suerte con una iglesia que quedó muy dañada por la Guerra Civil. Tirso de Molina murió en Almazán, en la provincia de Soria, pero no hay constancia exacta de su lugar de descanso eterno. Y caso más reciente y mucho más conocido es el de Federico García Lorca cuyo cuerpo no ha podido ser todavía encontrado.

Otros ilustres enterrados pueden no ser quien se supone que son. Hay dudas sobre la veracidad de los huesos que sí reposan en determinadas tumbas: es el caso de la de Don Pelayo en Covadonga o la del Apóstol Santiago en Compostela. Y de otros quedan restos incompletos. 10 fragmentos del esqueleto de Quevedo descansan en Villanueva de los Infantes (Ciudad Real), mientras que el cuerpo de Goya está enterrado en Madrid sin su cabeza, de la que nada se sabe.

A pesar de estos infortunios, Madrid tiene un Panteón de Hombres Ilustres a semejanza de los que existen en París, Florencia o en la abadía de Westminster en Londres, aunque es mucho más desconocido que ellos. En su interior hay monumentos funerarios dedicados a políticos relevantes del siglo XIX como Dato, Sagasta, Cánovas o Canalejas.

Descanso eterno a kilómetros de distancia

Caso aparte es el de los ilustres personajes que están enterrados fuera de España. Francia se ha convertido en tierra de eterno descanso para varios de ellos. En el sur de ese país están las tumbas de Picasso (en un castillo en Vauvenargues), Antonio Machado (en Colliure) y Manuel Azaña (en Montauban). "Que me dejen donde caiga" dejó escrito el expresidente de la República. Y allí permanece. La Junta de Andalucía sí desea recuperar el cuerpo de Machado y semejante iniciativa ha promovido en los últimos años el ayuntamiento de Badajoz para que descanse allí Manuel Godoy, actualmente enterrado en el cementerio parisino de Père-Lachaise. Camposanto éste repleto de famosos en el que también descansa otro expresidente de la II República: Juan Negrín.

Si nos vamos más atrás en el tiempo nada queda, por ejemplo, de las cenizas de Viriato. El último gobernante musulmán de Granada, Boabdil, terminó sus días en Fez y se supone que descansa en un templete rodeado de restos de basura en esa ciudad marroquí. Un jeque de Emiratos Árabes y el cineasta Javier Balaguer unieron esfuerzos el pasado año para tratar de desenterrarlo y darle la dignidad que merece. Se toparon con la prohibición de las autoridades marroquíes.

Algunos de los exploradores del Nuevo Mundo no volvieron al viejo. Es el caso de Pizarro, cuya tumba encontramos en la catedral de Lima, en Perú, y también el de Hernán Cortés, quien después de ser enterrado y exhumado varias veces, está en el templo del Hospital de Jesús en Ciudad de México.

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