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Domingo, 17 de Noviembre de 2019

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Un hospital de colores para crear sonrisas en los pacientes

La artista Bridget Riley ha decorado el hospital St. Mary de Londres con un mural de colores vivos que irradia alegría

Aspecto de la décima planta del hospital St. Mary de Londres en el que la artista Bridget Riley ha llenado las paredes de color. /

A sus 82 años, Bridget Riley, una de las artistas más destacadas de la pintura abstracta, se ha encargado de dar color a la décima planta del hospital St. Mary de Londres. Riley ha vuelto 27 años después a este centro para continuar la obra que inició en la octava y la novena planta, en las que cubrió las paredes con rayas de diversos colores que consiguen levantar el ánimo a todo el que pasa por allí.

El arte también puede ser una terapia. Eso es lo que debieron pensar en el hospital St. Mary de Londres cuando en 1987 decidieron que la pintora Bridget Riley debía poner color en sus pasillos.

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Cuando recibió el encargo, Riley se puso manos a la obra y pintó las paredes del octavo y noveno piso de tal manera que, a simple vista, el St. Mary parecía cualquier cosa menos un hospital. Gracias a la artista las paredes comenzaron a vestir líneas horizontales de vivos colores, creando sonrisas, un gesto que a veces es difícil de encontrar en un hospital.

Bridget es una de las pintoras más destacadas del Op Art (arte visual). Con sus obras trata de implicar al público, haciendo que participe activamente para captar los efectos visuales que ha querido crear. Ahora, 27 años después de su paso por el hospital St. Mary, el Imperial College Healthcare Charity Art Collection ha pedido a la artista que vuelva a llenar de luz y color el hospital pintando la décima planta.

Naturalmente, en esta ocasión Riley también ha querido hacer partícipes a los demás pues su objetivo es "levantar el ánimo y recordar que hay vida ahí fuera", como bien señaló a The Guardian. En su nueva obra, inspirada en Egipto, la artista ha pintado las paredes con 32 rayas horizontales de color rosa, amarillo, verde y naranja que, en su conjunto, cubren más de tres kilómetros y medio de distancia.

Toda una experiencia visual con la que se ha conseguido animar tanto a los pacientes como al personal y los familiares que recorren el hospital St. Mary de Londres. "Es impresionante. Su obra es realmente maravillosa, ha transformado el entorno clínico en un lugar estimulante y hermoso", destaca Rosemary Harris, uno de los responsables del Imperial College Healthcare Charity Art Collection.

Bridget Riley ha dejado huella en lugares tan importantes como el Museo de Arte Moderno de París, las galerías Hayward o el Tate Modern de Londres, pero en ninguno su obra ha sido permanente. En el hospital de St. Mary sí, allí su pintura permanece sobre las paredes aportando el ritmo y el movimiento necesarios para recordar a los pacientes que pueden recuperarse y que tan sólo tienen que poner un poco de color a su vida para conseguirlo.

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