Las 10 plazas más espectaculares del mundo


Plazas, ¡qué lugares! La vida pasa más rápido que el tiempo en lugares que nacieron para dar cobijo a ciudadanos y viajeros, charlatanes de ayer, hoy y mañana, foco de encuentros, alegrías y reivindicaciones. En definitiva, el color y calor de una ciudad se saborea en el interior de una plaza nacida para ser santo y seña, para ser eterna. Nos encantan las plazas porque no dejan de ser las voces del planeta, por eso hemos seleccionado las 10 plazas que, a nuestro juicio, nos parecen las más espectaculares del mundo.
Hay tantas plazas destacadas que escoger puede parecer un sacrilegio. Estamos muy convencidos de que no están todas las que son, porque no cabrían ni en 10 ni en 50, pero sí que son todas las que están.
No sólo es una de las plazas más grandes y emblemáticas del mundo sino que está entre las más bellas sin discusión. Con el Kremlin a un lado, el GUM en el otro, la catedral de San Basilio al fondo y ese empedrado en el que aún se pueden escuchar los pasos firmes del ejército rojo está ese paisaje urbano que parece absorber todas las Rusias en un solo concepto. Reconocible como ninguna y con la momia de Lenin vigilante desde esa urna de cristal por la que se puede pasar caminando en silencio la plaza roja se pone a jugar al tetris con nosotros, los viajeros que, admirados la recorremos en todos sus ángulos. Un lugar en el que ha sucedido de todo, como por ejemplo que un aviador aficionado aterrizara su avioneta en plena guerra fría.
Su casi medio millón de metros cuadrados le hace catapultarse al máximo en tamaño. Quizás no sea la más hermosa del mundo pero no podría faltar de la lista este espacio preparado para grandes los grandes desfiles y despliegues de la República Popular China, A pesar de ser del siglo XV y estar a los pies de la mítica Ciudad Prohibida, Mao Tse Tung la mandó ampliar y acondicionar para estar a la altura de las inmensas plazas del mundo comunista. Tanto sería que su cuerpo se expone moficiado en un mausoleo de tintes soviéticos.
Son muchos más los edificios institucionales que pueblan la plaza, pero es la gente, los miles de personas que pasan por ella cada segundo la que te hace sentir y disfrutar de uno de los pocos lugares diáfanos de una ciudad hiperpoblada como Pekín.
Es la piazza por antonomasia. Italia con toda probabilidad atesora el mayor número de plazas bellas del mundo, por lo que podríamos hacer un listado sin salirnos del país de la bota. Pero si tuviésemos que escoger una sola nos iríamos a la ciudad de los canales, Venecia, para aferrarnos a las emociones. En San Marco o San Marcos hemos estado todos, incluso quienes nunca han puesto los pies en Italia. El propio Napoleón la tildó de "el salón más bello de Europa", aunque no la observó nunca con tantos turistas (ni palomas) como ahora, pero no se equivocó en su apreciación.
No hace falta subir al campanile para enamorarse. Basta con caminar, con acqua baja o alta (nos ponemos las botas y punto), y dejarse perder por los entresijos de la Basílica de San Marcos o averiguar las tretas de la historia del palacio ducal. Toda ella es un puente de suspiros. Y en carnavales el salón de un palazzo a cielo abierto...
Aunque su nombre oficial es Plaza de la Constitución no hay quien no se refiera a ella como el Zócalo. Levantada sobre el templo mayor de los mexicas de México Tenochititlan fue la base de una importantísima ciudad virreinal que creció en los tiempos de la colonización española. Hoy día no sólo es uno de los imprescindibles de la capital mexicana sino que le puede considerar uno de los estandartes de Latinoamérica, con su hermosa arquitectura colonial con el carácter impregnado de los mexicanos que la revitalizan las 24 horas del día.
La catedral metropolitana o el palacio presidencial son algunos de los monumentos (vivos) más atractivos de esta inmensa plaza que, como curiosidad, fue utilizada para rodar el film de Hollywood "En el punto de mira" haciéndose pasar por la plaza mayor de Salamanca, que tiene muchos méritos para formar parte de este listado de plazas espectaculares. El cine hermanó Ciudad de México y Salamanca, esta última siendo un hermosísimo cuadro del barroco que cada día se pinta de estudiantes y en la que se escuchan aún los pasos de un tal Miguel de Unamuno. Salamanca es mayúscula, un regalo para todos.
Resuenan lenguas quechuas mezclándose con un castellano prodigioso del que tomar nota. En Cuzco o Cusco, el alma espiritual de Perú, nace una plaza bañada de templos religiosos mayúsculos como la catedral o la magistral fachada de los jesuítas. Alrededor las montañas se visten con todos los honores de los incas que de una forma u otra la siguen protegiendo con sus mayores galas. Entre medias los pórticos y el blanco inmaculado de los muros atraen como un imán a gente de todo el mundo que viene a quedarse a una de las ciudades más bellas de toda Sudamérica.
Cuzco y su plaza son definitivamente el punto de mira de locales y viajeros que no dan crédito a los desfiles y que encuentran en la batería de su cámara fotográfica el mejor aliado para inmortalizarse en uno de esos rincones del mundo en el que no puedes dejar de sonreír.
Mires donde mires en Sultanahmet estás perdido. Si lo haces de frente tienes a Santa Sofia acariciándote la piel mientras que si te das la vuelta la Mezquita azul te llama al son de la oración proveniente de sus minaretes. Realmente no tienes escapatoria en el corazón del Imperio bizantino, entre restos arqueológicos, restaurantes en el que humea carne de cordero y una de las panorámicas más especiales del mundo. Sultanahmet no es una plaza como estamos acostumbrados pero es el centro de todos y cada uno de los viajes a Estambul, esa ciudad en la que la pasión turca se sale de las tórridas páginas de Antonio Gala.
Una plaza del siglo XXI en el que el futuro tiene su instante en las decenas de pantallas y neones que no dejan de lucir en la Gran Manzana. Nueva York pone todos sus focos en este lugar de paso en el que decenas de miles de personas (sino cientos) vienen a petrificarse entre la multitud. Es probable que sea la plaza más filmada de todos los tiempos porque su fotogenia y su trasiego son únicos. Y es que entre la séptima avenida y Broadway late el corazón de Manhattan durante 24 horas al día.
Volvemos a Italia. Y en una terna que nos llevaba por Siena, Roma o Milán hemos terminado en Florencia y, más concretamente, en su Piazza della Signoria. Probablemente porque este espacio florentino aglutine lo mejor de Toscana y represente en todo su conjunto a esa Italia que en arte y armonía es inigualable e inalcanzable a las demás ciudades. La torre del palazzo vecchio forma parte de la iconografía de las mejores plazas europeas, con estatuas renacentistas alineadas frente a la puerta y un constante síndrome de Stendhal alborotando tu interior.
Con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929 celebrada en Sevilla se llevó a cabo una de las obras maestras de la arquitectura regionalista. En un fondo como el parque de Maria Luisa se despliega un edificio armónico separado por canales en que el arquitecto Aníbal González dejó su impronta. Escenario de películas como Lawrence de Arabia, Star Wars Episodio II o El Dictador, siempre está repleto de gente, con los carros de caballos piqueteando el suelo y los turistas buscando su provincia en los azulejos dedicados a recorrer el país paso a paso.
Es otra Sevilla distinta a la de Santa Cruz o Triana, pero es, en definitiva, esa Sevilla en la que todos nos sentimos en casa.
Para el final qué mejor que viajar al corazón de la ruta de la seda, Uzbekistán, allá donde comerciantes de todo el mundo traían sus mercancías en un lugar fascinante rodeado de tres madrasas en las que se enseñaba el Corán. El Registán es la PLAZA con mayúsculas, ese espacio en el que el mismísimo Tamerlán parece cobrar vida en cada azulejo y en cada cúpula. Personalmente creo que es un de los lugares más increíbles en los que he estado en toda mi vida y que las palabras nunca van a ser suficientes para expresar todo lo que fui capaz de sentir aquí.
Hay tantas plazas en el mundo que me temo que nunca se va a ser justo con cualquier selección que pueda hacer. Me vienen a la mente Piazza Navonna o Jma el Fna en Marrakech de la que os hemos hablado sobradamente en Kilometraje Ilimitado (Paco Nadal dijo de ella que era el gran teatro del mundo). O la plaza vieja de Praga, la Grand Place de Bélgica... Demasiadas, ¿no? Quizás de para hacer una segunda parte, o una tercera y ser justos con quienes son las plazas más maravillosas de nuestro planeta...
Por lo pronto y mientras tanto, ¡qué mejor que ir fijando un objetivo en nuestro mapamundi y comenzar a descubrir en primera persona una a una cada una de estas magníficas plazas! Elige tu destino y vive una experiencia inolvidable este verano.




