Las 10 mejores piscinas de hotel del mundo


Es agosto, aprieta el calor y lo que apetece es darse un buen baño. Y nada mejor que hacerlo en una de las diez piscinas de hotel más increíbles y espectaculares del mundo. Lugares de diseño y formas tan sofisticadas que parecen irreales. Pero son de verdad, existen. Aunque a un precio no siempre apto para vulgares mortales. ¿Hace un chapuzón?
Su nombre es Glass Bottom Pool, que viene a significar piscina con el suelo de cristal. Hasta ahí bien pero, ¿y si la colocamos en lo alto de un rascacielos de Shanghai? Nace entonces una de las piscinas más increíbles que podemos encontrar puesto que mientras uno se da un baño está mirando la calle a más de cien metros del suelo. Es similar a un balcón de suelo transparente, por lo que se mezcla una sensación de relax con el vértigo y deseos de que no se suelte del edificio por nada del mundo.
Aquí las piscinas se sitúan en el extremo de los jardines colgantes de un hotel ubicado en un espacio natural con bosque por un lado y arrozales por otro. Uno tiene la sensación de estar volando sobre las copas de los árboles. El verbo nadar se queda demasiado corto como para emplearlo en un caso como éste.
La peculiaridad de esta piscina es que está flotando en el agua. Dos pasarelas de madera llevan hasta ella y tienes la sensación de estarte bañando en el Mediterráneo, aunque sin sal, olas ni arena pegada a tus pies (también por eso es un lago). La piscina flotante del Grand Hotel Tremezzo ha sido seleccionada en varias ocasiones como la piscina más original de Europa.
Hay piscinas que más bien parecen un Océano. Algo así le sucede a la de San Alfonso del mar, situada dentro de un complejo de hotelero y de apartamentos de lujo en Algarrobo (Chile), donde se encuentra la piscina más grande del planeta, con más de un kilómetro de largo y en la que se puede navegar en velero. Para llenarse necesitó de 250 millones de litros, o lo que es lo mismo, ocho Bernabéus...
Un cristal separa a los bañistas de este hotel de Las Vegas de un buen número de tiburones nadando al otro lado. Da la impresión de que uno se estuviera bañando con ellos. Es como sumergirse en un acuario, aunque no hace falta bucear en botella para estar rodeado de tiburones de colmillos afilados.
Me podría imaginar piscinas asombrosas en casi cualquier lugar del mundo, pero nunca se me hubiera ocurrido buscar en el interior de un parque natural africano. En Serengeti, donde se ruedan todos los documentales de leones habidos y por haber, hay un lodge de lujo de la cadena Four Seasons cuya piscina da a una charca a la que acuden los animales a beber o refrescarse. De ese modo mientras te estás tomando un daikiri con tu pareja en la piscina puedes continuar tu particular safari con, por ejemplo, una manada de elefantes salvajes amenizando la velada de la forma más natural. Claro que los 800 euros por noche que hay que pagar para hospedarse aquí puede ser un impedimento para que la mayoría de nosotros sólo podamos soñar con esta piscina de Tanzania.
Una piscina dentro de otra piscina que se cuelga prácticamente sobre el mar más cristalino que te puedas imaginar. Sucede en uno de lujosísimos hoteles de las islas Maldivas, el exclusivo One&Only Reethi Rah.
No hemos podido encontrar una mejor manera de asomarse al mar en toda la Costa Amalfitana. En el Caruso cuentan con una de las mejores piscinas infinity de todo el Mediterráneo. En lo alto de un empinado acantilado uno puede enamorarse viendo atardecer en el mar mientras se da el baño de su vida.
Están cada vez más de moda las piscinas estilo infinity en que parece se unen sus aguas con las del mar. Zara Spa, dentro del Hotel Movenpick del Mar Muerto, en Jordania, considerado uno de los mejores spas y centros de relajación de todo Oriente Medio, ofrece una piscina infinity sin parangón. Sus aguas se fusionan en el horizonte con el Mar Muerto, las montañas áridas del Desierto de Judea y las luces provenientes de Jericó e incluso la mismísima Jerusalén. Y es que nunca un baño en Tierra Santa fue tan gratificante.
Regresamos a la isla de Bali, en cuyas villas y resorts se encuentran algunas de las piscinas más alucinantes del planeta, para conocer dónde se relajan los huéspedes del Como Shamhala Estate, bastante cerca de Ubud. Su piscina forma parte de la jungla, adheriéndose a la frondosa vegetación y viendo caer sobre ella una cascada que parece provenir de su interior. El emplazamiento de la misma no puede ser mejor.
Con estas piscinas que podríamos tildar de inclasificables, ¿a quién le apetecería la playa? Definitivamente creo que debería tomarme unas vacaciones porque escribir sobre estas cosas debe ser perjudicial para la salud.
Y si escribirlo es peligroso para la salud, leerlo también. Así que hazle caso al Doctor Cadena Ser Viajes y disfruta de un tratamiento revitalizante y viajero, ¡necesitas un cambio de aires!




