10 playas fabulosas (y poco accesibles) de España


Sí, existen. Pese a la locura del ladrillo que convirtió la costa española en un muro de cemento aún existen playas y calas recónditas, perdidas, bellas, silenciosas... y nada urbanas. Playas salvajes donde en vez del ruido de los coches y la música de los chiringuitos, lo que se escucha es el graznido de las gaviotas y el rugido de la olas. Hemos seleccionado diez de las mejores playas naturales de España en las que no hay ni paseo marítimo ni torres de apartamentos que estropeen el decorado. Son estas:
Menorca es una de los tesoros color turquesa más fascinantes de las islas Baleares y, por supuesto, de España. Posee unas playas y calas de innegable belleza, muchas de las cuales requieren dejar el coche suficientemente alejado para mantener el entorno igual de inalterable. Es el caso de Macarella (a 14 km de Ciutadella entre Castellet de Macarella y Punta de na Xulla), en la que hay que caminar un buen rato antes de llegar. Pero el premio es majestuoso: una de las playas más hermosas de toda Menorca (y decir eso es mucho), con colores que no tienen nada que envidiar al Caribe. Muchos la califican de una auténtica piscina caribeña, pero no conviene olvidar que es el Mediterráneo quien nos concede tan glorioso privilegio.
Sin duda los adjetivos "salvaje" e "inaccesible" le vienen al pelo a esta playa que se ha mantenido intacta en el sur de esta joya de las Canarias llamada Fuerteventura. El asfalto acaba en Morro Jable y el resto del camino es una pista de tierra. Tras un sendero pedregoso se desvela ante nuestros ojos una playa virgen de casi 13 kilómetros con un paisaje abrumador de colinas y la sensación de que allí no hay nada ni nadie más. Sólo una mansión abandonada de la que la leyenda dice que sirvió de base de control para submarinos alemanes en la última guerra mundial. El océano erosiona un paraje ventoso de una belleza primaria e irracional.
Dado que el viento es más fuerte que en otras zonas de la isla no es la típica playa de aguas turquesas y quietas. Pero sí ofrece la sensación de salvaje y apartada que muchos vamos buscando.
Girona y, en general, la Costa Brava aún tienen playas relativamente escondidas sobre donde aún no ha llegado el concepto hotel en primera línea, ni paseo marítimo ni nada. Es el caso de Cala Futadera, a 6 km de Tossa de Mar. Uno deja el coche y debe bajar unas empinadas escaleras que agrietan una montaña repleta de árboles. El acantilado es la barrera entre la civilización y la constacación de que esta playita o cala se encuentra envuelta en un paisaje rotundamente bello. El color del agua del mar reverdece con los rayos de sol y sus escasos 100 metros de lengua de arena están desprovistos de socorristas, chiringuitos o restaurantes. Son el mejor regalo que el viajero que busca playas con encanto puede encontrar.
El diario británico The Guardian calificó hace ya años a esta playa de las islas Cíes, dentro del Parque Nacional de las Islas Atlánticas, como "la mejor playa del mundo". Un orgullo para los gallegos que tienen este espacio majestuoso como uno de sus máximos emblemas. Hay muchas otras playas en la Cíes, pero cuando uno visita la de Rodas piensa que el galardón era justificado. Salvo por la temperatura del agua (bastante fría), lo tiene todo. Y, por supuesto, que es absolutamente inaccesible en coche porque sólo se puede ir a las Cíes en los barcos que salen a diario desde Vigo, Cangas o Bayona.
En Tapia de Casariego diversas formas rocosas permiten que rompan allí las olas con fiereza. Dentro de este paraje de naturaleza, aislado de cualquier tipo de construcción urbanística, sobresale una playa como Mexota. De aguas cristalinas y un entorno realmente tranquilo, tiene lo mejor de las playas del Cantábrico. Esta playa tiene cierta tradición nudista. Gran paisaje y de difícil acceso, sería la antítesis de la playa urbana.
Esta playa aislada de más de un kilómetro de longitud se encuentra en el límite norte del Parque Natural de Cabo de Gata. Montañas rocosas ofrecen abrigo a una de las grandes joyas naturales de la costa almeriense, fuera de toda especulación urbanística. Su suelo es una alfombra de color blanco y las aguas son tan transparentes que el fondo se observa con la nitidez de un cristal. Para muchos está entre una de las mejores playas de toda España y, por ahora, a salvo de la masificación.
Situada muy cerca de Peñíscola, dentro del Parque Natural de la Sierra de Irta. El visitante se sumerge en una red de senderos y dunas que llevan a playas de arena fina como la del Russo o la de El Pebret. Esta última tiene 280 metros de arenal en los que te invade la fabulosa sensación de estar lejos de todo lo artificial. La Comunidad Valenciana aún guarda sorpresas de este tipo para bañistas exigentes que no quieren tener filas de hoteles a sus espaldas y disfrutar de una playa de aspecto virginal.
Relativamente cerca Cudillero, más concretamente en la localidad de Castañeras, se encuentra una de las playas más bellas del norte de España (¡y también de las más visitadas!). La playa del Silencio parece un anfiteatro de acantilados que, sin duda, es el mejor aislante con que cuentan los bañistas. Toda ella es un monumento, un abrigo que la naturaleza nos ofrece para darnos un chapuzón en uno de los mejores entornos paisajísticos posibles. Lo mejor para llegar es dejar el coche en el pueblo de Castañeras y comenzar a caminar.
En Vizcaya, a 25 minutos de Bilbao, se encuentra la playa de Barrika (en la localidad del mismo nombre). Sin duda es una de esas playas que da igual sea invierno o verano para admirarla. La composición visual que se obtiene nada más llegar a ella es tremenda. Una vez se deja el coche hay que bajar por el sendero que se abre dentro de un acantilado y allí se encuentra esta joya concurrida por surferos y amantes de la escalada que aprovechan los gruesos muros de piedra para disfrutar de su afición.
Una de los escenarios más originales no sólo de Canarias, sino del mundo, para darse un baño en plena naturaleza. Hay que caminar 20 minutos para llegar hasta dos piscinas naturales dentro de unas cuevas que van a dar al mar. Como si fuera la versión canaria de un cenote mexicano, uno puede bañarse en "estas catedrales del Océano Atlántico" sin que le queden palabras suficientes para confersar el secreto a nadie más.
¿Te has quedado con ganas de más? Mejor aún, no lo pienses más y organiza tus días de vacaciones para disfrutar de unos días en la playa. Por playas no será, ¡en España tenemos para dar y regalar!




