Los 10 lugares más espectaculares de Irán


Irán es uno de los países más sorprendentes que he conocido en mi vida. Ausente en las rutas del turismo masivo deslumbran las maravillas que Persia tiene para ofrecer a un viajero exigente que viene en busca de la hospitalidad más legendaria a este lado de Oriente Medio. Ciro el Grande, Darío I y el poderoso Imperio Aqueménida, Alejandro Magno, árabes, tártaros o safávidas han dejado una inmensa huella capaz de embellecer multitud de libros de Historia del Arte. Son parte de la actual República Islámica que abre sus puertas a un público ávido de descubrir un país realmente auténtico en el que siempre esperan más sonrisas de lo que dejen entrever los noticieros.
Persia, suspiro de azafrán en calles de barro y bazares medievales, es mucho más de lo que nos podamos imaginar. Os propongo que juntos demos una vuelta a los 10 lugares más espectaculares e impresionantes de Irán, que nos despojemos por un instante de los velos del prejuicio y simplemente disfrutemos de una tierra aún por descubrir.
Es tan complicado escoger diez cuando se puede hablar de cien o mil rincones magníficos de un país que tiene tanto para dar a los viajeros, que quizás no sea justo del todo en mi elección. Lo que es seguro es que se encuentran esos sitios que conocí y me hicieron vibrar y sentir que estaba en uno de los destinos más increíbles del planeta. Aquí van:
Ya sólo pronunciar el nombre de Persépolis impresiona, así que imaginad lo que supone estar frente a un atardecer en una de las mejores ruinas arqueológicas que existen en el mundo. La obra de Darío I continuada por sus descendientes nos trae una ciudad preparada para grandes festejos y ceremoniales, sostenida aún por inmensas columnas y delicadísimos bajorrelieves que cuentan la leyenda del glorioso Imperio aqueménida. Más de 2500 años nos contemplan en este lugar cargado de solemnidad en el que poder emocionarse junto a los gigantes toros alados de la puerta de las naciones por las que entraban los ilustres invitados venidos de viejos reinos enterrados por la Historia.
Muy cerca de Persépolis, apenas a unos kilómetros, existe la conocida como Petra de Persia. Fabulosas tumbas reales excavadas en la roca como si se hubiese modelado la montaña como mantequilla sirvieron para enterrar por ejemplo a Darío I El Grande, su hijo Darío II u otros monarcas como Jerjes o Ataerjes. Esta necrópolis imperial que apenas visitan pequeños grupos de viajeros guarda también bajorrelieves con escenas de campañas militares persas.
Si sumamos la esencia de dos ciudades diferentes como pueden ser Estambul y Samarkanda nos encontramos la mezcla perfecta en Isfahán, probablemente la ciudad más bella de Irán. Los abásidas sostuvieron su imperio a partir de la construcción de grandes obras maestras el arte islámico. Basta con situarse en el centro de Naqsh-e Jahan, la gran plaza, y observar las Mezquita del Shah o la del Jeque Loftollah con una cúpula maravillosa, incluso los techos del Palacio de Ali Qapu, para darnos cuenta de que nos encontramos envueltos en uno de los cuentos de las mil y una noches.
Ciudad de puentes, bazares kilométricos (es el mejor lugar de Irán para comprar artesanía), teterías e infinidad de minaretes que invitan a asomarse hacia al que llegó a ser el centro del mundo. Muy recomendable, por otra parte, es el barrio armenio con una catedral fabulosa creada con los conceptos artísticos de la arquitectura islámica.
Callejuelas de adobe en un entramado laberíntico inusual hacen de Yazd la preferida de muchos viajeros que llegan a Irán. La mezquita del viernes, el complejo timúrida Amir Chakhmaq (escuela, bazar, mezquita, lugar de reunión...) o las lejanas torres del silencio zoroástricas en las que hace décadas se depositavan los cadáveres para ser devorados por aves carroñeras son algunos motivos por los que esta ciudad se vuelve imprescindible. Su encanto a media luz, con la llamada a la oración de la tarde, la vuelven envidiablemente asombrosa.
Ideal para hacer rutas por los alrededores, como por ejemplo Chak Chak, el lugar más sagrado del zoroastrismo, probablemente la religión monoteísta más antigua del mundo que continúa con vida (la mayoría de sus fieles se encuentran en la propia en Irán y en India).
Hace poco más de diez años un terremoto asoló la ciudadela de barro de Bam, en el sudeste del país. Parecía esfumarse el lugar más visitado con creces de Irán como cuando un castillo de arena se cae al subir la marea y llevarle las olas. Pero sobrevivió al golpe y entre todos están levantando de nuevo este conjunto histórico que a un 10% del original sigue dejando a sus visitantes (los pocos que llegan ya) con la boca abierta. Se puede decir que Bam sigue viva una década después del terremoto y que debe formar parte sí o sí de un viaje a Persia. Merece mucho la pena...
Este lugar no se trata de un monumento o una vieja ciudad persa sino de uno de los desiertos más extraordinarios de nuestro planeta. Curiosas formaciones de barro se suceden durante kilómetros recreando un paisaje absolutamente marciano y apenas visitado por los turistas. Se puede viajar a él desde Kerman y si se logra encontrar allí a alguien que lo conozca bien, acceder en un 4x4 y acampar en él. Sin duda se trata de un hotel con un millón de estrellas...
La ciudad más sagrada de Irán para los musulmanes chiíes o chiítas es Mashhad, el complejo religioso en el que está enterrado Ali Reza, su octavo imán. Se trata de una de las mezquitas y mausoleos más grandes del mundo, prácticamente similar en tamaño a La Meca en Arabia Saudí, aunque los peregrinos que la visitan y que se cuentan por millones cada año son en su totalidad de la rama chiíta del Islam. A través de patios, grandiosas cúpulas y puertas decoradas con minuciosos azulejos se puede presenciar del fervor religioso convertido en lágrimas de emoción, sobre todo cuando se llega a la sala de la tumba de Imán Reza.
La hermana pequeña de Bam y superviviente milagrosa del terremoto de 2003 se llama Rayen. Era la residencia de verano de los gobernantes de Bam que preferían la brisa de las montañas a los rigores de la canígula. Surge de la nada otra ciudadela de barro de aspecto laberíntico con su propio castillo en el que es imposible cansarse de tomar fotografías.
El lugar de entierro de Fátima, hermana del Imán Reza, es otro de esos rincones sagrados que no hay que perderse. El segundo del país, tras Mashhad, sorprende por gran cúpula de oro. El Ayatolá Jomeini estudió el Corán precisamente en Qom y no es difícil ver paseando a los mulás cargados con libros religiosos. Aunque en dimensiones es menos grande que el Mausoleo de Imán Reza en Mashhad, se trata de una auténtica preciosidad. Y a un paso de la gran Teherán, lo que le hace más accesible para una excursión de un día desde la capital iraní.
Pasado un buen rato pensando en el último de esta lista de diez no soy capaz de mojarme. Así qué mejor que despedir este artículo mencionando lugares como el Bazar de Tabriz, Patrimonio de la Humanidad, el imponente Zigurat Chogha Zanbil, las casas de Kashan, el mausoleo de Mahan, la abandonada Kharanak, el castillo de Meibod, los castillos de los asesinos en el norte o los muchos jardines persas, sin olvidarnos de los caravasares que escribieron las páginas más gloriosas de la ruta de la seda (porque Persia siempre fue parte de ella).
Podría también mencionar que el décimo lugar, la pura esencia de Irán, es la gente que recibe a los viajeros con los brazos abiertos y eliminan prejuicios en cuestión de segundos. Ellos son parte de un viaje único y diferente a una de las cunas de la civilización.
Un país exótico y lleno de sorpresas que la mayoría de viajeros que pasan por ahí no se esperan. Pero no es el único, hay muchos rincones en el mundo que aguardan para dejar a los viajeros con la boca abierta. Así que ya sabes... ¡habrá que ir descubriéndolos en tus próximas vacaciones!
Texto y fotos: José Miguel Redondo (Sele)
@elrincondesele




