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Viernes, 28 de Febrero de 2020

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Cómo está el mundo

Alabardas: Saramago sigue vivo y actual

Lisboa. Antigua fábrica de armas de Braço de Prata. Irónicamente el lugar elegido para la presentación mundial de Alabardas, la obra póstuma e inconclusa del único Premio Nobel de la Literatura portuguesa. Cuatro editores, de Portugal, Brasil, España (América Latina representada) e Italia en la mesa. Periodistas españoles, portugueses, alemanes, italianos con cámaras, micros y ordenadores... Entre ellos, Pilar del Río, que se aguanta las ganas de preguntar -la vena periodística no la pierde ni en los actos oficiales-. Y dos invitados de prestigio: Roberto Saviano y el juez Garzón. Los dos amigos de Saramago porque Saramago estuvo a su lado en sus tiempos difíciles, en los que fueron perseguidos por levantar sus voces y denunciar. Denunciar es lo que Saramago ha hecho hoy, y eso que ya no está entre nosotros. O sí. De eso se ha encargado, de forma estoica e incansable, su mujer, su compañera, su presidenta. Pilar del Río, a diario, de día, de noche, cumple su promesa: continuarlo. Le va la vida en ello. Y también los recuerdos. Y hoy, el orgullo. Alabardas, una obra literaria, tres capítulos escritos del mejor Saramago, el más comprometido, el más literario. El más auténtico. De él se ha recordado hoy la coherencia, la libertad, la denuncia y la valentía. Un grito contra la violencia y la barbarie en tiempos en los que la guerra aparece a diario en los medios de comunicación en los que trabajamos. Por detrás de las muertes inocentes hay toda una industria de armas. Y muchos intereses en juego. Demasiados. Alabardas habla de todo eso en tono de novela. Saramago quiso dejar un último mensaje. Este libro es su último libro. Una despedida. Quizá por eso ha tardado tanto en llegar. 4 años de luto, de su mujer, de sus editores, de sus amigos e incluso de sus lectores. Pero Saramago vuelve a las librerías y vuelve a la actualidad. Infelizmente, la guerra también. "Él creía que la paz es posible si todos juntos la reclamamos", decía hoy Pilar. Garzón llamaba a la "desobediencia civil" y criticaba la "pasividad de los jueces" que permiten la barbarie. Saviano, con escoltas en la puerta, hablaba de la "peligrosidad de la palabra", porque hace reflexionar y cambiar el mundo. Y también hablaba en revolución. Leamos Saramago, paremos. Reflexionemos. Desobedezcamos. Exijamos. No permitamos la barbarie ni la violencia ni la guerra. GRACIAS SARAMAGO, una vez más, por tus palabras. Alabardas! IMG-20141002-WA004

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