Problemas para 'Un tiempo nuevo'
El programa de política de Telecinco permanece con malos datos tras su segunda emisión

MEDIASET

Telecinco tiene un problema con su nuevo programa político, 'Un tiempo nuevo'. El espacio conducido por Sandra Barneda y producido por Producciones Mandarina no remonta el pésimo dato de su estreno (9,1%) y en su segundo programa sigue por debajo de los dos dígitos en cuota de pantalla (9,6%). Entre tanto, su cadena rival -Antena 3- ha superado en estos dos sábados los 15 puntos de share y 'La Sexta Noche' (en laSexta), el programa contra el que teóricamente rivalizaría directamente 'Un tiempo nuevo', ha registrados los dos mejores datos de su historia en sendos sábados.
Las cifras no están acompañando a 'Un tiempo nuevo' en sus inicios… y eso es algo preocupante en una cadena como Telecinco cuya filosofía -y lo está consiguiendo- es pulverizar cada mes los registros de audiencia. En entretenimiento no tiene rival, en ficción pelea duro contra Antena 3 y en informativos lidera, si bien es cierto que pocas encuestas los sitúan como referencia informativa.
- Comparativa audiencias
Eso da igual. Paolo Vasile, mandamás de Mediaset España, no pierde oportunidad para recordar cuáles son los informativos más vistos (en octubre, Informativos Telecinco ha sido líder absoluto en la media de sobremesa y prime time de lunes a domingo). Hace unos días, en una entrevista en El País Semanal: "La prueba de lo que hemos logrado es que una televisión donde se grita, se llora, se ama […] a la que los periódicos dedican juicios muy negativos, es la que cuenta con los informativos más vistos. ¿Qué significa eso? Que nos acercamos al fin de ser la compañía ideal para el público", afirmaba Vasile en el suplemento de El País.
Por lo tanto, Telecinco tiene un problema con 'Un tiempo nuevo' porque en aquello que tanto importa en la casa -las cifras-, anda mal. Bastante mal.
Son varios los factores que pueden explicar el por qué 'Un tiempo nuevo' no llega a los 10 puntos de share en una cadena que en octubre ha liderado 5 de las 7 noches de la semana y cuya media en prime time ha sido de 14,8%... y entre ellos tiene mucho que ver con esa última frase de Paolo Vasile: "ser la compañía del público".
'Un tiempo nuevo' se plantea como un programa de debate y análisis de la actualidad política. Quería huir de esos híbridos entre política y cotilleo del corazón que habían sido programas predecesores; pero en las formas y en gran parte de su contenido, 'Un tiempo nuevo' sigue apareciendo a ojos del espectador como un magacín para pasar la noche. Hay varios elementos que contribuyen a esto como el decorado (si dicen que ese es el nuevo plató de 'Qué tiempo tan feliz' o de 'Hay una cosa que te quiero decir', todo el mundo lo vería verosímil); la presentadora, un rostro el de Barneda usado por la cadena en programas dedicados al entretenimiento en distintas franjas; la realización (poca diferencia entre los planos de este programa y los que ya se han visto en otros espacios de sábado por la noche en Telecinco); algún invitado como Bertín Osborne que, de actualidad política, tiene más bien poco; cabecera y grafismo que no hacen sino acrecentar esta sensación de show televisivo más que de programa de actualidad política...
El problema de dedicar la franja de sábado noche a la política -como hace laSexta desde hace tiempo- es que el público que se queda en casa viendo la tele y decide apostar por este tipo de contenidos demanda análisis, que les expliquen los datos y los afirmaciones de los políticos y que, a partir de ahí, se debata.
Eso lo ha sabido hacer muy bien 'La Sexta Noche', echando mano de gráficos, pizarras y expertos -más o menos mediáticos-, especialmente en el área de economía. Con eso ya se ganan al espectador que quiere entender lo que ocurre elevando el nivel de su debate político.
Por su parte, es complicado no reducir 'Un tiempo nuevo' a un programa de entrevistas y debate entre tertulianos. Y eso simplista reducción ya se le hacía a 'El Gran Debate' o a 'La Noria'; comparaciones que no favorecen en nada al nuevo espacio de Telecinco. De momento, no presenta ese plus que lo diferencie.
En plena efervescencia de Podemos y en plena crisis del bipartidismo, los dos invitados estrella de los dos primeros programas de 'Un tiempo nuevo' han sido Cristóbal Montoro (Partido Popular) y Pedro Sánchez (PSOE): viejos tiempos y fórmulas en un tiempo nuevo, de cambios.
Cierto es que en el debate de atriles (es grotesca esa puesta en escena en unos decorados tan faranduleros) hay más pluralidad política, pero queda en un segundo plano tras la gran entrevista de cada programa y sigue el patrón izquierda-derecha que suena ya antiguo.
Es otra de las grandes diferencias con 'La Sexta Noche' que explican no solo la diferencia en números, sino la concepción del propio programa por parte de los espectadores: en el programa de Iñaki López hay algo más que esa división PP-PSOE, izquierda-derecha.
La puesta en escena y la esencia de 'La Sexta Noche' tiene mucho que ver con lo que escribe el profesor de Sociología y columnista de El País Ignacio Urquizu en una reciente columna: "en el último año, la opinión pública en España se vertebra en torno a dos ejes: ciudadanía-élite y nuevo-viejo. […]El segundo de los ejes, nuevo frente a viejo, pone de relieve las nuevas brechas sociales que han surgido en los últimos tiempos y que están asociadas con una cierta ruptura generacional que se traduce, por ejemplo, en una brecha digital o en preferencias distintas sobre el modelo de democracia".
Es algo más que izquierdas y derechas: mientras en los sillones de 'La Sexta Noche' se les da el mismo peso a periodistas de portales digitales que a directores de diarios tradicionales, en 'Un tiempo nuevo', quienes participan en la entrevista a Montoro o Pedro Sánchez son solo periodistas de medios tradicionales.
En la inevitable comparación entre 'Un tiempo nuevo' y 'La Sexta Noche' los elementos del dónde se lleva a cabo y el quién lo conduce son cruciales. Mientras que el plató de 'Un tiempo nuevo', como ya se ha dicho, guarda el mismo diseño y disposición que el de, por ejemplo, 'Qué tiempo tan feliz', 'La Sexta Noche' presenta un plató alargado en el que a un lado y otro se sientan tertulianos de diversa procedencia y que bien pueden entrar en conflicto con los que tienen delante o con los que tienen justo al lado.
Además, el público en 'La Sexta Noche' también está a ambos lados del plató, lo que ayuda a dar esa sensación de cámara de debate en la que los que están ahí representarían a los que están a los lados.
Al fondo, una gran pantalla que sirve para ilustrar de lo que se está tratando. Como una gran pizarra, mientras que la de 'Un tiempo nuevo' puede servir para todo y para nada. Especialmente para hacer bonito y que el logo del programa permanezca presente.

Arriba: plató de 'Un tiempo nuevo'. Abajo, a la izquieda el plató de 'El Gran Debate'; a la derecha el de 'La Noria'

Arriba: plató de 'Un tiempo nuevo'. Abajo, a la izquieda el plató de 'El Gran Debate'; a la derecha el de 'La Noria'

Plató de 'La Sexta Noche'. Disposición y uso explicativo de sus pantallas

Plató de 'La Sexta Noche'. Disposición y uso explicativo de sus pantallas
En cuanto a los presentadores, Iñaki López representa un estilo aséptico, conciso y directo. No intenta destacar y no intenta restar tiempo a sus entrevistados ni a sus tertulianos. Modera bien y sabe cómo pasar de un tema a otro sin brusquedad, advirtiéndolo poco antes y dejando que todo el mundo responda si es aludido.
En el caso de Sandra Barneda, además de que su rostro se asocia con otro tipo de programas (estos son prejuicios sin fundamento, pero están ahí), se muestra floja en entrevistas de peso, sin marcar distancias, superada siempre por el discurso de sus entrevistados tanto cuando aportan buenos argumentos como cuando echan mano de la demagogia más barata y con un estilo muy relajado a la hora de buscar la respuesta, lejos de ese estilo incisivo de algunos de sus colaboradores de otros medios que la pone aún más en evidencia.
La entrevista a Montoro empezó con un "¿cómo se siente al ser uno de los políticos menos valorados del gobierno?" -pregunta que a Montoro le hizo reír- y la entrevista esta semana al juez Gómez Bermúdez levantó ampollas y muchas críticas en redes sociales por la tibieza y la candidez de Barneda. En un segundo plano, inexplicablemente, queda Javier Ruiz, un hombre con un perfil informativo mucho más desarrollado que el de Sandra Barneda.
Más allá de todas estas consideraciones, los malos datos de 'Un tiempo nuevo' también son resultado de que el programa con el que compiten más abiertamente haya registrado en estas semanas las dos mejores marcas de su historia. En una dinámica normal, 'La Sexta Noche' debería ceder algunas décimas con respecto a sus dos últimas emisiones y 'Un tiempo nuevo' es previsible que mejore algo sus registros.
Esto es parte de lo que implica abrirse hueco en una franja en la que existe un claro dominador y referente (no es lo mismo; lo primero tiene que ver con el dato, lo segundo con la valoración) en el segmento de la actualidad y el análisis político. Seguro que en Mediaset ya contaban con este obstáculo, la duda es saber si pensaban que iba a ser tan complicado de superarlo.
Los problemas en 'Un tiempo nuevo' tienen resolución -no todos-, pero con las cifras de audiencia que está logrando pueden caer en la tentación de intentar levantar el vuelo con atajos basados en la polémica, la confrontación y el uso de invitados mediáticos o de moda. Esta receta quizá mejoraría el share de unas cuantas emisiones, pero a la vez, sería el camino más directo a la muerte de este tipo de programa.
Convendría, pues, que una cadena fuerte en audiencias como Telecinco tuviese la paciencia de ir cambiando (sin miedo a grandes revoluciones) y tallando este espacio, máxime cuando controla 5 noches de las 7 de la semana y posee los informativos más vistos.




