Miércoles, 01 de Diciembre de 2021

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El gobierno aprueba un subsidio de 426 euros para 400.000 parados

A las puertas de la ayuda, no hay ayuda

Millones de desempleados de larga duración se quedarán sin cobrar.

La ministra de Empleo, Fátima Báñez, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de hoy, en el Palacio de La Moncloa en Madrid.

EFE

La ayuda de 426 euros deja dos fotografías. La primera reúne a los cientos de miles de parados de larga duración que cumplen las condiciones para cobrarla, como Carlos, ebanista con una hija en la universidad: "en mis circunstancias que no tengo ingresos y tengo cargas familiares, sí tengo ese derecho, pero me lo tienen que valorar todavía"

En la segunda imagen, -mucho más nutrida-, las caras se cuentan por millones. Ahí se agolpan todos aquellos que, -como en la foto de al lado-, llevan más de un año desempleados, pero se han quedado a las puertas de esta ayuda. No la van a cobrar. Y allí, muy a su pesar, está Teresa: "me siento bastante discriminada porque aunque no tengo cargas familiares a mí también me hace falta. La calefacción es un lujo, pues no la tengo; pero si se me rompe la lavadora, o para pagar el seguro de mi casa..." y éste es sólo el principio de una larga enumeración de facturas a las que no llega.

A 300 kilómetros de Teresa que vive al sur de Madrid, -pero pegada por las circunstancias,- está la cara de Isabel, que con 34 años sobrevive, como tantos en este país, gracias a la pensión de sus padres recién jubilados: "Gracias a que existe una familia. Se me cae la cara de vergüenza si necesito una determinada cantidad de dinero"

Esta asesora laboral se licenció en derecho para entrar al mercado laboral por otra puerta y como tampoco funcionaba estudia ahora administración de fincas a ver ésa es la llave, aún sabiendo que sus posibles empleadores se ven abrumados ante tanto conocimiento; quieren, confiesa apesadumbrada, "una persona menos cualificada". E Isabel va doctorándose en matemáticas caseras, restando euros, igual que Teresa, auxiliar administrativo de 57 años y media vida cotizando, ya no. "Me siento en el limbo, -cuenta-, porque como no tengo cargas familiares estoy a expensas de mi marido. Ahora volvemos a la época del año catapúm, cuando yo tengo mis derechos adquiridos como persona parada. Si no son 426 pues menos", concluye.

Los 426 euros son un parche que posiblemente vaya a urgencias incluso mayores que la comida, dice Carlos, quien tendrá junto a la ayuda un itinerario personalizado para encontrar un empleo más que difícil. "A mí no me consideran para nada, -asegura-. Ya puedes hacer lo que hagas, llevar lo que lleves, que estás fuera del mercado. A mí no me consideran en absoluto".

Y la pregunta de Carlos es, aún sabiéndose agraciado por estas décimas de fiebre social y pre-electoral, qué va a pasar después.

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