Rajoy, en el 'día de la marmota'
Bárcenas y Aznar fastidian a Rajoy su Convención Nacional. El jefe del Ejecutivo almuerza con sus barones y no habla con ellos ni de candidatos, ni del extesorero, ni del expresidente.

El presidente del Gobierno y del PP, Mariano Rajoy, atiende a las intervenciones durante la segunda jornada de la convención nacional del partido. / J. J. Guillén (EFE)

Madrid
Mariano Rajoy ha vuelto al pasado. Entre Luis Bárcenas y José María Aznar, el presidente vive en “el día de la marmota”. El extesorero se ha convertido en la pesadilla de su partido. Este sábado, en la Convención Nacional del PP, el jefe del Ejecutivo no ha querido pronunciarse sobre la corrupción y eso que una joven de Nuevas Generaciones le ha planteado el tema: le ha comentado lo mucho que preocupa a su partido y le ha pedido “tolerancia cero”.
Rajoy ha emplazado a los suyos a escuchar su intervención del domingo, buscando un golpe de efecto en la clausura de este encuentro. Y mientras huía de los periodistas. Un cordón de seguridad le protegía de esta cuestión que tanto le incomoda, mientras, entre besos y selfies con sus militantes, evitaba a los medios.
Pero durante esta jornada todos los populares han evitado responder directamente a las acusaciones de Bárcenas. Solo Jesús Posada, el presidente del Congreso, ha hablado directamente de él, dando por hecho que “se defiende como puede porque tiene una situación muy complicada” pero ha pedido no entrar en este tema porque, a su juicio, “no tiene ninguna base”.
Desde la dirección nacional se han limitado a señalarle como un delincuente e insistir en que acabará en la cárcel. A la espera de que ocurra, todos los discursos se convierten en una declaración de intenciones. La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha apelado a “la ejemplaridad”. Y desde la cúpula nacional del PP, Carlos Floriano ha pedido a los corruptos que abandonen sus siglas. Por su parte, Esteban González Pons ha recordado que su formación ya ha pedido perdón. “Los corruptos son la excusa de los extremistas para enmendar de totalidad la democracia y liquidarla”, ha dicho el portavoz en Bruselas.
En privado, los cargos del PP han reconocido a la Cadena Ser que los ataques del extesorero son “brutales”, que les hacen “mucho daño”, que perjudican cualquier campaña que diseñen de cara a las elecciones y hay quien se pregunta por qué Rajoy no se querella contra él para que se vea que reacciona de una vez por todas. Pero lo cierto es que el presidente jamás ha demandado a nadie porque evita que cualquier polémica gane mayor protagonismo
Pero Bárcenas no ha sido la única cruz de Rajoy. El discurso de Aznar también ha hecho mucho daño. En público, se guardaban las formas. Todo eran elogios para el presidente de honor del PP. Pero su intervención ha sentado fatal a los populares. Muchos cargos confiesan que se sienten “dolidos”. Las dos preguntas que realizó –dónde está el PP y si realmente quiere ganar las elecciones- han sido interpretadas como una “ofensa” en toda regla.
Floriano ha tratado de rebajar la tensión recordando que Aznar es “un gran activo” con el que piensa contar en la campaña. Pero en la dirección nacional, y cuentan que también Rajoy, están “muy enfadados”. Les ha molestado mucho que echara la bronca al jefe del Ejecutivo. “Es pura soberbia”, señalan muchos. No comprenden que, al hablar de corrupción, defienda su etapa y no responda por la de su sucesor. Lo consideran “intolerable”.
El presidente del PP de Guipúzcoa, Borja Sémper, ha resumido lo que muchos piensan: “Aznar es una persona muy notable y escuchamos con mucho interés lo que dice. Pero no hay compartirlo todo. No somos una secta”. Y el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo remataba: “Cuando se pregunta “dónde está el PP”, está aquí. Con su partido. En el centro, haciendo las cosas que ha dicho que iba a hacer. Y las ha dicho por escrito, porque es su compromiso. Como se hacen las cosas en las familias y en los países serios. Y este es el país más serio del mundo”.
Y aunque el fantasma de Aznar y el de Bárcenas han sobrevolado este cónclave, Rajoy no ha hablado de ellos ni con los suyos. El presidente ha almorzado con sus barones y no ha tratado ninguno de estos asuntos. Pero tampoco el de los candidatos. Aunque todos en su partido dan por hecho que los de Madrid ya están cerrados: tanto Esperanza Aguirre para el Ayuntamiento, como Ignacio González para la Comunidad. La foto de cierre de este encuentro, la de Rajoy con el presidente del Gobierno regional, puede convertirse en la imagen del futuro cartel electoral.




