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Mons, corazón de Valonia y la capital europea de la cultura 2015

En la Grand Place de Mons, con una majestuosidad que poco o nada tiene que envidiar otras grandes plazas europeas, se da la curiosidad de que una figura forjada en metal que se asemeja bastante a un un mono lleva colocada en la fachada del ayuntamiento más de trescientos años. Su origen se desconoce, incluso si es realmente un simio, pero no hay habitante que no conozca la leyenda de que si se le acaricia la cabeza con la mano izquierda da suerte. Como si la magia hubiese surtido efecto, da la sensación de que no ha habido en Mons nadie que no sucumbiera a la tradición. Y que por ello la misteriosa criatura ha devuelto al montois (gentilicio de Mons) la posibilidad de que los focos de Europa iluminen durante todo un año a esta pequeña ciudad situada en el corazón de Valonia. Junto con la checa Pilsen comparte la capitalidad cultural europea en 2015, lo que ha servido para ejercer una dinamización turística asombrosa que coloca merecidamente en el mapa a Mons como uno de los imprescindibles para visitar este año.

Cuando la designación de las capitales culturales europeas pone su dedo índice en ciudades pequeñas y no demasiado conocidas por el gran público surge una buena noticia tanto para la población local, el país en cuestión y, por supuesto, para el viajero ávido de descubrir nuevos lugares del mundo que no ocupan portadas de guías, revistas o reportajes de televisión. Se trata de una oportunidad de contarle al mundo por qué merece la pena acudir a ellas. En el caso de Mons hablamos de una ciudad de poco más de 100.000 habitantes en el marco de una región minera de cielos plomizos a cuarenta minutos en tren de Bruselas. Pero, para sorpresa de muchos, este pedacito de la Valonia más industrializada cuenta con un casco viejo realmente interesante, una plaza para enmarcar, un patrimonio artístico muy destacable y,sobre todo, el empeño montois de demostrar que es uno de los grandes baluartes culturales no sólo de Valonia sino de toda Bélgica.

El pasado sábado 24 de enero tuvo lugar la gran fiesta de inauguración de un año en el que "la tecnología se encuentra con la cultura" para ir de la mano a uno de los grandes valores de la región, convertida en la Silicon Valley belga donde las grandes empresas del sector llevan años haciéndose sentir. Con la temática de la iluminación o, más bien, el "deslumbramiento" la organización de Mons 2015 dejó con la boca abierta a los miles de asistentes que pudieron presenciar un espectáculo de luz y sonido digno de grandes eventos a nivel internacional. Toda la ciudad se convirtió en hilarantes llamas de inspiración con las que imantar y, por supuesto, deslumbrar para quienes antes Mons no era más que una desconocida que ahora merece la pena descubrir. En Valonia todo es así, se habla en voz baja y con modestia, pero cuando tienen que hacerse escuchar no se andan con tonterías.

Los números son contundentes. 10 años de trabajo, más de 5000 artistas participantes, de los cuales 1500 son de la localidad, 300 proyectos y un 75% de las actividades de carácter gratuito. Se han involucrado más de 4000 estudiantes de Mons, 500 asociaciones y 12 países representados en este año en que Mons piensa ser protagonista. Aunque quizás la cifra más convincente es que la ciudad cuenta con 5 museos nuevos que se quedarán de forma permanente. Sin duda el despliegue ha sido máximo para no desaprovechar una oportunidad única.

Los eventos y exposiciones que tendrán lugar este año son muy numerosas de enero a diciembre, pero de todas ellas merece destacarse a las siguientes:

Mons, así como la región minera del Borinage tienen un hueco esencial en la biografía del holandés Vincent Van Gogh, del que se cumplen 125 años de su muerte. Durante su juventud pasó 22 meses en este apartado rincón de Valonia dedicándose a predicar la Biblia en el entorno de las minas de carbón en que trabajaba gran parte de la población. Pero su actividad espiritual es sólo una excusa para advertir los albores de un artista que con poco más de veinte años empezó a describir en sus obras las escenas y escenarios que presenciaban en su día a día. El trabajo en las minas y en el campo, la dureza de una vida en las postrimerías de la revolución industrial con las chimeneas echando humo y el hollín manchando las mejillas de la gente son parte de sus primeros cuadros, así como de los recuerdos llevados al lienzo a lo largo de su vida.

Hasta el 17 de mayo el Museo de Bellas Artes de Mons (el BAM) expondrá más de 70 obras pictóricas (entre cuadros y dibujos) del artista neerlandés relacionadas con su experiencia en el Borinage. Con ello se da luz a una época no demasiada conocida de Van Gogh y se puede acceder de manera contextualizada a muchos de sus trabajos no vistos hasta ahora.

Mons es hogar de inventores e innovadores que han pasado a la Historia. Sus inventos se pueden descubrir en los antiguos mataderos a los que les han dado un uso eminentemente cultural al igual que ha sucedido en otras ciudades del mundo como Madrid. La dinamización de los espacios culturales es clave en Mons 2015 y las luces de los personajes que la han habitado en los últimos siglos se pueden encender de forma interactiva en una de las exposiciones más interesantes de toda la ciudad.

Pasear por Mons será encontrarse de cara con infinidad de propuestas de arte moderno. Muchos artistas expondrán espontáneamente sus trabajos en plazas, callejuelas o edificios para hacer de ésta una ciudad viva e implicada con el arte. Las expresiones pasan por crear una cascada de libros que salga de una ventana a recrear Nápoles con una calle llena de ropa blanca tendida de ventana a ventana. El significado te lo puede explicar el propio artista que puede ser un viandante más con el que te encuentres en uno de los muchos cafés con estilo de Mons.

La Grand Place es el mejor escaparate posible de Mons. Si en la inauguración la convirtieron en una sala de espectáculos y después en una discoteca, para cuando apriete el calor tienen pensado cubrirla con más de 8000 girasoles, hacer de ella una sala lounge con coctelería y repartir a la gente auriculares para bailar sin parar mientras otros deambulan por el silencio. En septiembre tendrá lugar el dimanche toqué para ser una gran mesa en la que se sirva alta gastronomía belga.

Sin salir de les anciens abattoirs donde anteriormente habrá arrasado la exposición Mons Superstar! aparecerá en julio lo último de los artistas chinos en esculturas 3D. Futurismo puro y metálico con las últimas creatividades venidas del lejano oriente.

Si algo sirve un acontecimiento de este tipo es que Valonia sigue deshojando la margarita con ciudades, pueblos y atractivos de la región francófona de Bélgica. Poner en el mapa a Mons supone un motivo más para detenernos más a fondo en tierras belgas cuando aterrizamos en aeropuertos como Bruselas o Charleroi. Las comunicaciones nos permiten pasar de estar en París a Mons en menos de 3 horas y de Bruselas en 40 minutos por tren o carretera. Otras ciudades como Namur o Dinant se llevan la palma de las joyas valonas, pero ahora en Mons hay también espacio para una escapada sea o no sea capital europea de la cultura.

La Grand Place, con el edificio del ayuntamiento en el que todavía permanecen las enseñas del Rey Felipe II de España, así como el curioso mono de metal convertido en todo un emblema, son la primera grata sorpresa que se lleva el visitante. Después si nos buscamos perder en las atractivas callejuelas peatonales encontraremos edificios de los siglos XVI, XVII y XVIII en perfecto estado de conservación.

El Beffroi o campanario (Patrimonio de la Humanidad junto a otros ejemplos de Francia y Bélgica) se asoma en el viejo parque de un castillo ya inexistente. Servía para advertir fuegos o incluso bombardeos durante las dos guerras mundiales que tuvieron amplia presencia en esta parte de Europa. Hoy es uno de los mejores miradores que existen en la ciudad, aunque durante el invierno esté cerrado el acceso a la parte más alta. Es una frontera física entre el poder civil y el poder religioso, tras la colina. Allí se yergue la colegiata de Sainte Waidru como la más preciosa de las catedrales (no lo es puesto que nunca contó con obispo propio como en Tournoi).

Saint Waidru es con merecimiento uno de los mejores conjuntos religiosos de toda Valonia. Su colección de vidrieras dan luz de colores a las obras maestras del gran Jacques Du Broeucq, que logró modelar el alabrastro como si se tratase de mantequilla. Otras iglesias como Sainte-Élisabeth de Mons o San Nicolás, conforman igualmente el patrimonio histórico-religioso de la ciudad.

Por otro lado está el Mons de las exposiciones y museos, que durante 2015 van a estar a tope de propuestas y público. Especialmente interesante es, además, el Mundaneum, esa especie de google en papel en la que a principios del siglo XX trabajaron belgas universales como Otlet y Lafontaine, deseosos de mapear todo el conocimiento del planeta. Este repertorio bibliográfico universal (RBU), como fue bautizado, está considerado como la cuna de la Documentación y el hipertexto. Y Mons es su sede desde 1930.

Y para quien quiera ver más allá de la ciudad están las antiguas minas de carbón que actualmente no sólo forman parte del Patrimonio industrial europeo sino también Patrimonio de la Humanidad. Se pueden seguir las huellas de Vincent Van Gogh durante su estancia en esta región minera o visitar los edificios que conformaron estas minas como, por ejemplo, el Gran Horno (Grand Hornu) convertido en uno de los museos de arte contemporáneo más importantes del continente. Esta parte de la región también estará implicada de lleno en los actos surgidos gracias al nombramiento de Mons como capital europea de la cultura.

Son razones, y no pocas, las que cabe esgrimir de cara a considerar a Mons un lugar a descubrir por parte de los viajeros amantes de los territorios aún no masificados, de esa Europa que cabalga a lomos de la innovación sin bajarse de la tradición.

- Oficina de turismo de Bruselas-Valonia: www.belgica-turismo.es/

- Web oficial de Mons 2015: www.mons2015.eu.

Texto y fotografías: José Miguel Redondo (Sele) www.elrincondesele.com

 

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