Los carnavales más curiosos del mundo


¡Ya están aquí los carnavales! Más de medio mundo se disfraza de tradiciones de origen pagano mucho más antiguas que la propia conciencia, que durante algunas noches se oculta tras una máscara, una comparsa o una danza irrepetible. Este tic que ha sobrevivido a los siglos, leyes e incluso religiones tiene en Venecia, Río de Janeiro, Cádiz o Tenerife algunas de las sedes más atemporales y, a su vez, conocidas de nuestro Planeta. Pero ¿sabíais que en Pontevedra se escenifica el entierro de un loro y que en el barrio londinense de Notting Hill no es carnaval hasta el mes de agosto? ¿O que en un pueblo macedonio de poco más de dos mil habitantes llegan cerca de doscientos mil a sus festejos? Nos vamos a por lo curioso, a por esas extrañas tradiciones que hacen de los carnavales una de las celebraciones comunes con más distinciones que existen...
Este año empezaron el 14 de febrero y tiene una duración de dos semanas. Aunque su inicio constatado es de 1873 va creciendo año a año en asistencia y en darle una vuelta de tuerca constante para ir variando la temática de cada edición (En 2014 manda el Rey de la Gastronomía). La Costa Azul se detiene por un tiempo para vibrar en el conocido como Paseo de los ingleses donde tienen lugar las "cruentas" batallas de flores, que es una versión muy Flower Power de la tomatina de Buñol, aunque aquí lo que vuelan son los pétalos de las margaritas o rosas con las que se pretende llamar a las puertas de la primavera.
Río de Janeiro, Salvador de Bahía... esos carnavales ya nos los conocemos. Pero, ¿sabíais que en Paraty se corre un sambódromo de lo más especial? Y es que en la fiesta conocida como Bloco da Lama en Praia do Jabaquara cientos de personas se embadurnan de barro y hacen una marcha en la que van a saltos como si fueran auténticos trogloditas al ritmo de ¡¡Unga Unga!! Lo que empezó siendo una broma ha tornado en tradición en uno de esos paraísos brasileiros bien alejados de la gran ciudad.
Calificado como "el carnaval más raro del mundo" tiene raíces prehispánicas en este emplazamiento prácticamente fronterizo con Guatemala. La atmósfera maya es evidente y de ahí la Leyenda del Pochó, que manda eliminar a los hombres por medio de tigres y las Pochoveras (mujeres) interceden para salvarlos de un fatídico final. Lo más curioso es la permanencia de bailes, simbología y pasos de ceremoniales mucho más antiguos que la la llegada de los conquistadores hace cinco siglos, aunque se adaptaron a las nuevas costumbres para continuar con la tradición. Un festejo digno de ver.
Y el baile de los blanquitos, también en Tenosique, recuerda los tiempos de esclavitud con la ridiculización de los capataces y dueños de las voluntades y el trabajo ajeno.
A punto de llegar al cuaresma no hay entierro de la sardina que valga. En Pontevedra se entierra un símbolo como Ravachol, que no sólo no tiene espinas sino que además fue real. Se trata de un loro que era muy conocido en la ciudad y que se caracterizaba por su mal humor y ser un auténtico deslenguado. Cuando murió en los Carnavales de 1913 se le hizo una comitiva fúnebre realmente multitudinaria que se traduce en lo que sucede hoy. Un Ravachol gigantón vestido de forma diferente cada año (escogiendo una temática de actualidad) desfila por las calles de la ciudad gallega y es todo un símbolo de estos curiosos festejos.
Macedonia país es como el postre que lleva el mismo nombre, un conglomerado de diferentes ingredientes, en este caso étnicos, religiosos y lingüísticos. Pero tanto que aparece un pequeño pueblo llamado Vev?ani que en su día se "autoproclamó" independiente con el desmoronamiento de los Balcanes y que llegó a imprimir incluso sus propios pasaportes. Pero este lugar de apenas dos mil habitantes tiene un tesoro mayor, un carnaval del todo espectacular al que acude gente de distintos países ex-yugoslavos y que cuenta con más de 1400 años de antigüedad. Se inicia en el año nuevo según el calendario juliano (entrado enero) y se hacen unos desfiles de temática terrorífica que son realmente impresionantes. Y así llega a multiplicar por cien sus habitantes durante estos días que se dejan llevar por una fiesta única.
En Santoña se celebra un sumarísimo juicio en el fondo del mar. Un besugo acusado de secuestrar a una sirena por amor se las ve con Neptuno que finalmente le absuelve aunque el destino del desdichado pez sea morir por la pena de recibir la negativa de su amada. Raro, ¿verdad? Es todo un acontencimiento en esta localidad cántabra, y todo viene de una murga de 1934 adaptada a una representación que cada vez cuenta con más adeptos que por mucho que conozcan la historia siguen disfrutándola igual.
Se celebra desde el siglo XVI cuando aún Bélgica no existía como país sino que formaba parte del Imperio español. En 1549 la hermana de Carlos V, María de Austria, organiza una fiesta para éste y su hijo Felipe II que acudían a la ciudad. Hubo banquetes, desfiles y festejos interminables. Y he aquí el origen de un carnaval muy curioso que en el corazón de Europa recuerda a los españoles que se disfrazan de colonos e indígenas andinos tratando los tiempos de la conquista de de América. Los personajes más destacados son los denominados Gilles, que tiene que ver con el apellido español "Gil", que al parecer abundaba en esta zona de la actual Bélgica. ¿Y sabéis qué se arrojan? ¡Naranjas! Todo ello en una pequeña localidad valona. Está dentro del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, y es que no le faltan razones, ni historia.
Dicen que es el carnaval más grande y multitudinario de Europa, pero lo más curioso es que se celebra a finales de agosto (en 2014 será en los días 24 y 25) y que su temática es puramente caribeña. Y es que fue iniciado en los sesenta por inmigrantes de países como Trinidad y Tobago, incluso Jamaica, que quisieron contrarrestar ciertos actos vandálicos y racistas con una fiesta en la que los niños desfilan en domingo y todos juntos en lunes, y en la que uno de los barrios más exclusivos de Londres se vuelve puro Caribe.
Una fiesta de tintes germánicos en la lejana Namibia, un país de dunas interminables, los himbas y la posibilidad de toparse con una manada de leones descansando bajo una acacia. Más de cincuenta años lleva celebrándose el Wika Carnival of Windhoek, que es una especie de Oktoberfest trasladado de lo más frío del invierno europeo al caluroso verano austral. La capital namibia se viste de Munich por unos días en los que desfilan miles de personas a ritmo de folclore alemán. De verlo y no creerlo, la verdad.
No es en febrero ni marzo, sino en agosto. Y Rihanna, la hija pródiga de las isla, no se pierde uno solo. Al Carnaval de Barbados, con muchísima solera, se le denomina Crop Over y consiste en celebrar el fin de la cosecha del azúcar durante nada menos que cinco semanas en las que hay música en todas partes y los desfiles recorren hasta el último centímetro de la pequeña nación antillana.
El que no disfruta de carnavales (y en cualquier época del año) es porque no quiere... Porque vaya si hay carnavales y vaya si los hay curiosos.




