Tribunales

Robos y extravíos en juzgados: caso Juan Guerra, Urquijo, Ruiz-Mateos, Jesús Gil...

Repaso a las desapariciones más sonadas tras la pérdida del expediente de Bárcenas

Los hijos de los marqueses de Urquijo, Myriam y Juan de la Sierra. Sus padres, Manuel de la Sierra y María Lourdes Urquijo y Morenés, fueron asesinados mientras dormían. / Angel Millán (EFE)

Madrid

Desde hace más de 20 años tenemos constancia de desaparición de sumarios o de destrucción de pruebas de casos peculiares.

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"Sin pruebas no se puede condenar", pensaban los delincuentes, y ese fue el propósito tanto de quien hizo desaparecer 256 casquillos de bala y una pistola (que apareció en el pantano de San Juan en Madrid)  del caso Urquijo como de quienes intentaron robar el sumario del caso Ruiz-Mateos, escondidos dentro de un armario en pleno mes de agosto en el Tribunal Supremo.

Otros sumarios desaparecidos pretendían acabar con el juez Garzón cuando robaron unas notas sustraídas de su despacho para inutilizar el sumario contra el traficante de armas Monzer al Kassar. El delincuente firmó el robo y se hizo llamar el duende del portón.

Cualquier cosa vale

En Madrid, los robos a juzgados proliferaron con mayor intensidad a mediados de los años ochenta. Los juzgados de distrito de la calle María de Molina, por ejemplo, fueron asaltados siete veces entre los años 1986 y 1987. Los ladrones tan pronto se llevaban escopetas de caza, radiocasetes o pequeñas cantidades de dinero en metálico, como los documentos correspondientes a 300 juicios de faltas, 200 asuntos civiles o todos los libros de registro.

El hermanísimo

También hay un hueco en la memoria para el robo de la sentencia contra Juan Guerra el 17 de diciembre de 1992 cuando el magistrado de Sevilla Conrado Gallardo tuvo que adelantar el fallo porque alguien había sustraído el borrador de la sentencia.

Juan Guerra González, en el juzgado número 6 de Sevilla, el 8 de julio de 1990. / Eduardo Abad/aa

Con tales antecedentes, imposible evitar las suspicacias en torno al cambiazo de billetes del caso Ollero.

Dentro del armario

El robo del sumario de José María Ruiz-Mateos, de tintes rocambolescos y preparado en sus mínimos detalles, falló por una simple coincidencia: en pleno mes de agosto, la secretaria de causas especiales del Tribunal Supremo, Herminia Palencia, trasladó los principales documentos a su despacho, dotado con aire acondicionado, para hacer algunas comprobaciones.

El empresario jerezano José María Ruíz-Mateos es introducido en un coche de la Policía que lo traslada al Juzgado de Ayamonte para prestar declaración. Foto de archivo del 13-11-1988. / M.Muguruza

José Luis Ruiz Parra, un individuo del entorno de Ruiz-Mateos que había pernoctado en un armario del Supremo, casi enloqueció buscando entre legajos los tomos del proceso siguiendo las indicaciones que recibía por un transmisor. Su detención condujo a la de sus otros dos cómplices cuando acudieron a recoger las guías de teléfono que la Guardia Civil hizo pasar por el sumario.

Aplazado el juicio

En el año 1999 fue sonada también la desaparición de cuatro tomos del sumario contra el financiero Jacques Hachuel por delitos fiscales. Habían sido robados del juzgado, por lo que el juicio tuvo que ser aplazado.

En el juzgado de O Porriño desapareció el sumario contra el exalcalde por un caso de acoso laboral. Fue el 25 de noviembre de 2009.

El autor se suicida

Mucho más trágico fue el resultado del robo de un sumario que implicaba a Jesús Gil en Marbella. El 4 de octubre de 2000, el agente judicial Francisco Calero, detenido por su presunta relación con el robo de sumarios, se quitó la vida al arrojarse al vacío desde su casa, a la que había sido trasladado por los agentes policiales y un representante de Juzgado para realizar un registro en su domicilio. Según diferentes fuentes, Calero, que no iba esposado, aprovechó un descuido de los policías para suicidarse.

El alcalde de Marbella, Jesus Gil a las puertas de los juzgados de Marbella por una de las ramas del caso Atletico el 10 de noviembre de 1999. / EFE

Caso Palma Arena

El caso Palma Arena tampoco se ha librado y el juez José Castro se llevó un buen susto al no poder localizar documentos originales que se había llevado la guardia civil para sus estudios pero que se olvidó devolver. Ocurría en octubre de 2013. Un año después, el 4 de junio de 2014 en Canarias, la secretaria del Juzgado de Instrucción 1 de La Laguna informa de que se ha extraviado "por causas absolutamente desconocidas e inexplicables" autos y grabaciones del sumario del caso Unión.

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