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Lunes, 23 de Septiembre de 2019

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'La M.O.D.A' al margen de la moda

El grupo burgalés vuelve a Madrid inmerso en la gira de 'La Primavera del Invierno', su segundo trabajo en castellano

David y José, integrantes del grupo ‘La Maravillosa Orquesta Del Alcohol'. /

Primera acepción de la palabra moda según la Real Academia Española: uso, modo o costumbre que está en boga durante algún tiempo, o en determinado país, con especialidad en los trajes, telas y adornos, principalmente los recién introducidos.

David y Jose son parte de 'La M.O.D.A', o lo que es lo mismo, son miembros de La ‘Maravillosa Orquesta Del Alcohol’. “A las tres semanas de ponernos ese nombre nos dimos cuenta de que el acrónimo era M.O.D.A y tenía su punto, porque es lo contrario a lo que representamos”, afirma David Ruiz, vocalista de este grupo de burgaleses que llevan autoeditando su música desde hace cuatro años. En sus directos van uniformados: pantalón negro, y camiseta de hombreras, una vestimenta que no es más que una muestra más de que lo de ‘La M.O.D.A’ fue casual. “No queremos volvernos imbéciles”, dicen, “nos interesa la música y tocar”.

Grupo joven –su primer EP tiene fecha de 2013– e independiente, algo que paradójicamente está en liza en el panorama político nacional, tienen muy claro el funcionamiento de la industria en la que trabajan. “Este es un mundo donde un día te ven diez, otro día mil y otro no le importas una mierda a nadie”, por eso están convencidos de una cosa: en la música no te puedes programar. “No creemos que en este sector puedas decir que ahora paras cuatro meses y luego vuelves a componer”. Por ello, aprovechando que la furgoneta en la que recorren la geografía española les ha traído a Madrid, conversamos con ellos sobre el estilo, las letras, las influencias y la música de ‘La M.O.D.A’.

Creo que todos quieren saber de dónde viene ‘Maravillosa Orquesta Del Alcohol.

Surge en los primeros ensayos, de manera espontánea. Éramos un grupo de amigos que se juntaba para beber y para tocar. Teníamos en la cabeza el nombre de ‘Los Fabulosos Cádillacs’, no sé porque, supongo que les habíamos escuchado hace poco, y con esa construcción salió ‘La Maravillosa Orquesta del Alcohol’. Es lo que para nosotros era el grupo en ese momento: alegría y disfrute. A las tres semanas nos dimos cuenta de que el acrónimo era M.O.D.A y tenía su punto, porque es lo contrario a lo que representamos.

Para la M.O.D.A también hubo cambio, empezáis cantando en inglés.

Empezamos en inglés porque la mayoría de la música que escuchamos es en inglés. Empezamos a tocar mucho y, tras hablar con el público, nos dimos cuenta de que si queríamos llegar a la gente y expresar algo que para nuestro público tuviese significado, teníamos que cantar en nuestra lengua materna, aunque sea más difícil componer en castellano, porque te expones más, ya que te va a entender desde el panadero de tu barrio a tu madre. Fue un cambio natural y ya no ha habido vuelta atrás.

David Ruiz, vocalista de 'La M.O.D.A' / VICTOR RUIZ-ALEJOS

Cuando supe que iba a hacer la entrevista, se lo comenté a algunos compañeros. Uno me dijo que la voz le recordaba a ‘La Fuga’, otro que tenéis algo de ‘Mumford and Sons’. ¿De dónde bebe La M.O.D.A?

Pues la verdad que de ninguna de esas –risas de David y Jose–. Somos siete personas y cada uno tenemos unos gustos, pero sí que hay una serie de nombres en común como ‘Bob Dylan’, ‘Johnny Cash’ o ‘The Clash’. Nos gusta desde el punk hasta el blues, pasando por el folk o el country. No creemos en las etiquetas. La música debería ser algo donde haya libertad, aunque a veces somos los músicos los que nos enmarcamos. Parece que si haces folk tienes que tener una estética, tocar en determinados sitios y gustarte determinada música. Reivindicamos la libertad de tocar lo que nos dé la gana y tener las influencias que nos dé la gana y cuanto más diversas, más interesante. Si un grupo tiene como influencia a Los Ramones y hace lo mismo que los Ramones…para eso ya están los Ramones.

No sé si será o no por las influencias, pero da la sensación de que ha habido un cambio de ‘Quién nos va a salvar’ a ‘Primavera del Invierno’. Son trabajos diferentes.

El año pasado, presentando ‘Quien nos va a salvar’ hicimos más de 100 conciertos. Es normal que en esos 100 conciertos cada uno hayamos mejorado en lo nuestro. Ahora somos más grupo, más conjunto, quizá eso es lo que se nota en este disco. Hemos intentando no repetir la fórmula del anterior y exigirnos a nosotros mismos. Es una inquietud personal. Sabíamos que los coros con el bombo a negras funcionan y la peña en los conciertos lo peta. Pero eso ya estaba hecho.

‘Nómadas’ ya estaba hecho…

Claro, y estamos muy orgullosos de esas canciones. En este disco teníamos otras inquietudes que sacar.

Hablemos de ‘La primavera del Invierno’. Quiero quedarme a vivir en ese instante en que la montaña rusa queda arriba, y no antes ni después. Este es un fragmento de ‘Miles Davis’. ¿Está ahora mismo la M.O.D.A viviendo en ese instante?

Hemos peleado mucho por ello. Esa frase es más personal que musical. Estar arriba se refiere a no querer caer. Nosotros apenas acabamos de empezar, llevamos tocando cuatro años juntos, hemos dado 150 conciertos. Nunca nos hemos creado expectativas, ni hemos tenido como objetivo a la cima. Simplemente nos preocupamos de cada vez tener mejores canciones y dar mejores conciertos. Sino…no habríamos hecho un grupo llamado así ni hubiésemos mezclado un saxofón con un acordeón y con un banjo.

Por lo pronto, Coslada junto a Vetusta Morla. Papelón.

Ya ves, pero nos da igual. Ni nos creemos más ni menos que nadie. Creemos en nuestras canciones y las defenderemos a muerte. Nos da igual ante cinco personas que en el ante cinco mil.

Joselito Maravillas, acordeón y coros en 'La M.O.D.A' / VICTOR RUIZ-ALEJOS

Vagabundos del destino salvaje (en ‘Disolutos’), No tenemos otra opción (en ‘Amanecederos’) ¿Tiene la ‘La M.O.D.A un aire reivindicativo?

Total. Reivindicación propia y colectiva. El último disco, lo que viene a decir incluso con el título es que no vamos a tirar la toalla, no vamos a renunciar a vivir la vida que queremos. Y eso se puede trasladar a un grupo de música, a un barrendero y a un amo de casa. Es agarrarse al último rayo de luz, al clavo ardiendo, y tirar para adelante. No podemos ponernos una venda en los ojos y pensar que estamos aquí en nuestro árbol con nuestra guitarrita. Todo eso se ve reflejado en el disco y me alegra si se ve reflejado en las letras.

En ‘Los Lobos’, parafraseando a Hobbes, jugáis con la idea de que el hombre es un lobo para el hombre. ¿Quién es el lobo en esta sociedad?

Nosotros somos los culpables de lo que nos pasa. En el disco, hay letras de inconformismo social, pero también con uno mismo. Todos vamos en el mismo barco y todo lo que nos pasa es consecuencia de nuestra forma de hacer las cosas. A veces nos autodestruimos a nosotros mismos. Y es aplicable a todos los ámbitos.

En relación con esto, recuerdo los epílogos de IZAL en ‘Agujeros de Gusano’ o el ‘Golpe Maestro’ de Vetusta Morla. ¿Hay un ‘himno a la rebelión’ en La M.O.D.A?

Siempre hemos sido un grupo con los pies en la tierra. Lógicamente nos afecta mucho lo que pasa a nuestro alrededor, pero nunca hemos pensado en hacer una canción para que la pongan en una manifestación. Luego, si la gente lo acoge y lo adopta como una canción que les representa, está claro que tienes sentirte orgulloso. Para nosotros la música es ese espacio en que nadie puede entrar y puedes hacer lo que tú sientes. No estamos atados a nada, ni política ni comercialmente.

No puedo, en año electoral, pasar por alto dos medidas que os afectan. Una es el maravilloso 21% de IVA cultura. La otra, la prohibición de acceder a conciertos a menores de 18 años.

Son dos medidas que claman al cielo. Lo de los menores en los conciertos no hay por dónde cogerlo, es anti-inteligencia. No quieres que un chaval beba alcohol y le estás poniendo trabas a algo tan positivo que nos acompaña a todos día a día como es la música. Hace poco ha sido el día sin música para reivindicar y protestar por estas medidas, porque tú no puedes estar un día sin escuchar música –dice David Ruiz mientras señala el altavoz del bar, en el que suena ‘Don´t you want me’, de The Human League–. A la música hay que darle el valor que tiene y eso pasa por no ponerle trabas. Con esto voy al IVA cultural. No puede ser que la compraventa de obras de arte tenga un 5% de IVA y la música un 21%. Tanto que miramos a Europa, deberíamos aprender de esto. Claro, que también demuestra la importancia que le da el gobierno a esta industria.

David Ruiz y Jose, durante la entrevista. / VICTOR RUIZ-ALEJOS

De esto habláis en vuestra música. En ‘Hay un fuego’ hay amor incondicional: Seguiré tocando si me muero, no importa si vivo de esto o de ser camarero.

Es nuestra manera de ver la vida, no solo la música. Hay que seguir, siempre. En las letras se cuela todo. No queremos ser un grupo panfletario de consignas fáciles ni queremos decir cosas que otros ya hayan dicho. Simplemente queremos dar nuestra visión.

También hay amor –o desamor–, aunque quizá más en vuestro primer trabajo. ‘No tengo nada que decir que no hayas oído’, ‘los años buenos ya se fueron y no sé si es la última vez’, ‘ya no queda nada en esta dirección’, ‘saber que no estar y que nunca estaré'… Todo esto son mensajes de vuestras canciones.

Sí, bueno… (Risas). Las letras hablan de lo que pueda tener en la cabeza una persona que se aleja de la niñez y entra en la edad adulta, de lo que vas aprendiendo de la vida. Hay mucho de amor y desamor, pero intentamos no decirlo de manera obvia.

De todas vuestras letras, ¿Cuál creéis que es la que mejor os representa? Sé que para todas son especiales, importantes y que por mucho que os pregunten eso no cambia.

Yo diría que ‘Hay un Fuego’ que, como te hemos dicho, es una declaración de intenciones. Aunque bueno, nos representan todas, sino no las habríamos hecho.

Lo que no ha cambiado es vuestra puesta en escena. Esas camisetas de hombreras, esos pantalones cortos negros.

Surgió parecido al nombre. Fue en los primeros días, en los ensayos, uno de nosotros siempre iba con una camiseta de hombreras. Es una prenda muy sencilla, nada ostentosa y que da unidad y cohesión. ¡También la imagen es importante en la música eh! Además, nos hace reconocibles en el escenario y más desconocidos fuera de él (risas). Ya en serio, es una declaración de intenciones de que estamos al otro lado de las vainas estas de pomposidad, barroquismo, maquillaje, glamour… Nos interesa la música y tocar.

¿Qué se siente cuando tras unos inicios complicados ves que en Burgos, vuestra casa, eres capaz de reunir a gran número de personas que se saben tus canciones?

Ha sido progresivo, como una bola de nieve, pero cuando comparas puntos de donde estábamos y donde estamos ahora y ves evolución. Igual el día del BBK Live, cuando tocamos delante de 5.000 personas sí que piensas ‘hostia, igual ya…’. Nosotros intentamos minimizarlo, quitarle importancia, no queremos volvernos imbéciles.

¿Un sitio donde llenar?

¡Cualquier sitio es bueno! (Risas) Si podemos elegir, cualquier parte de Latinoamérica. El año que viene vamos a salir a Europa y queremos en 2016 ir a Latinoamérica y…por qué no llenar el estadio de River por ejemplo.

David Ruiz y Jose, durante un momento de la entrevista / VICTOR RUIZ-ALEJOS

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