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, 14 de de 2019

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"Venezuela necesita Justicia, no venganza"

La Cadena SER entrevista al principal líder de la oposición venezolana, Henrique Capriles

Capriles, durante la entrevista con la Cadena SER /

Henrique Capriles (Caracas, 1972) recibe en la sede de su partido, Primero Justicia, a la Cadena SER y El País. En una entrevista de casi de dos horas, el gobernador del estado de Miranda reclama a la oposición que designe ya a sus candidatos. El principal líder de la oposición, que perdió en 2013 las elecciones presidenciales de Venezuela por una diferencia del 1,5%, dice que no es conservador y que en su país "nunca gobernará la derecha". Considera que Venezuela está en una situación de "emergencia política" y apuesta por una transición que incluya al chavismo.

Pregunta. ¿Qué valoración hace de la visita de Felipe González?

Respuesta. Felipe dio una lección de diplomacia a un Gobierno que no entiende, a pesar de que Maduro fue seis años canciller, lo que es la diplomacia, lo que son las libertades. No entró en el terreno de la descalificación al que le quería llevar el Gobierno. Se puso a la orden de las autoridades venezolanas y acató la orden del tribunal que le impidió asesorar jurídicamente a los opositores. No vino a retar al Gobierno, lo que pasa es que el Gobierno necesita enemigos, todos los días se inventa enemigos para tapar el desastre económico y social que vive el país. Pretender malponer a Felipe González en América Latina es perder el tiempo. Tiene las mejores relaciones con todos los líderes, actuales y expresidentes. País al que va, se entrevista con el presidente. Felipe cumplió con el objetivo de conocer in situ la situación de Venezuela y es una estupidez que Nicolás Maduro y sus voceros califiquen de injerencia su viaje porque no ha cambiado nada ni había expectativa de cambio. Los problemas de Venezuela los resolvemos los venezolanos.

Usted se reunió con él, ¿de qué hablaron?

Fue un contacto personal. Yo mantengo, y no es algo privado, una comunicación permanente con Felipe González. Hemos puesto especial interés en las elecciones a la Asamblea Nacional. Una de las peticiones, que aspiramos que se concrete, es que haya una misión de observación liderada por la Unasur con el acompañamiento de la OEA y de la Unión Europea. Además, me reveló que había pedido a los familiares de Leopoldo López que abandonara la huelga de hambre.

¿Qué ha aprendido desde la derrota de 2013?

He madurado. No soy el mismo que cuando inicié mi carrera política. He aprendido que los caminos rápidos a veces pueden terminar siendo largos. No quiero sonar poco modesto pero en estos años de mal llamada revolución he sido la persona que más apoyo ha logrado fuera del Gobierno. No lo logré sobre la base de decirle a la gente que saliese a la calle a matarse, sino de ofrecerle soluciones. Parece que el debate dentro de la oposición es quién es más valiente. Para mí, valiente es el que con la fuerza de sus ideas logra que otro cambie su forma de pensar y sumarlo a su causa. Yo no soy una persona conservadora. No soy de derechas, no tengo ideas de derechas. En Venezuela nunca va a gobernar la derecha, además. Sí puede haber un grupo conservador, que no soy yo. Hay que articular una mayoría policlasista. Venezuela urge un nuevo acuerdo social con los pobres. Me preocupa que haya una oposición que pretende no voltear para ver a los pobres de Venezuela. Puede pasar que la gente, a pesar de su situación de pobreza, al no escuchar que una nueva oferta los incluya, diga: “Bueno, yo prefiero, aunque estoy mal, quedarme aquí porque, según el que me representa, para él soy el actor más importante”. La clase media está siendo también golpeada y necesita una respuesta porque su calidad de vida se encuentra por el piso y solo quiere abandonar el país.

Las protestas de 2014 desembocaron en la muerte de 43 personas. ¿Dañaron más al chavismo o a la oposición?

Ese es un debate que hoy generaría nuevamente una división dentro de la oposición. Ustedes ya conocen mi posición. Considero que fue un error. Hay una clase media profesional muy golpeada, pero no hay cambio en Venezuela que pase exclusivamente por la clase media. La mayoría de los venezolanos vive en los sectores populares. Hay que buscar en la crisis una oportunidad de encuentro. Los cerros no van a bajar. Tienes que subir a buscarlos. Si la protesta en Venezuela no es reivindicativa, social, económica, no va a conectar, no va a tener el respaldo del que vive en cualquier cerro. Yo no voy al valle del Tuy a hablar de la visita de Felipe González. Para ellos, no representa nada.

¿La oposición venezolana está realmente unida?

La oposición va a estar unida por un tema de supervivencia. Divididos no hay forma de obtener una victoria electoral. Si usted tiene el 70% y lo divide en 3, el que tiene el 30% va a ganar. Menos unido está el Gobierno en comparación. La diferencia es que el gobierno sabe que si no están unidos pierden lo que tienen. La oposición se dio duro el último año viniendo de una unidad perfecta. Este proceso electoral va a marcar políticamente lo que pase en Venezuela en los próximos años. La oposición siento que tiene la madurez y la conciencia de que debe haber unidad. Y la va a haber.

¿Se puede gobernar sin revanchismo?

Yo sí, absolutamente. Venezuela necesita justicia, no venganza. Uno de los problemas de la oposición es que hay algunos discursos que aterran a gente que viene del oficialismo. Hay sectores de la oposición que no han entendido que para lograr el cambio en Venezuela y que dure es absolutamente necesario incluir a gente que venga del oficialismo. El cambio en Venezuela no puede ser excluyente, tiene que ser inclusivo

¿Quién debe liderar entonces el cambio: usted, Leopoldo López o María Corina Machado?

Ese es un debate completamente extemporáneo e irrelevante. Mi aspiración y mi trabajo es liderar Venezuela, no un sector del país.

Las colas en los supermercados dan una sensación de urgencia que no corresponde con el calendario electoral. ¿Cómo se le dice a la gente que espere seis meses más?

Eso mismo se decía el año pasado. La respuesta no puede ser una solución anárquica. No quitemos valor a la Asamblea Nacional. Es la que aprueba el presupuesto de la República, la que puede decir que aquí no se va a gastar un dólar más para comprar aviones militares a China o tanques de guerra a Rusia. La Asamblea es la que hace las leyes. Es la que puede reformar la Constitución, para recortar el periodo de Nicolás Maduro, por ejemplo. Eso vendrá después, es un debate que hay que ir masticando. El Gobierno va a hacer un desplazamiento del abastecimiento, va a darle a su elector, o donde ha sido fuerte, todos los productos. Uno de los graves problemas del pasado es que la oposición se organiza un mes antes de las elecciones mientras que el Gobierno está en un proceso de reorganización de su propia gente. Esa elección ahora mismo está ganada, pero hay que hacer muchas cosas para cobrarla. ¿Estamos listos? No, hay que alistarse y alistarse quiere decir que en las próximas horas la oposición tiene que decir quiénes son sus candidatos, quiénes son los líderes que van a competir para ganar. Los procesos de consenso tardan, pero es la política en Venezuela está en una situación de emergencia y en tensión social por culpa de una crisis económica sin precedentes pero queremos desmontar este escenario para evitar el enfrentamiento. El racionamiento provoca humillantes colas en los supermercados para conseguir un saco de harina. Hay que convertir las colas en un sentimiento de cambio.

Hay una corriente de opinión que cree que usted es un instrumento del chavismo para acallar a la oposición más reaccionaria.

Eso es una campaña que también está dentro de un sector de la oposición, que la tengo claramente identificada y que lo que busca es debilitar mi liderazgo. Parecía que se habían puesto de acuerdo. Porque al final los extremos se entienden, se ponen de acuerdo, se necesitan. El objetivo de 2014 era liquidarme a mí políticamente.

¿Qué le parece la decisión de Leopoldo López o Daniel Ceballos de iniciar una huelga de hambre?

Es una decisión muy personal, personalísima. Han sido atropellados. Sin embargo, este gobierno ha dado señales una y otra vez de que no le importa absolutamente nada, incluyendo la vida de los venezolanos. No le importa para nada que colapsen [Daniel] Ceballos, Leopoldo López o [Antonio] Ledezma. Tienen que considerar eso. Hay muchas razones para que protesten. Pero hay que ver más allá, hay que ver ante quien lo están haciendo. Un gobierno al que no le importan los venezolanos, la vida de ningún venezolano. Llama la atención el caso de Daniel Ceballos que está acusado de un delito de rebelión que es un delito político y tiene que tener una situación especial. No se trata de un delito común pero se encontraba ingresado en prisión junto a presos comunes en una especie de "Guantánamo. Yo aspiro a que formen parte en la construcción de este país. Los necesitamos vivos porque toda la oposición es necesaria. A pesar de lo que digan, yo no tengo una mala relación con Leopoldo López.

¿Cree que habrá elecciones este año?

Al Gobierno le resultaría más costoso que no haya elecciones a perderlas. Si su gran argumento para defender todo lo que hacen, los atropellos, las barbaridades es que en Venezuela hay elecciones y la oposición participa en las elecciones, si las suspenden, ¿cuál va a ser su discurso?. Se trata de unas elecciones decisivas.

¿Cómo se debería hacer la transición?

La única forma de salir de esto es produciendo en el país. ¿Tenemos los recursos? De todo tenemos en Venezuela. Pero tiene que cambiar el modelo.

¿Cuánto puede tardar en notarse un cambio?

En un año Venezuela vería el cambio. ¿Saben cuánto dinero tienen los venezolanos en el exterior? Se calcula que 150.000 millones de dólares. Estamos hablando de cinco veces las reservas internacionales del país. Una señal de cambio, de confianza, cuánta inversión no vendría a Venezuela. Hay que reactivar la producción, no regalar 7.000 millones de dólares de petróleo, desarrollar el turismo, fundar industrias y no importar los alimentos.

¿Hay alguien dentro del oficialismo con quien tender puentes?

En los niveles medios mucha gente es consciente de la situación y que eventualmente tienen una tarea que cumplir con el país.

¿Usted se sentaría a negociar con ellos?

Hay que hablar mucho de cómo sería una transición en Venezuela. Leí una entrevista extraordinaria en EL PAÍS de Pepe Mujica. La respuesta la tenemos en la política. Y la política es el arte de entenderse. El chavismo es una realidad política en el país, no puedes desconocerla, no debes atropellarla. Una cosa es el pueblo chavista y otra es Nicolás Maduro. En mi opinión Nicolás Maduro no representa al pueblo chavista, a pesar de que este diga que es su líder y menos aún Diosdado Cabello que es el personaje más nefasto de este país. La cúpula del Gobierno… ellos no son políticos, son unos extremistas que se hicieron con el poder. Sabiendo eso, el país no va a saltar al otro extremo.

¿Echa de menos apoyo internacional?

Depende de qué país hablemos. Hay países con los que tenemos relaciones cercanas, históricas. Por ejemplo, Colombia. No solo por la cantidad de hermanos colombianos que tenemos en Venezuela, la frontera que compartimos, los nexos históricos… Que Colombia sea a veces tan silenciosa con lo que ocurre en Venezuela no lo puedo entender, duele. Honestamente duele. Brasil, con ese peso en la región, es exageradamente pragmático. Chile… Esta era su casa, quien los acogía cuando eran perseguidos. Ese silencio de la presidenta Bachelet… No buscamos apoyo con la intención de que resuelvan nuestros problemas, pero sí con la de que el Gobierno no les utilice a ellos. El Gobierno trata de buscar una legitimidad sobre la base de su silencio. ¿Solo tenemos que esperar algo del Papa o podemos esperar algo de nuestros hermanos presidentes latinoamericanos? No creo que las relaciones se circunscriben a los lazos económicos, a enviar unos barriles de petróleo.

¿Considera legales las sanciones a altos funcionarios venezolanos por parte de Estados Unidos?

Estados Unidos, soberanamente, como Venezuela, puede decidir congelar cuentas de venezolanos en ese país y revocar visas. Ese no es un problema de Venezuela, sino de siete personas. Esas siete personas hicieron una campaña en nuestro país contra el decreto de Obama que nos costó una fortuna. Nunca se sabrá pero ya le digo yo que fueron varios millones de dólares. ¿Por qué tenemos que pagar eso? ¿No decían que iban a quemar las visas? ¿Dónde están esas fotos? Pero si no hay nada que les guste más que ir a Disneyworld, a Orlando. Ahora, los términos del decreto de Estados Unidos… Venezuela no es un problema para ningún país. Pero a eso se agarró el Gobierno.

¿Cómo ve la situación política en España?

Con el cariño que le tengo a los españoles, Dios quiera que ustedes no sigan y no caigan en este modelo fracasado. Le voy a dar unos datos. Venezuela tiene la escasez más alta del mundo, la inflación más alta del mundo y es uno del los países más violentos del mundo.

¿Qué piensa de la postura del gobierno que no extradita a presos de ETA reclamados pir el Gobierno español?

Debe haber reciprocidad y si España solicita la extradición en base a delitos claramente comprobados el Tribunal Supremo debe proceder.

 

 

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