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Yo no ayudo a mi mujer con los niños ni con las tareas de casa

El psicólogo Alberto Soler se convierte en tendencia con este alegato en favor de la igualdad en las tareas domésticas

"En un momento en el que tenemos esta igualdad de roles entre hombre y mujer, asumir de facto que los hijos son responsabilidad de ellas es un vestigio del pasado", comenta Soler. /

Un titular que no deja de ser compartido por redes sociales. Al leerlo, se intuye de que trata sobre un argumento machista sobre las responsabilidades de los padres en el hogar.

El psicólogo Alberto Soler Sarrió ha escrito en su página web un texto en el que confiesa que "jamás ha sido de esas parejas o maridos que ayudan a su mujer" con las labores diarias.

El post cuenta una anécdota que le ha ocurrido y su percepción en el tema de los roles compartidos en el hogar.

“Esta mañana he ido de paseo y al supermercado con los niños (...) En la cola, se me ponen a hablar un par de señoras, y las dos concluyen lo mismo: 'hay que ver lo que ayudan ahora los hombres a sus mujeres con los hijos'. Ésta es una de esas situaciones que me encantan para poder provocar un poco y sacar mi lado más feminista. Pero hoy se hacía tarde para comer y me he limitado a sonreír, agradecer y seguir a casa”, ha escrito el psicólogo y agrega: “¿Que qué le habría dicho a estas señoras? (…) Antes de tener hijos yo nunca he sido de esas parejas o maridos que ayudan a su mujer con las tareas de casa. Pero es que mi mujer tampoco me ha ayudado nunca. Y cuando llegaron los hijos las cosas siguieron más o menos igual: ni le he ayudado con la casa ni ahora con los hijos. Habrá alguno que aún no haya pillado de qué va la cosa y esté pensando maravillas sobre mí y apiadándose de mi mujer (¡pobrecita, menudo le ha tocado!). No, yo no ayudo a mi mujer con los niños porque no puedo ayudar a alguien con algo que es mi entera responsabilidad", sentencia tajantemente.

Al momento, el post del psicólogo Alberto Soler Sarrió ha sido compartido más de mil veces en Facebook en menos de un día.

“Los hijos, al igual que las tareas domésticas, no son el patrimonio de nadie: ni pertenecen a la mujer ni pertenecen al hombre. Son responsabilidad de ambos. Por este motivo me llega a ofender cuando, de modo muy bienintencionado (soy consciente) me halagan con “lo mucho que ayudo a mi mujer”. Como si no fueran mis hijos o no fuera mi responsabilidad. Hago, con mucho esfuerzo y mucho gusto ni más ni menos que aquello que me corresponde. Al igual que mi mujer. Y por mucho que me esfuerce nunca podré llegar a hacer tanto y tan bien como hace ella”, continúa Soler.

“Pensemos por ejemplo, qué injusto sería un reparto de tareas 50-50 en un caso en el que la mujer llegara a casa a las 20:00 después de 12 horas de trabajo, y su pareja llevara desde mediodía en casa. Un reparto ‘mitad tú, mitad yo’ sería tremendamente injusto. E igual a la inversa”, argumenta el psicólogo en su reflexión.

Su entrada concluye con su deseo de que sus hijos “crezcan sin saber si planchar es cosa de hombres o de mujeres. Que no sepan si los baños son cosa de su padre o de su madre. (…) Que no haya un “jefe” de la casa sino que todos convivimos del modo más feliz posible”.

Luego, se dirige a las señoras mencionadas anteriormente: "No señora, yo no ayudo a mi mujer con los niños ni con las tareas, estoy con ellos en el supermercado y les paseo porque son mis hijos y me acompañan allá donde voy”.

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