Baja el consumo de luz, es más renovable, pero contamina más
La producción con carbón está sustituyendo a la de gas y aumentan las emisiones de CO2

Según Eurostat, España es el quinto país de los 28 de la Unión Europea donde la energía eléctrica es más cara para la Industria.(EFE)

Madrid
En 2014 el consumo eléctrico bajó en España un 1,2% respecto a 2013. Las energías renovables aportaron un 42,8% del total, 6 décimas más en porcentaje que el año anterior. Pero las emisiones de CO2 aumentaron en 400.000 toneladas, hasta 60.5 millones de toneladas el año pasado. Un 0,7% más.
Son datos recogidos en el "Informe del sistema eléctrico 2014" de Red Eléctrica que ilustran como el recorte del consumo, unido a una mayor participación de la producción de origen renovable, puede ser compatible con un aumento paralelo de la contaminación producida por el sistema de generación eléctrica.
La explicación está en que la producción en centrales térmicas de carbón aumentó un 10% interanual en 2014. Es más barato, pero más contaminante que el gas natural, cuya producción eléctrica en centrales de ciclo combinado bajó un 12% en 2014 respecto al año anterior.
Entre 2010 y 2014 la producción eléctrica con carbón se duplicó, pasando de 22.097 a 44.064 Gigawatios hora (Gwh). En el mismo plazo la de las centrales de gas natural bajó en dos tercios, de 64.634 a 22.060 Gwh. Como consecuencia de ello, si hace cinco años la producción eléctrica con gas triplicaba la obtenida con carbón. En 2014 fue apenas la mitad.
Si el carbón desplaza en el gas natural como fuente de producción eléctrica, ahorramos en el recibo de la luz, pero a costa de contaminar más. Para evitarlo la respuesta tendría que ser política, sostienen expertos consultados por la Cadena SER.
"Derechos de emisión" en entredicho
Para Jorge Fabra, experto en regulación eléctrica y presidente de Economistas frente la Crisis, ahora se quema más carbón -y en buena parte de importación, no autóctono- porque han bajado los derechos de emisión de CO2. Estos derechos, impulsados por el protocolo de Kyoto para la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero, cotizan en un mercado internacional. Con la crisis hay menos demanda de esos derechos: cuesta menos contaminar.
La conclusión, para Jorge Fabra, es que los derechos de emisión han dejado de ser eficaces para reducir la contaminación. "Seguramente en la próxima cumbre sobre el clima tendrán que repensarse los mecanismos que penalicen la emisión de gases de efecto invernadero, que son terriblemente dañinos para el clima", señala.
También se podría hacer algo a nivel estatal, añade: "en lugar de dejar el precio de los derechos en manos del mercado, establecer un precio fijo, intervenido, que penalice suficientemente los combustibles más contaminantes". Con ello se incentivaría en paralelo -dice- una mayor apuesta por las energías renovables.




