Cine y TV
CRÍTICA

Angustiosa atmósfera para una serie de suspense y preguntas

Crítica de la nueva serie de Antena 3 'Mar de Plástico', protagonizada por Rodolfo Sancho, Belén López, Pedro Casablanc y Jesús Castro

Rodolfo Sancho protagoniza 'Mar de Plástico' / ATRESMEDIA

Madrid

Sangre lloviendo en el interior de un invernadero, resbalando sobre el rostro de magrebíes y subsaharianos que miran hacia arriba con calma tensa y miedo contenido. El cálido color de la imagen, amarillenta, refuerza el brillo sudoroso de la mirada de los personajes. Una tenue, pero desconcertante música suena en segundo plano. Pocas veces se ha vivido de esta manera un asesinato en la ficción española. Pocas veces, un thriller made in Spain teje un comienzo de capítulo tan sólido como el que ofrece 'Mar de Plástico', nueva serie de Antena 3 que se estrenará en pocos días.

Dirigida por Norberto López Amado -director principal- y con José Luis Pecharromán en la dirección de fotografía, 'Mar de Plástico' es una serie cuya atmósfera te envuelve, te atrapa y te cautiva. Ingredientes indispensables para todo buen thriller que se precie. Y 'Mar de plástico' lo es.

ATRESMEDIA

Como es habitual en los últimos grandes hitos de la ficción de Antena 3, 'Mar de plástico' no copia, no quiere ser igual que otra serie, sino que bebe de producciones como 'La Isla Mínima', 'True Detective' o 'Breaking bad' para mover al espectador por un paisaje y una atmósfera que no solo ha de calibrarse como un elemento más de la serie: constituye quizá el principal protagonista de una serie para la que esto es tanto o más esencial que la propia historia.

La historia es la de un asesinato, perpetrado desde la más escalofriante premeditación, en la noche almeriense, entre los plásticos de unos invernaderos que, como las propias tramas, dejan entrever lo que puede venir sin certera claridad. 'Mar de plástico' es una serie de preguntas, por lo que cuenta y por lo que puede dar de sí.

Lo oscuro y enrevesado envuelve a 'Mar de plástico' en sus primeros compases y la lluvia que caía sobre Morgan Freeman y Brad Pitt en 'Seven' parece ser sustituida aquí por un agobiante calor y un espacio en el que han de convivir autóctonos e inmigrantes peleando por cada palmo de terreno.

Con la cuidada estética en el crimen y su metódica elaboración, no chirriaría si por ese infausto invernadero apareciesen los detectives Rust Cohle y Martin Hart de 'True Detective' o los agentes Jack Crowford y Will Graham de 'Hannibal'. Pero quien aparece es el sargento Héctor Aguire de la Policía Judicial. Un tipo atormentado al que encarna con solvencia Rodolfo Sancho que elige el, a priore, tranquilo destino de Campoamargo (nombre de la ficticia localidad almeriense en la que tiene lugar el asesinato) tras una traumática experiencia como combatiente en Afganistán.

Y, como ocurrirá ya desde entonces en adelante, tanto el personaje principal como la evolución de la investigación bajarán el nivel de serie; sin vulgarizarla, pero alejándose de la brillantez que cabría esperar de una ficción que posee potencia y riqueza técnica y un reparto que, en líneas generales, raya muy por encima de los personajes que les entrega el guion.

No cae 'Mar de Plástico' en el mal de 'Bajo Sospecha' de convertir en el posible asesino a la mitad del reparto. Al menos, no de la misma forma: no es la serie la que clava el cartel de sospechoso en la frente de cada personaje; la sospechas nacen de la propia historia que dosifica a lo largo de todo el primer capítulo las razones que pueden convertir en potenciales asesinos a unos u otros. De tal forma, que en 'Mar de Plástico' el espectador ve por los ojos del grupo de agentes encargados de la investigación.

Además de la excelente factura técnica, la serie posee ritmo y, más o menos, sabe regalar estímulos al espectador manteniendo el suspense como una de sus armas clave. Le sobran ciertas escenas de peleas -inexplicables- en las que el personaje de Rodolfo Sancho se convierte en Van Damme y adolece de una mayor -y necesaria- profundidad en los conflictos internos de unos personajes que presentan un dibujo tan plano como el de las relaciones raciales de los habitantes de Campoamargo. La superficialidad en estas cuestiones puede, no obstante, acercar la audiencia de la serie a cotas más altas.

El contrapicado, como uno de los recursos narrativos preferidos en 'Mar de plástico' / ATRESMEDIA

La buena interpretación de alguno de sus actores -en general el reparto está irreprochable- ofrece escenas de mucho mérito como los encuentros entre Héctor y Marta (Belén López) o entre Juan Rueda (el terrateniente de la zona al que da vida Pedro Casablanc) y su hijo Fernando (un respondón joven con personalidad al que interpreta de maravilla Patrick Criado). Nya de la Rubia, que da vida a la guardia civial gitana compañera de Héctor, es otra de las gratas sorpresas actorales de esta serie.

'Mar de plástico' no muestra nada nuevo que no conozca ya el espectador de series o películas del género thriller. Su principal fuerza no está en el qué, sino en el cómo; por la ambientación y por la credibilidad que le imprimen los actores a una historia que, a medida que avanza, deja preguntas sobre cuál será el devenir de esta ficción.

Concluido el final del capítulo piloto, solo se puede pensar en el siguiente con la incertidumbre de si la serie seguirá en tan alto nivel o irá decayendo, como pequeño detalles parecen indicar. Sea como fuere, con 'Mar de plástico' se puede apostar a que, sin lugar a dudas, será una de las mejores series españolas del año.

El mar de invernaderos almerienses, enclave de esta nueva serie de Antena 3 / ATRESMEDIA

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