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Jueves, 22 de Agosto de 2019

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¿Sacrilegio o libertad de expresión?

242 hostias consagradas formando la palabra “Pederastia” han provocado todo un terremoto. Se incluyen en forma de fotografías en una muestra del artista navarro Abel Azcona

El artista Abel Azcona durante la colocación de la performance /

El pasado fin de semana se inauguró la exposición en una sala de arte muy peculiar, por cuanto se alberga en el interior de una basílica desacralizada, levantada por el franquismo en honor a la “cruzada” y denominada Monumento a los Caídos. Ahora es propiedad del Ayuntamiento de Pamplona.

Desde que trascendió que parte de las obleas estaban situadas en una fuente junto a las fotografías en las que se ve al artista formando la palabra y sentado, en cuclillas, desnudo, junto a ellas, comenzaron a sucederse las reacciones. El Arzobispado de Pamplona ha convocado dos misas de desagravio para este miércoles en las catedrales de Pamplona y Tudela. Azcona recibe miles de mensajes de Twitter con amenazas e insultos.

Pintadas en la fachada de la exposición / MIKEL MUEZ

La Delegación del Gobierno en Navarra ha puesto los hechos en conocimiento de la Fiscalía por si constituyeran algún tipo de delito e incluso el alcalde de la ciudad, Joseba Asirón, de EH Bildu, ha pedido al artista que “reconsidere” el mantenimiento de las fotografías y las obleas en la muestra, aunque se ha negado a censurar esa parte de la exposición. El parlamento de Navarra ha mostrado su apoyo a Azcona al considerar que se trata de un ejemplo de libertad de expresión. Más de 50.000 personas han pedido a través de Internet que se retiren las fotos.

Azcona ha dicho en la SER que se trata de una retrospectiva de su obra, que las fotos ya estuvieron expuestas en otras salas, por ejemplo en el MOCA de Los Ángeles, comisariadas por expertos internacionales y con un evidente sentido transgresor. Hay partidos e instituciones religiosas que le acusan de insultar, humillar y ofender las creencias de miles de personas. Para otros constituye una reflexión sobre una lacra, la del abuso de menores, que la Iglesia ha tardado demasiado en reconocer.

De momento la muestra sigue, aunque alguien robó las obleas expuestas y rompió el cartel exterior que la anunciaba. Han aparecido pintadas en Pamplona exigiendo la retirada de las fotos y muchos recuerdan otra performance anterior de Azcona, en la que se grabó a sí mismo en vídeo comiéndose varias páginas del Corán.

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