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Viernes, 13 de Diciembre de 2019

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Lo mejor de las series españolas en 2015

Sin rankings, sin mejores momentos… Repasamos las aportaciones más positivas de la ficción televisiva española en este año

Claqueta de rodaje en la segunda temporada de 'Vis a vis' /

¿A que llega el 2016 y nos pilla sin haber elaborado el pertinente ranking de las mejores series del año? En el periodismo en formato digital es ya una tradición -y un excelente recurso para captar clicks- lo de confeccionar un listado con un puñado de series a las que el periodista o crítico firmante les otorga el privilegio de ser consideradas las mejores ficciones del año. También son frecuentes los listados de "lo peor" que, a menudo, resultan ser más entretenidos y se prestan a un mayor consenso: lo malo se reconoce rápido.

Los principales portales estadounidenses especializados en información televisiva hace ya días que publicaron sus listas de mejores series de 2015. Si un marciano echara un vistazo a varios de estos tops, pensaría que quienes los escriben viven en planetas diferentes porque la serie que para un crítico es la mejor del año, para otro ni si quiera se cuela entre las 10 mejores.

En España es más sencillo coincidir. Mientras que en EEUU el mercado audiovisual mueve cientos de series, en nuestro país se pueden contar casi con los dedos de las manos las ficciones que se emiten a lo largo del año. Más que nada porque casi toda la producción la concentran tres únicos canales que, además, no son de pago: Antena 3, Telecinco y La 1.

Basta con elaborar un top10 de mejores series españolas del año para contentar a todas las cadenas y productoras. Por eso, quizá sea más interesante -o quizá no- elaborar un listado de lo mejor de la ficción televisiva española en 2015. Enumerar los positivo que se ha hecho este año, los pasos adelante que se han dado o aquellos buenos hábitos que un día tuvo este sector, que después olvidó y que ahora ha vuelto a recordar. En este caso, como en el de los rankings al uso de series, todo es cuestión de gustos.

Adiós a la luz blanca en las series

En otros años, la luz, la iluminación, la fotografía de las series podría parecer un asunto baladí o el típico aspecto que se destaca de una ficción cuando lo demás es claramente mejorable. Pero no. En este 2015 se ha abierto la puerta a desterrar por completo esas series con platós mega-iluminados y con esa luz blanca para que todo quede bien clarito y muy limpio, que más que el interior de una casa o de una oficina en la que se desarrollan las tramas parece la exposición de una tienda de muebles.

Desde 'Los nuestros' hasta 'Vis a vis' pasando por 'Mar de plástico' -entre otras- han ofrecido un nivel muy alto en el apartado de la fotografía haciendo del entorno un personaje más de la serie.

Rodajes sin platós

Hay series que los necesitan -no solo por presupuesto- porque forman parte de la esencia de la propia serie. En general, la sitcom vive más pegada al decorado recreado. Por ejemplo, sería complicado concebir 'La que se avecina' en escenarios reales porque perdería buena parte de su encanto. Como le ocurría a 'Farmacia de guardia' o, en EEUU, a 'Friends' o 'The Big Bang Theroy'.

Sin embargo, fuera de las comedias de situación, es realmente positivo que las ficciones en España avancen hacia rodajes en exteriores en escenarios reales que permiten una factura a la altura del cine amén de muchas más posibilidades para el director. Series como 'Allí abajo', 'Refugiados' o 'Sin identidad' han rodado sin plató; otras como 'El Príncipe', 'Bajo Sospecha', 'Olmos y Robles'… han grabado buena parte de sus tramas en exteriores. En Telecinco, por ejemplo, sus dos apuestas más ambiciosas para 2016 -'Sé quién eres' y 'La verdad'- ruedan todos sus capítulos en escenarios reales, sin nada de plató.

El único pero a todo esto es que sí, se rueda sin platos como en el cine; perfecto… pero los tiempos siguen siendo lo de televisión y esto complica mucho las cosas cuando se está fuera de un plató.

'El Ministerio del Tiempo' como concepto

Rodaje de 'El Ministerio del Tiempo' en el Corral de Comedias de Almagro / RTVE

Es complicado no convenir que 'El Ministerio del Tiempo' ha sido la mejor serie española de 2015. Habrá críticos, expertos, gente del sector… que lo cuestione, por supuesto, pero es aún más complicado encontrar a alguien que no considere esta serie como un soplo de aire fresco en el panorama nacional.

Ciencia-ficción en prime time, género de aventuras, una serie que arrasa en redes sociales y que se emite justo en la cadena generalista que posee un público más envejecido y que suele apostar por lo más conservador. Por tanto, 'El Ministerio del Tiempo' es un proyecto que arriesga ya desde el planteamiento y por el que hay que dar las gracias a TVE porque, ninguna cadena privada se hubiera aventurado a estrenar una ficción de este tipo.

Con diálogos mordaces, rápidos y brillantes, con personajes magníficamente elaborados y que, por lo general, no responden a topicazos, con estructuras capitulares que varían a lo largo de la temporada y que sorprenden, haciendo una inestimable aportación pedagógica con la historia y a la cultura española, bien documentada, bien interpretada, con una dirección que pocas veces se ha visto en una serie española… Lo crean o no en el sector, 'El Ministerio del Tiempo' ha venido a significar un nuevo camino por el que, en años venideros, transitarán el resto de productoras y profesionales. Hay que destacar esta serie como concepto, desearle larga vida y, sobre todo, que no renuncie a su esencia.

¡Tenemos guionistas y creadores!

Si cuando se habla de 'El Ministerio del Tiempo' cada vez más personas piensan en los hermanos Olivares; si cuando nos referimos a 'La que se avecina' el apellido que viene a la cabeza es el de los hermanos Caballero o cuando nos adentramos en las galerías 'Velvet' el nombre de Ramón Campos no necesita aclaración es porque cada vez más espectadores españoles -y periodistas- están adquiriendo la sana costumbre que ya existía en EEUU de reconocer los productos en función de sus creadores.

Por fin, el "creada por" comienza a tener en España un valor importante en el proceso de venta y promoción de una serie. Falta que desde las cadenas se empiece a reconocer de facto la figura del showrunner y que a los guionistas se les dé la consideración que merecen a la hora de promocionar una serie. En algunos casos ni aparecen en el dossier de prensa. Y esto es una labor en la que juegan un papel primordial la triada cadena-productora-prensa.

Por cierto, las series también tienen directores y directoras. Algunos muy mediocres, otros auténticos talentos detrás de una cámara. Que el "dirigida por" también sea un punto a favor en las series de cara a este 2016.

LaSexta y Cuatro vuelven a la mesa

De manera muy timorata, pero tanto Mediaset como Atresmedia han estrenado en este 2015 dos series españolas pensadas ex profeso para sus segundas cadenas. Se trata de 'Refugiados' y 'Rabia'. Son dos enfoques completamente diferentes en cuanto a la concepción de lo que debe ser el tono y el tipo de serie para unas cadenas cuya audiencia media oscila entre los 6 y los 9 puntos.

'Refugiados' es un producto más gourmet, con un aire más europeo -está grabada en inglés-, y con capítulos de 55 minutos, algo que ahora nos suena a extranjero, pero que en España se hacía hasta mediada la década de los 90. Luego nos convencieron de que la series debían de durar 80 minutos… En todo caso, 'Refugiados' se la pegó en audiencia. Su media es aceptable, pero su dinámica fue claramente descendente. El salto de laSexta por una serie de nicho fue demasiado grande. Para un futuro próximo, en Atresmedia saben que ese es el camino, pero que los pasos se deben dar de uno en uno. Próxima serie española que estrenará laSexta, 'El incidente'.

En cuanto a 'Rabia', ésta fue un gran patinazo de Mediaset. Una cosa es que el público de la cadena sea joven y otra que quiera ver una serie que parecía una mezcla entre webserie y thriller de los años 90. Un proyecto que, si bien la idea era interesante, ejecutado de esta manera nunca tuvo que ver la luz.

Fracasos necesarios

El 2015 también ha tenido fracasos en ficción televisiva. Con la salvedad de lo negativo que es siempre que una serie se cancele -cada serie crea unos 100 puestos de trabajo directos-, se puede destacar un gran aspecto positivo: el del fracaso necesario.

Es positivo que en el espectador medio se genere cierta cultura audiovisual para que, de una vez por todas, decida rechazar algunos productos de bajísimo nivel que, en épocas anteriores, se hubiera tragado sin rechistar.

No todas las series se cancelan porque sean malas ni todas fracasan por no tener un grado de calidad aceptable; tampoco triunfan solo las que son buenas. En el éxito y el fracaso confluyen un sinfín de variables; pero es bueno que el espectador tumbe productos que nunca debieron ver la luz. Es un bofetón a los departamentos de ficción de las cadenas que, a veces, consideran que el espectador sigue anclado en la época de 'Médico de familia'.

Uno de los escenarios del rodaje de la serie 'Sé quién eres' (Telecinco) / DAVID REDONDO

No se necesitan actores mediáticos, sino buenos actores

Pocas series como 'Vis a vis' o 'Allí abajo' han demostrado que para que una serie funcione en audiencia no es condición necesaria que posea ídolos mediáticos, sino que tan solo necesita -amén de buenos guiones- unas logradas y creíbles interpretaciones.

Conviene recordar que no hace tanto, ni productoras ni cadenas se arriesgaban a levantar una serie sin un ramillete de actores y actrices que pudieran ser portada de las principales revistas de moda y/corazón. Aún se hace (vean el reparto de 'La embajada', nueva serie de Antena 3) y, ojo, que el actor sea mediático no implica que no sea bueno; simplemente, antaño se primaba más su fama que su capacidad interpretativa.

Por fortuna, en los últimos tiempos, las series están apostando por grandes actores y actrices independientemente de su grado de popularidad. Una mejor ficción es aquella que cuenta con los mejores profesionales en cada una de sus áreas.

Nuevos agentes en el sector

En 2015 ha llegado Netflix y ha nacido Movistar+ (fruto de la fusión entre Canal+ y Movistar TV). Las dos plataformas de televisión de pago son conocedoras que uno de sus máximos atractivos para los clientes está en el catálogo de series. Extranjeras, por supuesto. Pero ambas parecen saber que su consolidación y liderazgo en el sector pasa por formar parte activa de él y por empujar el carro. Por ello, y así lo han manifestado, tanto en el caso de Netflix con en el de Movistar+, la idea es desarrollar series españolas; de características totalmente diferentes a lo que vemos en abierto, pero producción española… al fin y al cabo.

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