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Lunes, 16 de Diciembre de 2019

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De cómo Wagner escribió 'La prohibición de amar' para seducir a una actriz

El Teatro Real estrena 'La prohibición de amar' de Wagner, una reivindicación del amor libre frente al puritanismo de la época y una carta de amor de Wagner a la actriz Minna Planer

El Teatro Real estrena la ópera 'La prohibición de amar', una obra de juventud de Wagner, muy poco conocida, en la que el compositor reivindica la libertad sexual, el Mediterráneo y la expresión de los sentimientos frente al puritanismo de la época. Una coproducción del Real con la Royal Opera House de Londres y el Teatro Colón de Buenos Aires.

Su estreno en Magdeburgo, en 1836, fue un fracaso absoluto: varios cantantes no sabían su papel. La segunda representación no llegó a celebrarse porque el marido de la protagonista, en un ataque de cuernos, agredió a uno de los tenores. Su autor dio la ópera por perdida y la calificó de "pecado de juventud". Wagner compuso con 21 años 'La prohibición de amar" a partir de la obra de Shakespeare 'Medida por medida', y trasladó la acción de Viena a Sicilia para burlarse de la hipocresía y el puritanismo europeo, reivindicando en esta ópera cómica la libertad sexual y el hedonismo.

Pero hay más ingredientes de culebrón romántico tras la obra del alemán. Cuenta en el programa de mano Chris Walton, profesor en la Musikhochschule de Basilea, que Wagner aceptó un trabajo en Magdeburgo en el verano de 1834 porque estaba locamente enamorado de una actriz del lugar llamada Minna Planer. El compositor pasó años persiguiéndola, pero ella era una mujer de mundo, había tenido una aventura a los 15 años con un oficial de la Armada y, como consecuencia, una hija ilegítima a la que hizo pasar por su hermana pequeña. Wagner escribió apasionadas cartas de amor a Minna implorándole que le fuera "fiel" y que nunca le "traicionara". Ella se hizo de rogar pero finalmente se casaron el 24 de noviembre de 1834. Así que, a pesar de escribir una ópera sobre el amor libre, Wagner solo quería enamorar a Minna Planer y convencerla para que fuera su esposa. En el fondo, y a pesar de lo que pudiera parecer, Wagner compuso un alegato a favor de la monogamia, señala Walton.

El director de escena danés Kasper Holten –director de ópera de la Royal Opera House de Londres- cree que, más allá de la comedia, en esta ópera subyace un mensaje de reconciliación: “Un mensaje de reconciliación entre el Norte y el Sur, de la necesidad de reunir lo mejor de cada uno porque en estos momentos hay tantas diferencias entre los países europeos, respecto a cuestiones financieras y el problema de los refugiados, por ejemplo, que es importante resaltar esta necesidad de que nos reunamos de que reconciliemos nuestras diferencias en lugar de resaltarlas”.

Mientras Ivor Bolton, director musical del Teatro Real, ha revisado la partitura original para darle más fluidez a la obra, Holten ha acentuado en la puesta en escena la “vertiente cómica, mediterránea y fogosa” de la obra de Wagner, modernizando la comedia de Shakespeare con guiños a la actualidad.

Holten parte de la idea según la cual Wagner se ríe de sí mismo, de la grandilocuencia de su obra futura, de los arquetipos de sus personajes y de los estereotipos nacionalistas germánicos que exaltaría más tarde. Además, considera que Wagner retrata "perfectamente las relaciones sociales" y denuncia "la hipocresía de los líderes políticos que dicen a los demás cómo vivir en unos valores que ellos no se aplican". 

Según Bolton, en la música de 'La prohibición de amar'  hay influencias francesas e italianas, pero también del romanticismo alemán, "una amalgama de influencias porque Wagner estaba creando su propia voz", lo que devino en "una gran ópera, con un gran coro y una gran historia que requiere mucho virtuosismo de la orquesta".

Por su parte, Steffen Aarfing firma la escenografía, que sitúa la acción en el barrio rojo de Palermo, con clubes de alterne y patios de vecinos repletos de multitude de pequeñas ventanas.

Se trata de la primera vez que la Royal Opera House permite que una coproducción se estrene fuera de Londres y con este estreno, el 19 de febrero, el Teatro Real se suma a los actos conmemorativos por el cuarto centenario de la muerte de Shakespeare.

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