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Jueves, 22 de Agosto de 2019

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La serie que sonroja a la familia real británica

Estrenada en primavera de 2015, desde este mes ya puede verse en España 'The Royals'

Elenco principal de 'The Royals' en una foto promocional de la serie /

Es una mamarrachada total. Cierto es que tras ella se encuentra la productora Lionsgate que ha desarrollado proyectos de intachable factura y elegancia visual como 'Mad Men', 'Manhattan', 'Boss' y que sigue produciendo éxitos como 'Orange is the new black' o 'Nashville'. Y es que 'The Royals' no disimula ser la serie del canal en el que se emite, E!, especializado en realities y demás espacios sensacionalistas.

Se estrenó en EEUU hace un año, en marzo de 2015, llegando a los pocos días a Reino Unido donde fue acogida con desdén por parte de la crítica especializada. Un rechazo que muchos atribuyeron a la gamberra y esperpéntica familia real británica que protagoniza esta ficción. Porque ese es el argumento de esta serie: ofrecer una versión provocadora, exagerada y sin pelos en la lengua de los trapos sucios de una ficticia la familia real británica. En España, la serie ha desembarcado este mes, de la mano de Canal+ Series Xtra, canal que irá emitiendo su primera temporada (la serie cuenta con dos y está renovada por una tercera). En Yomvi están disponibles sus cuatro primeros episodios.

Antes que nada, dejémoslo claro: 'The Royals' es una serie que podría firmar MTV para su público adolescente. Tiene lo peor de las series más comerciales de EEUU, esas en las que los entresijos familiares se enredan hasta límites insospechados convirtiéndose en auténticos culebrones. Recuerda demasiado a la peor 'Revenge' (ABC), con el ostentoso y acaudalado universo en el que se mueven sus personajes, donde los cuchillos vuelan a la espalda de ellos para deleite de un público que, o bien disfruta de este mamarrachismo (a sabiendas, como placer culpable), o bien su paladar seriéfilo está totalmente atrofiado.

Creada por Mark Schwahn ('One Three Hill'), sus personajes son tan prototípicos que parecen salidos de cuentos de Disney; desde el hermano del rey, Cyrus (Jake Maskall), que parece una copia de Scar de 'El Rey León', pasando por las dos verduleras de sus hijas (¿salidas de 'La Cenicienta'?); la reina Helen (Elizabeth Hurley), que podría ser la madrasta de 'Blancanieves'; y el joven heredero al trono británico, el príncipe Liam (William Moseley), que bien podría haber protagonizado la saga 'High School Musical' o cualquier otra película de Disney.

En 'The Royals' todos son guapos y guapas. Los eventos de esta ficticia familia real británica parecen un encuentro de top models. En palacio, hasta la hija del jefe de seguridad del rey podría desfilar para Victoria's Secret.

La vida familiar, por regia que resulte, se dibuja como si el clan de las Kardashian hubiera tomado Buckingham Palace. No obstante, conviene recordar que esta serie se produce para el mismo canal que emite el reality de las hermanas Kardashian.

Se deja claro que se trata de una familia real británica, se habla del trono de Inglaterra y la acción tiene lugar en el Londres actual. No hay ambigüedad alguna que pueda llevar al espectador a no entender que este clan de sangre azul es tan ficticio como las interpretaciones de sus actores -algunas, horribles-. No son los Windsor, sino los Henstridge. Es decir, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Foto promocional de The Royals / MOVISTAR+

O no. Entre escándalo y escándalo de esta ficticia familia muchos quieren ver los protagonizados en su día por miembros de la verdadera familia real británica. Príncipes herederos entregados a la lujuria, al alcohol, las drogas… regalando un sinfín de material a los tabloides más sensacionalistas. Uno se pregunta viendo el esperpento de 'The Royals' hasta qué punto, si convirtiéramos el verdadero Buckingham Palace en un 'Gran Hermano', no nos escandalizaríamos al conocer los trapos sucios de Charles, William, Harry y cía… ¡Vaya usted a saber!

Por fortuna, la televisión actual ofrece muchas mejores maneras de perder el tiempo que viendo 'The Royals', una serie en la que, afinando un poco, se aprecian hasta fallos de racor directo; no digamos ya racor emocional de los personajes. Probablemente hayan decidido dejar estas minucias para las series de verdad porque 'The Royals' no es más que una mamarrachada con el encanto provocador que tiene invitar al espectador a imaginar que esa familia, por ficticia que se presente, bien podría tratarse de la verdadera familia real británica.

 

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