Aduriz evita al Athletic jugar la previa de la Europa League
Los ‘leones’ certifican la quinta plaza de la clasificación al vencer al Sevilla con dos goles de Aduriz y uno más de Raúl García (3-1)

El delantero del Athletic de Bilbao Aritz Adúriz celebra con sus compañero Carlos Gurpegui y Raúl García, su segundo gol al Sevilla / LUIS TEJIDO (EFE)

Los goles de Aritz Aduriz, dos tantos marcados en la primera mitad a los que se sumó uno más de Raúl García en la segunda después de que Juan Muñoz lograse el 2-1, han certificado este domingo en San Mamés ante el Sevilla (3-1) la quinta plaza del Athletic Club en clasificación definitiva de la Liga BBVA.
- FICHA TÉCNICA:
Alcanzando esa privilegiada quinta posición, el Athletic se evita tener que jugar en verano las previas europeas, esta vez de la Europa League, que tanto lastraron su rendimiento en el inicio de las dos últimas temporadas ligueras.
El triunfo bilbaíno, no obstante, ha tenido que combinarse con la victoria del Atlético de Madrid en el Vicente Calderón frente a un Celta que empezó esta última jornada del campeonato liguero quinto y que tendrá que esperar a que el Barça, campeón de Liga, le gane al Sevilla la final de la Copa del Rey para recibir el mismo premio que el Athletic.
Con estos dos tantos, Aduriz ha sumado 20 en el campeonato liguero y ha reforzado su candidatura a ser el máximo goleador nacional en Liga, que ya solo podrían arrebatarle mañana Rubén Castro (18) y Borja Bastón.
En la temporada, Aduriz ha marcado 35 goles con el Athletic y 37 en total, si se le suma también la diana logradas con la selección española ante Italia y otra más con la selección vasca frente a Cataluña.
De todos modos, el momento más emotivo ha tenido como protagonista a Carlos Gurpegui, que ha recibido el inmenso cariño que le profesa la grada de San Mamés en el día de su retirada como jugador del Athletic y como futbolista profesional tras 15 años en activo.
Un par de jugadas en el arranque en las inmediaciones del área de Iraizoz aconsejaron al Athletic centrarse rápido en el partido ante un Sevilla dispuesto a aprovecharse de las oportunidades que le llegasen. En la primera, el meta navarro se vio algo apurado al recoger sobre la línea un balón hacia su área; y en la segunda respondió con un paradón a un gran disparo de Iborra. Williams respondió pronto y obligó a despejar a córner a un Sergio Rico que tuvo sus principales a sus compañeros de la línea defensiva, que no pararon de cometer errores en la primera mitad, sobre todo en la salida del balón.
Mal negocio fallar en una zona tan delicada ante contrarios de la ambición y el instinto de Raúl García y, especialmente, Aduriz. Así, el ariete internacional sacó petróleo de un mal pase de Cristóforo a Rami que le dio sin darse cuenta y que él remató a la red recogiendo el rechace del meta sevillista a un disparo de Raúl García que le había complicado un rebote en N'Zonzi. Fue una jugada que reflejó la relajación de una defensa visitante que dio tres buenas oportunidades más errores en el inicio del juego a Aduriz, dos veces, y a Williams.
Pero antes de la segunda y la tercera, dos buenas ocasiones para los delanteros locales al filo del descanso, Aduriz ya había finiquitado el choque con una perfecta volea a centro de Susaeta desde la izquierda a pie cambiado. El despiste de Kolo por delante de él también ayudó lo suyo al donostiarra.
Pareció encaminarse a un 3-0 el inicio de la segunda mitad, con un disparo cruzado de Williams, pero lo que llegó fue el 2-1 en una contra visitante bien llevada por la izquierda por Konoplyanka y mejor acompañada por el joven Curro Sánchez, que dejó el gol casi hecho a Juan Muñoz.
Hasta ahí llegó el Sevilla porque en su tarde de despropósitos Kolo se autoexpulsó y cercenó todo intento de remontada. Además, el Athletic y Susaeta no cejaron en su empeño y un centro del eibarrés fue perfectamente cabeceado a la red por Raúl García. Fue el undécimo gol del navarro en este curso, el séptimo en Liga. Mikel Rico, que había entrado por Gurpegui en el minuto 87, también se contagió de lo bronco que llegó a ponerse el partido y acabó expulsado por una entrada a Cristóforo.




