El Celta noquea en el descuento
Los goles de Rossi y Pione Sisto, cuando el tiempo reglamentario ya estaba cumplido, enmudecen Cornellà

Los jugadores del Celta de Vigo, el delantero Iago Aspas y el defensa Hugo Mallo, celebran su victoria frente al Espanyo. / Quique García (EFE)

El Celta de Eduardo Berizzo logró la segunda victoria de la temporada, gracias a dos goles en los últimos instantes de su partido contra el Espanyol. El italiano Giuseppe Rossi, con una vaselina desde fuera del área en el minuto 90, y una carrera del danés Pione Sisto en la siguiente acción, sentenciaron al equipo de Quique Sánchez Flores.
Ambos equipos saltaron a Cornellà con revoluciones, pero sin excesiva fluidez. Se impuso el juego de bandas, los córners y Iago Aspas, uno de claros protagonistas del inicio pero se topó siempre con Diego López y el resto de la zaga catalana.
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Leo Baptistao tuvo la mejor ocasión del partido. El brasileño, tras un balón largo de Diop, se plantó solo ante Sergio tras colarse entre los centrales. El ariete lo hizo todo bien. Aceleró y controló de forma impecable, pero conectó un derechazo directo con la derecha a las manos del portero. Además, la altura de Baptistao lo convirtió en la referencia momentánea del Espanyol arriba.
Por su parte, el Celta lo intentaba con alguna internada de Wass por la banda, aunque los compases finales de la primera mirad parecían propiedad del anfitrión.
Tras el descanso, Quique Sánchez Flores cambió a Marc Roca por Hernán. Y posteriromente se vio obligado a sentar a Baptistao, lesionado, y dando entrada a Felipe Caicedo. El técnico Berizzo no movió sus fichas.
Los blanquiazules decidieron, como al inicio en la primera mitad, no correr excesivos riesgos y esperar a un contraataque oportuno pero los gallegos apostaron por un mayor desparpajo. Confiaron en los destellos de Sisto, Aspas o Wass pero no pusieron en peligro a Diego López. En el 67, el escenario empeoró para Quique. Reyes se lesionó y entró Jurado: el Espanyol se quedó sin cambios. Mientras tanto, Rossi saltó al campo por Bongonda. El italiano, justo tras pisar el verde, firmó una contra, solo contra tres defensas, que frustraron su escapada.
A quince minutos para el pitido final, el encuentro se aceleró. Aquí los blanquiazules se mostraron mucho más cómodos y peligrosos pero sin gol. El mazazo más duro fue el de Rossi. El italiano recibió un pase largo y dibujó una vaselina que sentó a Diego López y a toda la zaga.
Después, con el Espanyol noqueado, Sisto regateó a medio equipo arrancando desde su campo, se plantó en la frontal y sentenció con el 0-2 final. El colofón final a una noche de infarto para ambos conjuntos.




