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Sábado, 25 de Enero de 2020

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Colombia según un periodista colombiano

El director del diario colombiano El Tiempo ofrece en "el tiempo por cárcel" una visión del oficio del periodismo y del presente y futuro de su país

Roberto Pombo, en la redacción madrileña de W Radio, mantiene una oreja pegada a la conversación sobre la actualidad política española mientras el ojo está centrado en la pantalla de su móvil, buena muestra de su interés por todo lo que pueda suceder a su alrededor. Es periodista. Director de El Tiempo, el diario colombiano conocedor de todos los vericuetos y mecanismos del poder y cuyas páginas son las más influyentes en su país.

En El Tiempo por cárcel, libro editado por Debate, ofrece una visión del oficio que ya no le permite estar en la calle, como estuvo al principio de su carrera. “Las circunstancias cambian. Yo estuve en la calle mucho tiempo, pero ya es parte de la nostalgia”, afirma resuelto.

Ahora, como desde hace tiempo, el despacho es el lugar en el que debe conciliar periodismo e intereses empresariales. Y siempre con una idea de Colombia en la cabeza.

Hay quien sostiene que el presidente colombiano Juan Manuel Santos es sensible a sus opiniones, que las tiene y muy claras. Desde luego, sobre las relacionadas con el proceso de paz que vive su país, como se puede comprobar en esta entrevista realizada en un estudio de la Cadena SER.

¿Ha habido diferentes aproximaciones para lograr un acuerdo de paz a lo largo del tiempo?

La paz sólo se puede ver como un continuo que empezó en 1982, aunque haya habido dirigentes políticos que no lo comprendieron así. Entonces era una utopía y el proceso además estaba lleno de ingenuidades, pero fue la primera aproximación a un diálogo político con la guerrilla que ya en ese momento era vieja. Todos los intentos posteriores, aun siendo específicos, son como continuar la lectura de un libro. Ha habido una evolución de la sociedad, también del ejército frente a la guerrila, un envejecimiento de la guerrilla que se ha distanciado de sus bases. Todos esos elementos han conducido a este desenlace difícil lleno de angustias y sentimientos.

¿Cómo se logran vencer las resistencias?

Es difícil porque es un conflicto. Desde hace tiempo es de baja intensidad. Para las ciudades es distante. Es un proceso que  tendrá prestigio muchos años después de su concreción. Habrá modificaciones concretas en el acuerdo que puedan convencer ahora a algunos que no apoyaban, pero al final será un convencimiento histórico.

¿Qué ha cambiado en la población colombiana para poder llegar a la paz?

Yo creo que este es un proceso que se hace casi a la contra del sentimiento de la población. Más por un el sentido de responsabilidad histórica del presidente (Santos).

Pero eso puede suponer un verdadero problema porque las decisiones políticas corren el riesgo de naufragar entre la población.

Hay una base convencida sin mucho entusiasmo y hay otra que se opone y que contiene todo tipo de matices, desde los más radicales hasta quien dudaron entre el si y el no. Pero este tipo de procesos y momentos históricos no dependen de tener una mayoría popular a favor. Esto es un proceso de paz para el que el presidente tiene la suficiente autonomía constitucional. Es una suerte de malabar político el de someterlo a la gente. Pero no es si la gente lo apoya, va y si no, no va. Obviamente si está sometido a un plebiscito, hay que respetarlo. Hay mayorías muy precarias en favor del no, de manera que el presidente hará algún malabar para intentar convencer, ojala a la mayor parte. Pero toda negociación es un "nado" contra la corriente.

Tiene unas figuras muy difíciles de tragar por la gente: la impunidad de los delitos de unas personas, el hecho de que puedan participar en política directamente. No se trata de convencer a todo el mundo de que está bien, sino que se haga lo que se cree que está bien con una mirada historica y con la esperanza de que las generaciones futuras lo entienda cabalmente, porque es a ellos a quienes va dirigido principalmente.

¿Es usted un optimista?

Sin duda, sin duda. Soy un optimista convencido que nunca pensé que llegaríamos a este punto. Sonaba muy difícil llegar a este punto. Y ahora, el pueblo dijo “vamos a hacer otra cosa”. Y por eso, ahora estamos en una post negociación que acabará con una reformulación de los acuerdos no creo que muy estructural. Y a partir de ahí, manejar las consecuencias políticas. Pero en este punto, claro que soy optimista.

¿El día a día va a ser difícil? La normalización, ¿llegará rápido?.

En las zonas afectadas ya ha habido un cambio definitivo, desde hace un año con el alto el fuego unilateral de la guerrilla. Es una vida con menos muertos y menos miedo. Lo que esperan es que siga así. Lo que se llama normalización será un cambio absoluto del territorio con una mayor presencia del estado con herramientas de la democracia. Estas zonas votaron de manera mayoritaria a favor. Y en las ciudades más alejadas fue donde se votó en contra del acuerdo.

¿Será normal ver a antiguos guerrilleros como parlamentarios?

Será normal. Eso si, me parece sería más útil que no fueran guerrilleros reconocidos. Pero creo que eso no tiene mayor misterio. Cuando se entra en el juego de la democracia, ahí cada cual acaba colocándose en su terreno y los votos le colocan a uno en su lugar. No me parece muy difícil, a pesar de que soy consciente de que es uno de los símbolos que más rechazo genera entre los colombianos. Pero yo no creo que los parlamentarios vayan a tener problema alguno con esa circunstancia.

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Cadena SER

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