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Sábado, 21 de Septiembre de 2019

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La NBA de los Reyes Magos

Se acabó la espera. Esta madrugada empieza la competición que envuelve al baloncesto en papel de regalo. La NBA

Stephen Curry y Kevin Durant durante un partido de la pretemporada de la NBA. / ()

Podríamos ser “nacionalistas” y presumir de 10 españoles en ella. Pero estaríamos poniendo las luces cortas en una carretera sinuosa. Hay que tirar de largas para decir que es más bien la temporada del Big-Four de Warriors, de la consolidación de Celtics o la que da para que jugadores como Lebron, Westbrook o Harden puedan hacer unos números individuales impresionantes.

Los pronósticos son la salsa que pone el picante siempre al arranque. En la cocina tenemos mayoría de apuestas a que los Curry y Durant se cenan al resto de equipos. Mucha fe a que los eternos Spurs puedan dar un paso adelante y menos confianza de la que creo merecen los Cavs. Eso dicen los que saben. Pero hasta los que saben de esto pueden equivocarse y las canastas acabaran dejando a cada uno en su sitio.

El sitio que ya no tienen jugadores que fueron mito o quedaron cerca de serlo. Sin Kobe, sin Garnet o sin Duncan la competición pierde kilates pero gana alicientes. Son muchos los llamados a ocupar esos tronos ahora vacios del reino nba pero pocos los elegidos. Eso sii, nosotros estamos dispuestos a ser vasallos de esos nuevos reyes.

Reyes que en nuestro caso quisiéramos encontrar cerca. Nos encantaría ver a Pau mandar en los Spurs o a Marc regentar la corona de los Grizzlies . Soñamos con un paso adelante de Mirotic en Chicago y sobre todo de Ibaka en los Magic (ojo a este último que pinta a jugador con muchísimo peso en la nueva franquicia). Y el deseo nos da para que Calderón juegue más de lo que dicen los agoreros en los Lakers, para que Sergio Rodriguez deje algo más que chispazos de talento en los Sixers y para que los Hernangomez empiecen a hacer ver que lo de los hermanos se nos da bien en la liga americana.

Ya sé que no he nombrado aún a Ricky. Al base del Masnou le dejo para un análisis más calmado. Después de haber pasado un año sufriendo con el cáncer que acabó con la vida de su madre, hasta el más radical de sus haters puede entender que la temporada pasada no saliera de él todo el basket que llevaba dentro. Pero los que le tratamos un poco, los que le conocemos desde pequeño, sabemos como es y como puede ser.

Además de excelente persona es un excelente jugador de baloncesto y ojalá que esta opinión no sea solo mi deseo de un buen año. Merece que la vida le dé tregua y le dé revancha. Espero que mi deseo sea una realidad y que la realidad silencie a sus críticos. Y de paso a esos eternos rumores de traspaso.

Pero lo que quiero traspasar a la gente el espectáculo que es la NBA. Una competición que ha dilapidado millones de dólares de la televisión en contratos galácticos. Que verá vuelos sin motor de Lebron, triples imposibles de Curry, tapones estratosféricos de Ibaka o triples-dobles a puñados de Westbrook. La de presenciar a Irving dirigiendo el tráfico o a Anthony Davis mandando en la zona. Hasta la NBA de los tiros libres a cuchara y la de alguna bronca de jugadores pasados de hormonas.

Por unas cosas u otras, la NBA es una fábrica de espectáculo de la que cada temporada estamos ávidos. Somos muchos a los que nos pone casi ver el salto inicial. Hay que reconocer que estamos ante los amos del basket y los del marketing y eso combinado lo hace un producto brutal. Como dicen ellos: “Show must go on”. Y el show nunca decepciona. Nos ponemos todos como críos ante la pantalla el 6 de enero deseando que el regalo que nos viene con los tres magos Lebron, Curry y Durant, un año más, merezca la pena.

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