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Donald Trump devuelve el golpe al presidente Obama cinco años después

El mandatario se mofó públicamente del próximo comandante en jefe cuando éste anunció su candidatura a las primarias republicanas de 2012

El traspaso de poderes entre el actual y el futuro inquilino de la Casa Blanca empieza hoy mismo, con el encuentro en la residencia presidencial, y se prolongará hasta el mes de enero, cuando Donald Trump tomará posesión como comandante en jefe de Estados Unidos. El presidente electo recibirá hasta entonces los mismos informes de inteligencia y seguridad que Barack Obama.

Cuando el magnate ha estrechado esta tarde su mano, ha completado una venganza cocida a fuego lento desde hace cinco años. En 2011, delante de la prensa nacional e internacional y lo más granado del establishment de Washington, el presidente saliente humilló sin compasión al millonario durante la tradicional cena de corresponsales celebrada en la Casa Blanca. Junto al cómico del programa satírico Saturday Night Live Seth Meyers y ante un público influyente y entregado, un Obama rebosante de desdén se mofó de las aspiraciones electorales de la excéntrica estrella de los realities y los concursos de belleza que alimentaba conspiraciones sobre sus orígenes.

Desde meses antes, Donald Trump cuestionaba constantemente que el primer presidente negro de Estados Unidos hubiera nacido en el país. "¿Por qué no enseña su partida de nacimiento? Hay algo en ella que no le gusta", dijo el 23 de marzo en la cadena Abc. "Estoy empezando a cuestionarme si [Obama] nació en este país o no", anunció cinco días después en Fox News. "Si no nació en este país, que es una posibilidad real, ha supuesto una de las grandes estafas en la historia de la política", aseguró el 7 de abril en la NBC. La lista es muy extensa.

La Casa Blanca acabó publicando el certificado de nacimiento de Barack Obama, que efectivamente demostró que nació el 4 de agosto de 1961 en Honolulu, Hawái. "Nadie está más feliz y orgulloso de aparcar este tema como Donald. Y eso es así porque ahora puede centrarse en los asuntos que importan, como: ¿fue real la llegada del hombre a la Luna? ¿Qué ocurrió de verdad en Roswell? ¿Y dónde están [los raperos desaparecidos] Biggie y Tupac?", ironizó el presidente.

Obama retrató en esa cena al magnate inmobiliario como un vulgar personaje de reality show (Trump protagonizó desde 2004 el exitoso The apprentice), sin experiencia en la gestión pública y dedicado a los casinos, los campos de golf y los hoteles extravagantes.

El cómico Seth Meyers, del mítico Saturday Night Live, se sumó a la catarata de mofas contra el empresario, que aguantó impertérrito los chistes y las risas de los comensales. "Donald Trump ha dicho que quiere presentarse a presidente como republicano; algo sorprendente, porque pensaba que se presentaría como un chiste", clamó el humorista.

El característico peinado del ahora presidente electo, su afición por los concursos de belleza o sus pocas migas con la comunidad afroamericana sirvieron de munición para Meyers, mientras Barack Obama se desternillaba de risa en su asiento.

"Esa velada de humillación pública, lejos de acabar con Trump, aceleró sus denodados esfuerzos para ganar altura en el mundo político", según The New York Times.

"Todo el mundo se arrepiente un poco, y todo el mundo hace una lectura errónea [de aquella cena]", según David Keene, expresidente de la Unión Conservadora Americana. "Fue casi cómico, excepto que es probable que aquello desembocara en su candidatura", explica al diario.

"Creo que fue esa noche cuando decidió presentarse a candidato a presidente", explica en el documental Frontline: The choice 2016 Roger Stone, un estrecho colaborador de Donald Trump. Omarosa Manigault, también protagonista de The apprentice y que ha formado parte de la campaña del magnate, asegura en la película que "cada crítico, cada detractor tendrá que inclinarse ante el presidente Trump".

"Donald teme la humillación y teme la vergüenza", dice en la cinta Michael D'Antonio, autor de Never Enough: Donald Trump y la búsqueda del éxito. "Y es por eso que a menudo trata de humillar y avergonzar a otras personas. Creo que fue intolerable para él que el presidente lo ridiculizara", añade.

Al igual que ocurrió en la pasada campaña electoral, cuando todo parecía en su contra, en 2011 las adversidades hicieron más fuerte a Donald Trump.

 
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