Sábado, 06 de Junio de 2020

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El relato de los agredidos de Alsasua

Los agentes y sus parejas agredidos por un grupo de unas 40 personas relatan la existencia de un clima de odio y coacción para aislar y atemorizar a las fuerzas de seguridad del Estado y a sus familias con el objetivo de echarles de la localidad navarra

Los agentes temen hacer la compra, ir a por el pan o tabaco al pueblo, y han sido excluidos de cualquier actividad social. En Alsasua "impera la ley del silencio" debido "al miedo" entre quienes no aprueban estas acciones, según los testigos

Cartel colocado hoy en la locadidad de Alsasua con la frase "Alde Hemendik-Fuera de aqui"

Cartel colocado hoy en la locadidad de Alsasua con la frase "Alde Hemendik-Fuera de aqui" / Jesus Diges (EFE)

Los dos agentes de la Guardia Civil y sus parejas agredidos el pasado 15 de octubre en el bar Koxka de Alsasua por aproximadamente 40 personas, relatan a la juez Carmen Lamela la existencia de un clima de odio y segregación por parte del entorno aberzale en la localidad, contra los guardias y sus familias. Un movimiento encabezado por algunos de los encarcelados por terrorismo tras la paliza, que coaccionan y atemorizan al resto del municipio para que no se relacionen con los agentes y discriminen a sus familias. A todos ellos los quieren "fuera de Euskal Herria".

Acciones corrientes como hacer la compra, ir a por pan o a por tabaco, se convierten en situaciones de riesgo si eres familia de un guardia, según su declaración. Pilar, una de las agredidas cuenta que es habitual escuchar insultos como "perro vete al monte" y lamenta que no puede ir a por el pan. Dice que le da miedo y le provoca ansiedad y que esto no debería ocurrir estando en España.

Pilar, una de las agredidas: 'Me da miedo, me provoca ansiedad, estamos dentro de España y esto no debería pasar'

Su marido, sargento y uno de los agentes agredidos, añade que también sucede en el instituto de formación profesional, donde a raíz de la agresión sus compañeros se han tenido que borrar, del resto de actividades sociales o incluso han dejado de bajar del cuartel a algún bar del pueblo a tomar algo. También en un gimnasio donde se enseñan artes marciales. El agente cuenta que uno de sus compañeros fue rodeado por el monitor y cinco clientes y le echaron diciéndole que allí no se enseñaba a pegar a los guardias sino que aprendían para pegarles.

Sargento agredido: 'El monitor y cinco personas dijeron que las cosas que enseñan ahí es para pegar a los guardias'

También cuenta cómo alguien del entorno abertzale escupió en la cara a la mujer de un compañero mientras recogía a sus hijos del colegio

Sargento agredido: 'Uno del entorno abertzale escupió a la cara a la mujer de un compañero'

Alsasua es un municipio dividido en dos. Una calle parte por la mitad el pueblo. A un lado la zona aberzale y al otro la "nacional". Hay que tener cuidado por dónde se va, según el sargento.

Sargento agredido: 'Alsasua está divida en dos, yo con mi novia procuro no ir a la zona de ellos'

El agente cuenta que la mayor parte del pueblo no toma partido para eliminar esta violencia debido al miedo. Impera la ley del silencio, dice el guardia civil.

Sargento agredido: 'Aquí lo que impera desde hace muchos años es la ley del silencio'

Otro de los guardias que sufrió la paliza, teniente del cuerpo, corrobora que hay gente que "no te quiere allí y te lo hace saber".

Teniente agredido: 'Hay gente que no te quiere allí y te lo hace saber'

El teniente agredido dice que es habitual ver pancartas con el anagrama de ETA haciendo alusión a la Guardia Civil, y las consignas para que los agentes se vayan. 

Teniente agredido: 'Últimamente hay pancartas con los anagramas de ETA o con alusiones a nosotros'

El teniente ha visto cómo alguno de los detenidos, como Jokin Unamuno, ha figurado entre los principales promotores de los actos anuales del Ospa Eguna en Alsasua, donde en ocasiones ha sido representado el rey y guardias civiles, besando una bandera con una esvástica.

Teniente agredido: 'Hay en festividades que personas vestidas de guardias civles besan la esvástica nazi'

Según la Fiscalía, esos actos del Ospa Eguna cuentan con el apoyo de Bildu y Sortu, como también respaldan al colectivo local Ospa Mugimendua, que realiza "todo tipo de acciones de protesta, presión y hostigamiento" contra los miembros de las fuerzas de seguridad del Estado "y sus familias".

Otra de las agredidas que ha sufrido mayor presión ha sido María José. Es la única oriunda de Alsasua y se ha tenido que marchar del pueblo tras los hechos. Cuenta que cuando comenzó a salir en marzo pasado con el teniente de la Guardia Civil, los vecinos empezaron a retirarle el saludo.

María José, una de las agredidas: 'Me retiraron el saludo cuando empecé a salir con el teniente'

Sus padres regentan un bar municipal en Alsasua y desde la paliza han sufrido amenazas. Han colocado pancartas con el lema "fuera de aquí" en la entrada del bar y en su casa.

María José, una de las agredidas: 'Han puesto una pancarta en el bar de mis padres que ponía: fuera de aquí'

También han sido insultados y presionados. Hasta tal punto de que la madre de María José teme quedarse sola en el bar.

María José, una de las agredidas: 'Mi madre tiene miedo de quedarse sola en el bar'

María José cuenta cómo ha sido objeto de un intento de extorsión. Dice que hace unos días, un "hombre" se acercó a su padre en nombre de las familias de los agresores y le dijo que todo cesaría si no les denunciaba por la paliza.

María José, una de las agredidas: 'Si yo no reconociera a las personas, me dijeron que me dejarían en paz'

La paliza fue brutal, según los agredidos. Pilar cuenta que les rodearon en el bar y que les dieron puñetazos y patadas en la cabeza. Creyó que les mataban.

Pilar, una de las agredidas: 'Yo decía: como nos quedemos aquí, nos matan. Daban en la cabeza'

Pilar dice que "los que daban más fuerte" iban vestidos todos con ropa oscura y "encapuchados", lo que a juicio de los investigadores es un indicio de que todo estaba preparado y no fue una pelea espontánea. Pilar reconoció a uno de los agresores porque mientras pegaba le cayó la capucha.

Pilar, una de las agredidas: 'Los que daban más fuerte, se encapuchaban, pero a uno se le cayó'

Pilar también narra cómo la primera patrulla de la policía foral de Navarra que llegó al lugar de los hechos, compuesta por dos agentes, no hizo nada por auxiliarles

Pilar, una de las agredidas: 'La primera patrulla, de dos forales, nos decían: lo siento pero no nos podemos mover'

Los dos agentes de la policía foral han declarado a la Guardia Civil que no hicieron nada porque "temieron por sus vidas". Reclamaron refuerzos a Pamplona y cuando llegaron, comenzaron a detener a los sospechosos.

Por su parte, los principales inculpados negaron su participación en los hechos o incluso que se encontraran allí en el momento en el que se produjeron, pero han sido reconocidos por los agredidos.

Para la juez Carmen Lamela y la Fiscalía de la Audiencia Nacional se trata de un caso de terrorismo que encaja con el artículo 573 del código penal, porque se trata de una "delito grave contra la integridad física y libertad" de los agentes, "con el objetivo de subvertir el orden constitucional, y provocar un estado de terror en la población o en parte de ella". Por ello ha procesado por terrorismo a los nueve acusados de participar en la agresión. También les atribuye delitos de atentado, lesiones y provocación a la discriminación, y les ha impuesto fianzas de 6.000 euros.

Según el relato de la juez, "sobre las 02:30 del 15 de octubre”, un teniente y un sargento de la Guardia Civil fuera de servicio y de paisano, se encontraban con sus parejas en el bar Koxka de Alsasua. Alrededor de las 03:15 entró en el bar “Jokin Unamuno acompañado de Nahia Bengoetxea” y se dirigieron al sargento “diciéndole que no tenía derecho a estar allí”. El teniente le dijo que les dejaran en paz. “insistiendo Jokin en su actitud”. Mientras tanto, la gente del bar, entre 20 y 25 personas, iban rodeando a los agentes y comenzaron a “amenazarles e insultarles” con expresiones como “esto os pasa por venir aquí, tenéis lo que os merecéis, iros de aquí, hijos de puta, cabrones fuera de aquí, perros, putos picoletos, txakurras, aldehemendik (fuera de aquí), utzipakean (Dejadnos en paz)”, para a continuación “comenzar a golpearles”.

Los agentes y sus parejas intentaron abandonar el bar y ya en la calle se encontraron "con otro grupo de 15 a 20 personas que junto a las anteriores continuaron insultando y golpeando a los agentes y a sus parejas”. La estrategia de la que son “principales promotores” tres de los imputados, pero de la que también participan el resto de identificados, según los agentes, no solo busca atemorizar y aislar a las fuerzas de seguridad y a sus familias, sino también la creación de “un clima de miedo entre los ciudadanos, instándoles de manera indirecta a no entablar ningún vínculo afectivo o simplemente de amistad o cortesía con miembros de la Guardia Civil, en un intento de aislarles socialmente”. “El incumplimiento de estos preceptos por parte de algún ciudadano”, sostiene el auto, “le convierte automáticamente en afín al Cuerpo y por tanto en cualquier momento tanto su persona como sus bienes o incluso sus vinculaciones directas pueden pasar a convertirse en objetivo de dichos grupúsculos violentos”.

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