Miércoles, 30 de Septiembre de 2020

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Despedida a Fidel Castro

Yo soy Fidel

En Cuba todo el mundo es Fidel. Al menos todo el que se deja oír. El que ha estado estos días rindiendo tributo en el memorial José Martí. El que se ha acercado a con su foto de Patria o Muerte, ¡Venceremos!, a la Plaza de la Revolución. El que pasea con su camiseta de Chávez

Los 6 millones de cubanos (según el diario estatal 'Granma', de un total de población de poco más de 11 millones) que han jurado lealtad con su firma al “concepto de revolución” de Fidel Castro. Es un texto que Fidel pronunció el primero de mayo del año 2000 resumiendo el significado de “revolución” y que las autoridades quieren que la gente ratifique ahora como si fuera un compromiso irrompible; un compromiso vitalicio del pueblo con su líder

Yo soy Fidel / La caravana que llevará las cenizas de Fidel Castro hasta Santiago de Cuba / ATLAS / FOTO: REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

Estos días de duelo nacional están siendo así. Detrás de cada acto de conmemoración, una muchedumbre con banderas. Excursiones de colegios con niños de uniforme y su pañuelo rojo atado al cuello. Todos en un silencio respetuoso que solo rompen con aplausos y gritos de “yo soy Fidel”. Y los que discrepan… lo hacen discretamente. Con sarcasmo. En sus casas. O para sí mismos.

Fidel ha dejado La Habana. Por segunda vez, en la Caravana de la Libertad, recorre Cuba pero ahora hace el viaje a la inversa. En 1959 unos barbudos vestidos de verde olivo bautizaron así al grupo que había empezado a luchar en Sierra Maestra contra las tropas batistianas y atravesaban el país para anunciar que el dictador había huido y la revolución había ganado. Fidel Castro iba a la cabeza. Ahora, 57 años después, esa caravana vuelve a pasar por los mismos pueblos que vieron a los rebeldes triunfadores. Solo que el júbilo de entonces es el silencio de ahora al ver el paso del rebelde triunfador (invicto y absuelto, como dijo Nicolás Maduro en su discurso en la Plaza de la Revolución) en su cortejo fúnebre. Y despidiéndolo, pueblo tras pueblo, la misma estampa: una muchedumbre con banderas y excursiones de colegios con niños de uniforme y su pañuelo rojo atado al cuello. Todos en un silencio respetuoso que solo rompen con aplausos y gritos de “yo soy Fidel”.

La caravana salió este miércoles de La Habana, en el quinto día de duelo nacional, tras una pequeña ceremonia militar en la que los soldados pusieron en el remolque de un coche una urna de cedro con las cenizas del Comandante, cubierta con una bandera cubana y rodeada de flores. La comitiva echó a andar bajo la mirada de Raúl Castro, la viuda Dalia Soto y dos de los hijos de Fidel. Cruzó en silencio la Calle 23 hasta llegar al Malecón. Y así dejó La Habana para siempre.

La Caravana de la Libertad, a su paso por Cardenas / EDGARD GARRIDO (REUTERS)

La caravana recorrerá más de mil kilómetros hasta llegar a Santiago de Cuba el próximo viernes. En esa ciudad, muy vinculada a la infancia de Fidel, se celebrará el último gran acto público de despedida, el sábado, en la Plaza Antonio Maceo. Y el domingo, el entierro en el cementerio de Santa Ifigenia. El mismo en el que está el héroe nacional, José Martí.

La comitiva ha pasado ya por tres provincias, La Habana, Matanzas y Villa Clara. Esta noche las cenizas de Fidel Castro han reposado junto a restos del Che Guevara, en su mausoleo de Santa Clara.

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