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Bruselas se prepara para "todos los escenarios" al tramitar el brexit

La Comisión Europea reitera que la salida de la Unión Europea no puede salir gratis

El negociador jefe de la Comisión Europea para el "brexit", Michel Barnier / OLIVIER HOSLET (EFE)

Bruselas

Aunque Theresa May haga como que no, el reloj ha empezado a correr. La Comisión ha confirmado este miércoles que “la UE está a punto para empezar esta negociación cuando el Reino Unido quiera” porque “el reloj se ha empezado a mover”.

Los plazos son estrechos. En dos años, la salida será una realidad y si no hay acuerdo “esto puede explotar”, ha dicho Michel Barnier que es el negociador para los 27. “Imagínense lo que puede pasar si no hay acuerdo. Yo lo quiero y no busco crear problemas. Los quiero resolver y la mejor manera de hacerlo es sin dramas, con rigor, saldar sus cuentas”.

La Comisión niega que hablar de costes tenga nada que ver con un castigo y explica que “el Reino Unido ha asumido compromisos concretos al aprobar el marco financiero plurianual y que estos llegan hasta el 2020”.

Pero la lista no queda limitada a los presupuestos. La participación del Reino Unido en el Banco Europeo de Inversiones (BEI) o en el Fondo Juncker de Inversiones. Su participación en los pagos a Ucrania o el coste del acuerdo con Turquía para frenar la inmigración son otras caras de compromisos asumidos por los que la UE espera que el Reino Unido responda.

Por decidir están los compromisos que puedan asumirse estos dos años, entre la activación del artículo 50 del Tratado Europeo y la salida. Los 27 temen que el gobierno británico bloquee cualquier cosa de interés para el resto, como de hecho ha comenzado ya a hacer con la negociación presupuestaria. Los costes de las decisiones que se tomen ahora, podrían negociarse o al menos, no está claro aún cómo hay que calcularlos según la Comisión. Un tema que podría reducir la factura británica y dar cierto respiro a los 27 gobiernos adscritos todavía al proyecto si el Reino Unido acepta dejar hacer en temas que no serán de su incumbencia cuando se marche de la UE.

“Yo no puedo aceptar que digan que la UE exige un cheque en blanco al Reino Unido”, ha insistido Barnier que confía en May acepte las bases de la negociación que hoy le proponen asegurando que “ha sido un error decir en la campaña que la salida no tendría ni un coste”.

Un problema político contra el que la Comisión ha comenzado este miércoles la batalla tardía con la esperanza que Theresa May pueda, si sale reforzada de sus comicios, ignorar la influencia del UKIP.

Aceptar que hay un coste económico es la condición clave antes de definir qué derechos tendrán los más de 3 millones de europeos con residencia en el Reino Unido y el millón largo de británicos con residencia en territorio de la UE. Un problema que afecta también a quienes adquirieron derechos de pensión aunque ya no vivan allí.

Las pensiones es el tema que deja sin dormir a muchos funcionarios británicos. Mil hay en la Comisión que siguen con horror el aumento de la tensión temiendo que el presupuesto comunitario anule su partida si al final no hay acuerdo en la negociación, razón por la que muchos han comenzado ya a mover sus papeles en un intento de obtener otra nacionalidad europea.

El negociador ha evitado entrar en los detalles y eludido las cifras aunque no ha querido desmentir los 100.000 millones que según el Financial Times puede costar el brexit, “No quiero dar cifras hoy porque no las conozco a pesar de las estimaciones que circulan”.

Su objetivo central era recordar que la Unión está a punto para empezar a hablar y precisar que desea un acuerdo sobre asunción de costes, derechos ciudadanos y fronteras antes de comenzar a hablar sobre el futuro. “Hablamos de un acuerdo sobre principios básicos, suficiente para para empezar hablar de la futura relación, algo que objetivamente necesitará basarse en la confianza mutua”.

Es el escenario bueno que prepara la UE, el malo, no quieren detallarlo pero saben que tendrán que gestionarlo si May les dice 'no'. Preguntado sobre si preparan un plan B, Barnier ha contestado: “Mi equipo y yo estamos preparando todos los escenarios aunque el que quiero es el del acuerdo”. Una opción que, de momento, va a tener que esperar una campaña electoral en el Reino Unido, que amenaza con complicar aún más la situación a pesar de que la UE insista en que el acuerdo futuro puede empezarse a hablar en octubre o noviembre.

Leon Neal

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