Jueves, 04 de Junio de 2020

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Mayorías que no lo son

El sistema de votación británico es uno de los menos representativos de Europa. Quien gana en una circunscripción se lleva todos los votos, los suyos y los del resto de partidos

Una señal de colegio electoral en Westminster en el centro de Londres

Una señal de colegio electoral en Westminster en el centro de Londres / CLODAGH KILCOYNE (REUTERS)

En el Reino Unido el sistema electoral funciona como uninominal mayoritario,First Past the Post”, dividido en 650 circunscripciones repartidas en Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del norte, con un promedio de unos 72.000 electores.

El sistema electoral británico es un sistema de mayoría simple, de tal modo que el que gana -aunque solo sea por un punto más que su inmediato seguidor- gana, aunque no tenga el 50% de los votos. Es el sistema electoral de toda Europa que más favorece el reparto no proporcional de escaños. Fíjense en este anuncio de elecciones anteriores donde para conseguir un escaño el UKIP necesitaba casi 4 millones de votos, Los Verdes más de un millón, los laboristas apenas 40.000 y los conservadores poco más de 34.000 votos.

La sociedad para la reforma electoral inglesa, elaboró unos carteles muy explícitos donde se ve cuantos votos cuesta a cada partido, obtener un parlamentario. / Electoral REform Society (Electoral Reform Society)

Cada una de las 650 circunscripciones elige un diputado. No se vota directamente al primer ministro. El proceso pasa porque el candidato que más votos obtenga se lleva el escaño. El resto de los votos, como si fueran para la basura. Este sistema electoral, muy criticado y cuestionado, fomenta y favorece la formación de grandes mayorías o el clásico bipartidismo, y aunque los británicos se erijan como adalides del modelo democrático, en realidad tiene muy poco de representativo. De hecho se puede incluso llegar a que el partido más votado tenga menos escaños que otro, como ya le ocurrió en los comicios del 2005 al partido laborista o en las de hace dos años al UKIP de Nigel Farage.

Para que se entienda, en números podría reflejarse que en estas elecciones, un escaño le cueste a los laboristas 27.000 votos mientras que a los conservadores 44.000 y a los liberales 97.000. Vale lo mismo el escaño de una circunscripción de 20.000 electores a otra de 72.000. Si tenemos en cuenta que las áreas que votan a los laboristas, son circunscripciones pequeñas, necesitan menos votos para lograr un escaño.

Los “torys” tienen los votos más repartidos por todo el país y eso hace que se “pierdan” muchos votos, siendo los laboristas los más favorecidos. En una de las últimas elecciones, los laboristas obtuvieron el 35% de los votos y el 55% de los escaños. Los conservadores con el 32% de los votos, solo consiguieron el 30% de los escaños. En este caso, el partido peor parado fue el Liberal Demócrata, que con el 22% de los votos solo consiguió el 10% de los escaños.

Hay un aparte para las circunscripciones marginales, denominadas así porque el margen es menor y los vencedores de un año, podrían perder en el siguiente. Dos tercios de los escaños están decididos de antemano, así que muchas veces estas áreas son en las que se juega la mayoría absoluta de los partidos.

Una vez votado, el partido mayoritario propone un candidato y es la reina la que lo designa porque en el Reino Unido no hay separación de poderes. El ejecutivo está directamente ligado al legislativo.

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