Baloncesto
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Lonzo Ball, contra viento y marea

El base de Los Angeles Lakers sale victorioso de su primera batalla deportiva y mediática antes de dar el salto al universo NBA, aunque sea en la Summer League

Lonzo Ball. / Stephen R. Sylvanie (USA Today Sports)

Madrid

El apellido Ball lleva una larga temporada en el ojo del huracán. Una familia agazapada, hasta cierto punto desconocida, que ha dado el salto al primer escalón mediático en los Estados Unidos de la mano del talento baloncestístico de sus tres hijos: Lonzo, LiAngelo y LaMelo. El primer descendiente en explotar ha sido, Lonzo, el más completo de los tres vástagos de LaVar y Tina.

Una de las razones que más controversia ha generado en torno a la figura de Lonzo ha sido su padre, LaVar, personaje con tendencia a la diarrea verbal y al show. Pero, en el fondo, LaVar es tan sólo un padre de familia que desea lo mejor para los suyos, aunque a veces el afán por llamar la atención o las formas le puedan perder. De momento, el primer Ball no le ha salido mal...algo bueno estará haciendo.

Tras sólo un año en UCLA, legendaria Universidad con un pedigrí baloncestístico incalculable, Los Lakers pusieron, o mejor dicho, hipotecaron su futuro más inmediato eligiendo a Lonzo en el número 2 del pasado Draft. La vorágine de envidia, dudas, admiración y análisis puramente deportivo que hasta entonces había rodeado a Lonzo, se multiplicaba por cien con la llegada de la Summer League de Las Vegas, evento deportivo del verano en el baloncesto masculino estadounidense. 

Con todas las miradas puestas en los jóvenes hombros del dorsal número 2, Lonzo no defraudó. Si bien es cierto que, en el primer encuentro de la Summer League ante los Clippers, el cual se saldó con derrota para los púrpura y oro, Ball no tuvo su mejor noche (5 puntos, 4 rebotes y 5 asistencias), un 2 de 15 en tiros de campo que arrojó un decepcionante 13,3 % de acierto. 

El siguiente reto serían los Celtics de Tatum, Brown y Ojeleye. Mucho más liberado de presiones, Lonzo se despachó el primer triple-doble de la semana (11 puntos, 11 rebotes y 11 asistencias), exhibiendo su superdotada capacidad de pasador, organizando contraataques en cuestión de décimas de segundo y atacando el aro con valentía. Pese a nueva derrota, Ball empezaba a ser el Ball de UCLA.

Frente a Sacramento no se vistió, lo que nos privó del esperado duelo con De'Aaron Fox. Pese a todo, llegó la primera victoria angelina. Ante los 76ers, Lonzo explotó (36 puntos, 8 rebotes, 11 asistencias y 5 robos). El partido más interesante y emocionante de toda la Summer League caía del lado 'Laker' por 102-103. 

Ante Cleveland, Lonzo finiquitó a los Cavaliers con otro triple-doble (16 puntos, 10 rebotes y 12 asistencias). A los Nets les metió 14 puntos, capturó 9 rebotes y repartió 7 asistencias. 

En las semifinales ante Dallas, Ball alcanzó un doble-doble (16 puntos y 10 rebotes), justo antes de retirarse en el tercer cuarto por molestias. Las mismas que le dejaron fuera de la final ante Portland, testigo que recogió Kyle Kuzma para, con una exhibición (30 puntos y 10 rebotes), guiar a Los Lakers a la consecución de esta Summer League.

Al final, MVP del torneo para un Lonzo que ha mostrado una regularidad esperanzadora de cara a la élite absoluta del baloncesto. Los fundamentos de Ball son los mismos que en UCLA, unos que tendrá que mejorar con el paso del tiempo y la adquisición de experiencia en la NBA. Talento sin igual, Lonzo rodea a su don natural de liderazgo, dirección y una lectura de juego privilegiada. Combinación que hace de él un diamante al que queremos ver compitiendo con los mejores cuanto antes.

Mucho, mucho ruido, tanto, tanto ruido, tanto ruido y al final...por fin el fin.

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