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Boston lanza el órdago definitivo, Irving liderará el proyecto del Garden

Tras semanas de rumores sobre el futuro del base australiano, el equipo de Massachusetts se hace con sus servicios a cambio de Thomas, Crowder, Zizic y el 'pick' de 2018

Kyrie Irving luciendo sus nuevos colores.

Kyrie Irving luciendo sus nuevos colores. / BOSTON CELTICS (BOSTON CELTICS)

Lejos de los Warriors y su título a finales de junio contra los Cavaliers, la atención mediática del estío se iba a centrar, como es tradición, en el periodo de traspasos. Dentro de los entresijos que componen estos meses de tira y afloja, una franquicia poseía el mayor botín de todos, los Boston Celtics.

El equipo del Garden tenía en propiedad su bien de mercado más preciado, el pick de 2018 que aún tenía que canjear, herencia de la terrible operación que en 2013 firmaron los Nets para hacerse con Garnett, Pierce, Terry y D.J. White. Un solo hombre tenía el control sobre esta elección del draftDanny Ainge. El exjugador, a modo de anillo de poder, se cerró en banda a llevar a cabo traspasos bastante apetecibles en los últimos tiempos para su equipo por no soltar el pick de buenas a primeras.

Esa obsesión, casi tolkiana, le costó ver cómo Paul George y Jimmy Butler ponían rumbo a OKC y Minnesota, respectivamente. Y, como en todo thriller que se precie, el momento álgido llegó cuando el espectador menos lo esperaba. Ainge, a bordo de su propio Enola Gay, detonó la bomba de hidrógeno. El tablero se ponía del revés.

Cleveland llevaba en llamas desde que los pupilos de Steve Kerr, a lomos de un sobresaliente Durant y un gran Curry, barrían al vigente campeón del mapa con un 4-1 más que justo. A ello, se fueron sumando consecutivos gatillazos en el mercado. Butler no llegó, y George tampoco aterrizó tras un paso atrás de última hora de los Pacers. El salto de calidad necesario para volver a competir en las finales no llegaba, y Kyrie Irving ponía en código rojo a medio Ohio. 

El base solicitaba el traspaso, basándose en un deseo lícito de ser el amo de sus designios y ser el epicentro de un proyecto ganador. LeBron asumió la marcha, no del todo bien dicho sea de paso, y los Cavaliers, con el inexperto Koby Altman a los mandos, empezaron a escuchar ofertas. Primero sonó con fuerza un traspaso a los Spurs, luego los Knicks, más tarde Phoenix y, finalmente, la nada. Días sin noticias nuevas, bueno sí, desde la prensa norteamericana apuntaron a una reunión entre Irving y LeBron en un hotel donde, aparentemente, hicieron las paces con absoluta caballerosidad pero sin mucha empatía.

Finalmente, la pasada madrugada en España, Ainge jugó sus cartas. El traspaso de Irving a Boston pasó de ser un contrastado rumor por parte de los dos hombres fuertes del periodismo en épocas de traspasos de USA, Shams Charania (The Vertical) y Adrian Wojnarowski (ESPN), a ser una realidad hecha oficial por la cuenta de Twitter de la franquicia verde.

A cambio de semejante adquisición, Cleveland recibía a Isaiah Thomas, Joe Crowder, Ante Zizic y, el más preciado bien de Ainge hasta hace unas horas, la primera ronda de 2018 con la que tanto ha maquinado Boston.

¿Quién sale ganando? Si se hace un análisis objetivo, ambas partes, pero con ciertos matices. Boston da un paso adelante, se hace con una estrella de primer nivel como es Kyrie Irving, que aterriza en Boston con Gordon Hayward ya asentado en su nueva casa. Quilates para un proyecto que sólo aspira al anillo.

Irving es un talento ofensivo sin igual, si bien es cierto que sus lagunas en defensas le restan valor. Pero claro, en la comparación con Thomas no hay debate. Irving activado en defensa es un suficiente raspado, pero llega al aprobado, cosa que Thomas ni por accidente. Capaz de generar puntos sin más necesidad de un balón y una cuenta de 24 segundos, Irving deberá ser el buque insignia para llegar a las finales de una vez. Habrá que ver si Boston se hace con un center de categoría, pues Baynes parece un complemento y Horford, sin ser un cinco (ni siquiera cuatro y medio), se queda algo escaso de cara a competir con los mejores.

La otra cara de la moneda es Cleveland Cavaliers. Hay que entender este traspaso desde la necesidad de asegurarse el futuro en The Q. La salida de LeBron rumbo a Lakers en 2018 parece cada día más real, lo que dejaría a todo un equipo campeón de la NBA hace tan sólo un año sin sus dos estrellas de mayor nivel en la historia del equipo de Ohio. El drama se centraba en cómo competir esta temporada.

El puesto de base ha pegado un bajón en su figura titular y ha ganado enteros el point guard reserva. Thomas no es Irving pero Rose, a pesar de su estado de forma, puede ser una segunda opción más que interesante para repartirse los minutos si está comprometido con la causa. Con Crowder, los Cavs ganan cintura en defensa y un hombre fiable en el otro lado de la cancha. De Zizic, podemos esperar un papel residual si bien sus minutos pueden verse incrementados si la cosa va bien. Por último, el pick de Nets, epicentro del traspaso, no se podrá ver de forma corpórea hasta el próximo draft y, presumiblemente, LeBron no disfrutará de ello en pista.

Sólo queda desear que llegue el mes de octubre lo antes posible, cuando Irving, cosas del destino, jugará su primer partido como verde ante los Cavaliers. Morbo a discreción.

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