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Lunes, 23 de Septiembre de 2019

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Sólo Contador pudo aguantar a un Froome que sigue intratable

El británico y el español metieron tiempo al resto de los favoritos a la general. El francés Alaphilippe se llevó la etapa

Julian Alaphilippe (Quick Step) mostró su condición de máxima esperanza del ciclismo francés imponiéndose con grandeza en la octava etapa de la Vuelta disputada entre Hellín y Xorret de Catí, con un recorrido de 199,5 kilómetros, en la que el británico Chris Froome (Sky) mantuvo el jersey rojo de líder después de un intenso duelo con Alberto Contador (Trek), que sigue cotizando al alza.

Grande Alaphilippe, de 25 años, coronado en la montaña alicantina en su debut en la Vuelta, después de una dura batalla con el esloveno Jan Polanc (Emirates) y el polaco Rafal Majka (Bora), segundo y tercero, rivales de la escapada del día a los que superó con una arrancada letal a 200 metros de meta.

Y enorme el espectáculo que protagonizaron Chris Froome y Alberto Contador en el puerto final. El madrileño, empeñado en ilusionar a la afición, atacó en las rampas de Xorret y encendió los ánimos del líder, quien respondió con repetidos latigazos, respondidos por el de Pinto, a la antigua usanza.

Froome y Contador, el único que ha tuteado al ganador del Tour desde la etapa de Andorra, llegaron a meta juntos, con 17 segundos de ventaja sobre el resto de favoritos, entre ellos Chaves, Nibali, Aru y Zakarin. Un aviso doble, por la superioridad del británico y por la sensación fuerte y ambiciosa del español.

"Estoy bien, pero aún no han llegado los puertos largos. Una pena el tiempo que perdí en Andorra, pero queda mucha Vuelta". Palabras de Contador, que aún no se quiere retirar y anuncia días emocionantes.

Un nutrido grupo que se entendió para superar bajo la calima el Puerto de Biar y el de Onil, pero que dejó de ser amable como comunidad unida por el interés común en las inmediaciones del Xorret de Catí, donde esperaban 5 kilómetros al 9 por ciento de medio y rampas del 22. Los primeros en arrancar fueron el belga Laurens De Vreese (Astana) y Emanuel Buchmann, del Bora, que llevaba tres hombres en la avanzadilla.

Entre todos, y con la carretera apuntando al cielo se destacaron como más fuertes el polaco Rafal Majka, el francés Alaphilippe y el esloveno Polanc. El primero de ellos atacó la tira de veces, seis o siete, pero el galo se pegaba a su rueda con una facilidad pasmosa.

Sabía Majka que llegar con Alaphilippe era derrota segura. Insistió e insistió, sin éxito, con resultado frustrante. Se le pegó el peor rival posible. Así que Alaphilippe esperó, arrancó y ganó. Su primera victoria en la Vuelta, en su debut.

Por detrás Contador pegó la parada al avispero y seleccionó. También se llevó al peor rival posible, al patrón Froome, quien ejerció de Majka. Atacó tres veces, con su molinillo y soltó a todos, menos a Contador. Su fuerza e iniciativa le incentivó con 17 segundos y otro golpe moral. Es el jefe de la Vuelta.

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