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Sábado, 21 de Septiembre de 2019

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¿Qué pasa con Hungría? Las claves para entender las elecciones del domingo

Repasamos algunos de los puntos más importantes antes de los comicios

Cartel electoral del FIDESZ crítico con el filántropo judío George Soros /

El FIDESZ, el principal partido de Hungría, es xenófobo, euroescéptico y ultranacionalista. El Jobbik, el principal partido de la oposición, también. De acuerdo con las encuestas estas dos formaciones lograrán el 50% y el 20% de los votos respectivamente en las elecciones del domingo. “Compiten por el mismo electorado”, explica por teléfono el investigador del Real Instituto Elcano, Salvador Llaudes. El candidato del FIDESZ y primer ministro desde 2010, Viktor Orban, se ha convertido en uno de los líderes europeos más extremistas. Dice no creer en la democracia liberal, porque atenta contra la cultura húngara y cree que muchas de las decisiones de la Unión Europea suponen una violación de la soberanía de su país.

El Jobbik ha sido el partido de extrema derecha más importante de Hungría durante años, pero el viraje de Orban hacia posiciones más derechistas ha hecho mucho daño a la formación. Tanto que han intentado girar hacia el centro político sin demasiado éxito, incluso hay sondeos que les hacen caer cinco puntos. El partido llegó a proponer redactar listas de trabajadores judíos y persecuciones de gitanos, algo que según su líder y candidato, Gabor Vona, es parte del pasado. “Las minorías no deben tenernos miedo”, dijo en una entrevista reciente.

Hungría

Habitantes: 9,81 millones

Capital: Budapest

Moneda: Florín húngaro

Primer ministro: Viktor Orban

Entrada en la Unión Europea: 2004

Tasa de desempleo: 3,7%

La verdadera oposición ideológica la presenta el MSZP dirigido por el joven Gergely Karácsony. Según los principales, el partido socialdemócrata puede sacar un 12% de los votos, algo menos que en los anteriores comicios. El hecho de que haya un mínimo del 5% para entrar en el parlamento y que el sistema electoral refuerza a las mayorías, hace que otras formaciones lo tengan difícil.

La inmigración en el centro de la campaña

A pesar de que según el Eurobarómetro, la inmigración no es la principal preocupación de los húngaros, sí ha sido el asunto central del gobierno de Orban. “Armó su discurso en inmigración refugiados porque se dio cuenta de que le rentaba políticamente”, asegura el investigador de Elcano. El primer ministro no tiene problemas en utilizar el miedo a la inmigración como estrategia electoral. Durante esta campaña, ha llegado a pedir el voto para que sus contrincantes no conviertan el país “en un refugio de inmigrantes donde las mujeres y las niñas no estarán seguras por las calles”. Por su actitud extremadamente hostil, el PP europeo se planteó la expulsión del FIDESZ, "pero ahora no solo son aceptadas sino que este tipo de políticas son abrazadas por muchos", dice Llaudes.

Su gobierno empezó esta deriva con el levantamiento de vallas para evitar la entrada de refugiados en 2015, luego se opuso a las cuotas de refugiados y ahora ha aprobado una de las normas más duras contra los refugiados de todo el continente. Desde julio 2016, el país niega cualquier tipo de asistencia a la integración, alojamiento o apoyo financiero a los refugiados y persigue a las ONG que intentan ayudar por su cuenta.

Un régimen antiliberal en el corazón de Europa

Orban ha cultivado un nacionalismo en el que todo lo que no se parezca a su visión es tachado de ir contra Hungría. "El liberalismo y el cosmopolitismo van en contra de esa visión y por tanto, en contra de Hungría. No quiere que haya debates reales sobre cómo tiene que ser el país”, dice Salvador Llaudes. Por eso su empeño en poner trabas a la Universidad Centro Europea, una institución financiada por el filántropo de origen húngaro George Soros y que también se ha convertido en el blanco de Orban.

Aunque la deriva de Hungría es una de las que más preocupa en Bruselas, no es única al este del continente. El llamado grupo de Visegrado, que incluye además de a Hungría, a República Checa, Eslovaquia y Polonia, ha destacado en los últimos años por mantener una hoja de ruta propia. Occidente va hacia más integración política, más soberanía compartida y el Este busca un gran mercado común. El método comunitario frente al método intergubernamental.

La Comisión ha activado la aplicación del artículo 7 de los tratados europeos contra Polonia por su reforma del sistema judicial, pero de momento no se plantea actuar con Hungría de esta manera. Para Llaudes hay dos posibles razones. “Primero porque Hungría es un país más pequeño y menos relevante. La caída en desgracia de Polonia sería muy preocupante. Y segundo porque el FIDESZ pertenece al PP y es difícil sancionar a un partido que está contigo en el Parlamento Europeo”.

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