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Domingo, 17 de Noviembre de 2019

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ETA y el intento de asesinato de Aznar

  • El 20 de abril de 1995, el diario ‘El País’ mostraba en su portada la imagen del coche destrozado de José María Aznar
  • “Décimas de segundo y 500 kilos de blindaje le salvaron la vida” se lee debajo de la imagen

Portada del diario 'El País' el días después del intento de asesinato de Aznar /

Aquel 20 de abril de 1995, 23 años antes del comunicado en el que la banda terrorista reconoce el daño causado, España se levantó una la fotografía demasiado familiar aquellos años, un coche destrozado en blanco y negro en un escenario que con la distancia nos resulta extraño, difícil de asimilar, pero que también es reconocible como parte de un pasado no tan lejano.

Un día antes, el miércoles 19 de abril, ETA intentó matar al candidato conservador a La Moncloa con 40 kilos de amosal y otros 40 de tornillería. Aquella mañana, ETA intentó emular el asesinato de Carrero Blanco para acabar con José María Aznar, líder del Partido Popular y de la oposición tras conseguir 8 millones de votos en las elecciones de 1993.

José María Aznar se salvó de milagro, gracias al blindaje de su Audi 200 y a un fallo de los terroristas a la hora de detonar los explosivos ya que por los inhibidores de frecuencia del coche de Aznar, los miembros del Comando Madrid se vieron forzados a usar un cable de 300 metros para detonar los explosivos. La falta de precisión salvó a Aznar, cuyas heridas se limitaron a unos cortes en el rostro. La explosión fue tan fuerte que el líder de la oposición quedó conmocionado. Otras 19 personas resultaron heridas aquella mañana. Los terroristas huyeron en un coche robado.

La notoriedad de Aznar eclipsó entonces a la única víctima de aquella explosión, Margarita González Mansilla. Una mujer que aquella mañana estaba en su casa cuando explotó la bomba. La suya era la vivienda más próxima al coche bomba y la que se llevó la peor parte. Margarita González, de 73 años, quedó sepultada bajo los escombros sufriendo una parada cardiorrespiratoria. Llegó al hospital en estado crítico y entró en coma. Aquella mujer, que se preparaba para comenzar el día, falleció el 22 de julio. A ella y otros muchos que murieron de rebote es a quien la banda terrorista pide perdón este viernes en su comunicado cuando hablan de las "víctimas que no tenían una participación directa en el conflicto". No es el caso de Eduardo López Moreno, que murió el mismo día de aquella portada. López Moreno era agente de la Policía Nacional y falleció cuando estalló una bomba trampa que estaba examinando en un cuartel de la Guardia Civil de Navarra.

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