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Sábado, 19 de Octubre de 2019

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Las víctimas de violencia machista, los traumas de los niños y las posibles soluciones

20 mujeres asesinadas por violencia machista en 2018

Erradicar los asesinatos por violencia de género es una de las prioridades del nuevo Gobierno. La aprobación del pacto de Estado, la visibilización de los casos y la mayor concienciación ciudadana, buscan parar el contador de víctimas mortales, donde también los niños y los familiares salen perjudicados.

En lo que llevamos de año, se contabilizan 20 víctimas mortales por violencia de género. Asesinatos de mujeres a manos de su pareja, expareja o aquellos hombres con los que han tenido algún vínculo sentimental. Las últimas tres en menos de 48 horas en Lepe (Huelva), Madrid y Langreo (Asturias), siguiendo los tres asesinatos en menos de 24 horas en O Porriño (Pontevedra), Badalona (Barcelona) y Guadahortuna (Granada).

Los nombres de las víctimas, junto el motivo de su asesinato se recogen en diferentes portales como feminicidios.net, donde recuentan aquellos casos reconocidos por el Ministerio de Igualdad, y todos los asesinatos hacia mujeres a manos de familiares, conocidos o desconocidos correspondientes a aquellas víctimas que o bien no son consideradas casos de violencia machista o aún están en fase de investigación con el fin de documentar y visibilizar una barbarie normalizada: el feminicidio, el asesinato de mujeres por razón de su sexo.

La ley de violencia de género en nuestro país

Como explica el abogado penalista Rodrigo López Solano, la ley busca "proteger las relaciones íntimas. Únicamente es violencia de género cuando existe una relación afectiva o ha existido", pero como explica el experto, esto no supone que los demás casos se despenalicen, ya que se lleva a cabo su correspondiente proceso judicial, aunque fuera de la ley de violencia de género (Ley Orgánica 1/2004).

Por otro lado, "no toda violencia ejercida en el seno de una relación afectiva puede o debe considerarse violencia de género, es necesario acreditar que la acción agresiva tiene connotaciones de la subcultura machista, es decir, que la conducta del varón es expresión de una voluntad de sojuzgar a la pareja o de establecer o mantener una situación de dominación sobre ella, lo que quebrantaría su derecho a la igualdad, a la libertad y al respeto como ser humano".

Los niños también sufren violencia de género

Muchas veces los menores se ven implicados de manera indirecta en la violencia de género cuando están expuestos al maltrato hasta el asesinato. Esto puede suponer un problema, no solo el hecho de perder a su madre, sino a la hora de experimentar algún tipo de trauma o comportamiento inapropiado en el futuro.

Alejandra Menassa, médico internista y psicoanalista, asegura que cada caso es diferente y cada niño reacciona de una manera especial: “Es muy individual la forma en la que te puede impactar un hecho como este y por lo tanto no hay un patrón como tal”. También admite que depende de la edad que tenga, no es lo mismo un niño que un adolescente, del vínculo que tenía con la madre y de si se trataba de una familia desestructurada o no: “Algunos ni siquiera tienen un recuerdo claro de la escena. Cuando son tan pequeños a veces no queda mucho registro en la memoria, a veces se queda como si fuese una pesadilla, algo irreal”, explica Menassa.

En este sentido, comenta que cuando se trata de niñas pequeñas, al hacerse adultas pueden desarrollar problemas para establecer relaciones con los hombres ya que se piensan que todos son igual de maltratadores que su padre. En cuanto a los niños, Menassa asegura que normalmente se suelen posicionar en el lado de la víctima. Aun así, recalca que puede darse el caso de que, una vez mayores, maltraten a sus parejas de manera psicológica o las menosprecien y sean propensos a ser violentos en otros ámbitos de la vida, metiéndose en peleas.

Menassa recalca que estos casos de violencia hay que tratarlos inmediatamente ya que sino pueden desarrollar un trauma que le puede durar toda su vida. "Cuando trabajas con niños pequeños responden a la terapia de una manera espectacular. Hay que intervenir cuando sucede, no se puede normalizar una situación así".

La solución a la violencia

"Desde que entró en vigor la ley ha habido un descenso considerable de los asesinatos/homicidios y agresiones", defiende López, "no obstante, es evidente que quedan muchas cosas por hacer. En mi opinión, la ley proporciona medidas para proteger a la víctima, pero muchas veces los jueces se encuentran con supuestos en los que no es fácil aplicar una medida de protección por lo gravoso de las mismas".

"El principal problema (para solucionar la violencia) suele ser la falta de denuncias previas", aclara. La protección de las víctimas se dificulta cuando el miedo y/o desconocimiento provoca que éstas no interpongan una denuncia por malos tratos contra sus agresores (solo tres denunciaron este 2018).

La erradicación de la violencia de género, así como de los feminicidios, está en "potenciar la educación", defiende López, idea que Menassa comparte: "Hay que cambiar toda la idea de las relaciones de pareja", explica la psicoanalista, "el otro no me pertenece. Ha decidido estar conmigo libremente. Nadie es propiedad de nadie. Cada uno es libre de tomar sus propias decisiones".

¿Qué pasa con la rehabilitación?

Según Menassa, existe la reinserción y se puede tratar para que el agresor vuelva a convivir de manera normal con otras personas. Los maltratadores pueden cambiar de actitud y ser personas normales , pero esta claro que "esto no exime de que cumplan su condena".

Para López, "el objetivo de la justicia penal es la rehabilitación del preso con independencia del delito cometido, aunque hay programas específicos que se encargan de este tipo de casos", explica. El problema radica en que "los agresores no suelen reconocer su culpabilidad, por lo que no suele ser una rehabilitación voluntaria".

Además, "hay que tener en cuenta que la mayoría de estos delitos no acaban con el agresor en prisión, solo los reincidentes o los casos más graves, y no es habitual que el juez imponga en sentencia la obligación de someterse a un programa de rehabilitación específico". Aún así, "los programas han dado buenos resultados y se ha reducido sustancialmente la reincidencia de este tipo de reos, pero como siempre, probablemente faltan medios".

Lo que está en manos de las mujeres

En el caso de que se se sufran u observen agresiones por violencia machista, el Ministerio de Igualdad recomienda interponer una violencia por malos tratos o llamar al 016 para recibir información gratuita. Además, dan ciertas pautas para detectar la violencia y cómo actuar en estos casos.

Pedir ayuda al entorno y vigilar los comportamientos agresivos también son medidas que pueden ser efectivas en los momentos de mayor intensidad. Asimismo, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad ha creado una web de recursos de apoyo y prevención ante casos de violencia de género, que permite la localización de los recursos policiales, judiciales y de información, atención y asesoramiento.

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