Ocio y cultura

'Feminismo para torpes' o cómo hablar de feminismo haciendo el avioncito con la cuchara

La periodista y humorista Nerea Pérez de las Heras convierte su monólogo 'Feminismo para torpes' en un libro que analiza las contradicciones del feminismo a partir del humor y la pedagogía

Nerea Pérez de las Heras, autora de 'Feminismo para torpes' / Esther L. Calderón

Madrid

Feminismo para torpes nació hace unos años como un taller cómico y pedagógico en el festival Fiesta Furiosa y se convirtió en un monólogo que era "una especie de caja de herramientas contra el machismo". Después, algunos de los sketeches que llevaba al escenario su creadora, Nerea Pérez de la Heras, tuvieron una versión en vídeos para el diario El País. Después de aquello, la editorial Planeta llamó a su puerta y le pidió que escribiera un libro.

¿Otro libro más sobre feminismo? Nerea Pérez contesta que ella también se hizo esa pregunta, por qué escribir un libro sobre feminismo cuando hay tantos y qué podía contar que no se hubiera contado ya. Cuenta que al principio vivió una situación de bloqueo: "Me preguntaba qué iba a pensar Amelia Valcárcel cuando lo leyera. Al principio pensaba que lo que fuera a aportar yo podía no tener valor, pero creo que tiene que ver con esas trabas que nos ponemos nosotras mismas porque la sociedad nos dice que no es tan importante nuestra voz, pero mi entorno y mis amigas me convencieron".

Feminismo para torpes "es un título pegadizo" pero su autora no cree que sea la torpeza lo que frena el avance y las transformaciones en materia de igualdad: "Ojalá fuera la torpeza, que es más fácil de combatir y ofrece menos resistencia. Estamos luchando contra quienes buscan excusas para mantener sus privilegios y una normalidad que se ha adaptado a las necesidades y a las ideas de lo tradicionalmente masculino, sin contar con las ideas y necesidades de las mujeres. En el mejor de los casos son torpes o ignorantes; en el peor, personas reaccionarias o que tienen el convencimiento de que el poder deben ostentarlo los hombres".

La autora habla en este libro del patriarcado como un Alien que puede estar dentro de cualquiera y define el feminismo como el "lanzallamas que manda al vacío" al monstruo. Rebate los argumentos que definen el feminismo como una moda, a las feministas como mujeres siempre enfadadas, mujeres que odian a los hombres, mujeres a las que se les exige un tono comedido porque si no, resultan demasiado agresivas. "Me parece alucinante que tengamos la paciencia y la inteligencia emocional para seguir haciendo pedagogía, me asombro cada día de nuestra paciencia y de que haya personajes públicos que en 2019 sigan diciendo en las entrevistas que ni machismo ni feminismo y se queden tan anchos", dice Nerea.

Usar el humor para hacer pedagogía sobre el feminismo es para la escritora como "hacer el avioncito con la cuchara: tengo la esperanza de que el humor abre una brecha de relajación en la persona que me está escuchando o leyendo, entro por la puerta de atrás de la conciencia y lo que puede parecer inofensivo quizá pueda echar raíces en la cabeza. Uso el humor no porque crea que es una herramienta de cambio importante, sino porque es el lenguaje que mejor manejo".

Nerea Pérez habla en este libro del victimismo del que suele acusarse a las feministas, críticas que provienen también desde dentro del movimiento. "Si ponemos encima de la mesa los números de la violencia machista, nos estamos victimizando; cuando denunciamos, exageramos; cuando nos matan teníamos que haber denunciado y, cuando criticamos el porno, estamos negando la libertad sexual por la que tanto vociferábamos hace unos años. ¿Qué queréis, plastas?", escribe Nerea Peréz en su libro. También habla de las feministas dibujadas como histéricas: "Si hablamos con demasiada vehemencia de lo que nos preocupa o nos manifestamos o convocamos una huelga, estamos exagerando y siendo demasiado agresivas, lo estamos explicando todo mal, perdemos las formas y, por tanto, la razón". La autora se pregunta en el libro "por qué las personas que tratamos de cambiar las cosas debemos parecer inofensivas si no lo somos" y considera que, de alguna manera, "nos hemos tragado esa imposición y andamos esforzándonos por resultar simpáticas. Y os habla así la imbécil que hace activismo con chistes y marionetas". Añade que "contar muertas, agredidas y explotadas no es victimismo, es hacer inventario y relatar la realidad".

En Feminismo para torpes, Nerea Pérez analiza también algunas de las tensiones y contradicciones que vive el movimiento, entre ellas el papel que han jugado y juegan las revistas femeninas, sector en el que ella ha trabajado durante años: "Yo me he hecho como periodista en revistas femeninas, a las que se acusa de ser bastiones del patriarcado, y en parte lo son: Pero en una página tienes a una modelo de 17 años y en la otra una entrevista a una activista. Hace unos años en la Marie Claire de Ana Rosa Semprún se hablaba de aborto o de divorcio, no podemos tirarlas a la basura y esa es una de las contradicciones de las que hablo en el libro. Otra es qué hacemos: ¿estar en el mainstream hasta asimilarnos y que el feminismo se convierta en algo inofensivo para el sistema o montar nuestra propia estructura?".

Sobre el momento actual, la autora cree que "tenemos que hacer un esfuerzo por llegar al mayor número de gente posible, llegar también a mujeres que no conectan o que no se sienten identificadas con las tesis del feminismo". Pérez de las Heras explica que "antes de que surgiera este partido de extrema derecha y la derecha de toda la vida se ultraderechizara, las feministas teníamos una agenda de concienciación que iba por un camino esperanzador. Estábamos empezando a hablar del trabajo doméstico no remunerado, de que el empoderamiento no sirve si es individual sino que tiene ser colectivo y atravesar raza y clase, y lo estábamos haciendo en medios mainstream, en canales de televisión, en revistas de todo tipo. La agenda avanza pero hemos tenido que retroceder y tener que volver a explicar por qué es necesaria la Ley de Violencia de Género y por qué las mujeres necesitamos unos derechos reproductivos. Pero creo que debemos volver a ese camino de intentar llegar a todo el mundo".

Pérez de las Heras recuerda en su libro la manifestación del 1 de febrero de 2014, el llamado Tren de la Libertad, respuesta feminista a la intención de Alberto Ruiz Gallardón de volver a la Ley del aborto de 1985, una manifestación que desbordó Madrid, provocó movilizaciones de apoyo en otras ciudades europeas y que acabó con la dimisión del entonces ministro de Justicia del gobierno del PP. "No conviene jugar a los viajes en el tiempo con los avances conquistados; estaría bien que políticos como Pablo Casado o Santiago Abascal, que han manifestado su intención de hacer retroceder los derechos de la mujer sobre su cuerpo, recordaran aquellas riadas de manifestantes de 2014", añade.

 
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