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¿Por qué los partidos verdes no terminan de despegar en España?

Los partidos verdes comienzan a ganar votos en países del norte de Europa, atrayendo a un votante joven desencatado con los partidos tradicionales, pero no terminan de despegar en el sur

"Los países del norte tienen un mayor crecimiento económico y los ciudadanos llevan tiempo preocupándose por cuestiones como el Medio Ambiente", dice Luis Cornago, analista de riesgo político

Estudiantes milaneses se suman a la huelga mundial contra el cambio climático y en demanda de acciones gubernamentales concretas / ()

Crece el voto a los partidos verdes, pero no lo hace de forma homogénea. Lo hemos visto en países del norte de Europa. En Alemania Los Verdes compiten con la extrema derecha, las encuestan hablan de un 20 % de intención de voto a nivel nacional. También en Holanda, en Bélgica o en Luxemburgo han alcanzado buenos resultados en las elecciones. No ocurre lo mismo en el sur de Europa: en Italia, en Grecia o aquí, en España. No terminan de despegar.

Luis Cornago, analista de riesgo político en la consultora Teseo, atribuye esto a las diferencias sociales. "En esos países tienen democracias más consolidadas, mayor crecimiento económico, mayor nivel educativo... Y los ciudadanos empiezan a preocuparse por otras cuestiones más transversales que tienen que ver con el Medio Ambiente, la igualdad, pero aquí en España o en Portugal seguimos más enfrentados a otros retos que tienen que ver más con lo económico o con la consolidación de la democracia".

En el norte, los partidos verdes están más asentados y ya consiguen atraer a un votante joven, desencantado con los partidos tradicionales y reacio a votar a la extrema derecha. Sus votos sí van a los partidos ecologistas, pero no solo por motivos relacionados con el cambio climático. Según Cornago, los partidos verdes son también "partidos más horizontales, descentralizados, más cosmopolitas, abiertos a la inmigración, a la acogida de refugiados, al europeísmo... Cuestiones cada vez más importantes en las sociedades contemporáneas. Presentan valores sociales más liberales, frente a las propuestas autoritarias que plantea la extrema derecha".

En el sur de Europa, sin embargo, no consiguen cosechar tantos votos, ni tener un papel protagonista. Según Cornago esto es, en parte, porque en estos países las preocupaciones relacionadas con el paro, la economía o la vivienda siguen centrando gran parte del debate político, dejando en un segundo plano cuestiones como el cambio climático. Y también porque los verdes suelen aparecer integrados en coaliciones. "El hecho de que exista un partido como Podemos, es un impedimento para que los verdes tengan cabida. Es más complicado cuando existe otro partido que tiene un electorado similar, en un país en el que estas cuestiones están asociadas a la izquierda y cuando hay también un partido en el poder comprometido con la causa. Los partidos verdes tienen que crecer a costa de otros y nuestro sistema electoral hace que las terceras o las cuartas opciones se vean muy penalizadas".

En cualquier caso, también se está observando un cambio en España: los partidos comienzan a abordar también cuestiones menos tradicionales. Ha pasado con la igualdad, con el feminismo, que ahora centra buena parte de los discursos, y también con la inmigración. Y es probable que pase, dicen los analistas, con el cambio climático: "Los partidos tradicionales se han dado cuenta de que esto importa y están introduciendo medidas en su programa".

Son los jóvenes los que están demandando ese cambio. Lo dicen las encuestas. Aunque el cambio climático no es aquí una de las principales preocupaciones para los españoles, sí lo es para los jóvenes que ya han vivido con las consecuencias del calentamiento global. "Comparten preocupaciones con los mayores, como la preocupación por la corrupción, pero están también más implicados en otros asuntos. Uno de ellos es la igualdad de género y otro la preocupación por el cambio climático. Son asuntos que mueven a los jóvenes de manera muy específica y diferenciadora", apunta Belén Barreiro, directora de 40 dB. "Es una preocupación que se observa desde hace un año y a la que los políticos deberían prestar atención". No basta, aseguran, con que incorporen políticas medioambientales a sus programas, sino con que la lucha contra el cambio climático sea el centro de sus políticas.

Cornago atribuye también el aumento del voto a los partidos verdes al escenario de "fragmentación política" en el que nos encontramos. "Es un proceso que se gesta en el largo plazo, con sociedades cada vez más complejas e intereses más diverso. Pero esto está aquí, en España, para quedarse, eso está claro. Los partidos tienen que empezar a acostumbrarse a las coaliciones, a llegar a acuerdos, a entenderse con diferentes partidos... Porque los partidos hegemónicos en Europa están en peligro de extinción".

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