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Viernes, 18 de Octubre de 2019

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Nicolás Almagro, un talento indomable que dice adiós en silencio

El tenista murciano, que llegó a ser el número 9 del mundo, se ha despedido del tenis en un Challenger disputado en su ciudad tras unos últimos años marcados por las lesiones

Nicolás Almagro en un partido en el torneo de Roma. / ()

A rey muerto, rey puesto, o eso dice el refranero. El mismo día que Nicolás Almagro daba por su finalizada su trayectoria profesional en Murcia (derrota por 2-6 y 2-6 ante Mario Vilella en la primera ronda de un nuevo torneo Challenger), un joven jugador local de 15 años llamado Carlos Alcaraz Garfia hace las delicias de los aficionados ganando en su debut en un torneo que quiere volver a poner a la región murciana en el mapa tenístico.

Durante parte de la última década y media, la cara del tenis en Murcia ha sido Nicolás Almagro, un tenista tan talentoso como vehemente. Un jugador tan volcánico que era capaz de poner en jaque a los mejores tenistas del mundo pero también de perder dejándose llevar por sus demonios internos. 

Nico, que logró durante su carrera 13 títulos ATP (2 de categoría 500 y 11 de nivel 250) y alcanzó hasta en cuatro ocasiones los cuartos de final en torneos del Grand Slam (en tres ocasiones en la arcilla parisina y en una en el cemento de Melbourne), lo deja tras dos últimas temporadas lastrado por las lesiones. Seguramente muchos hubiesen imaginado un final más dulce, quizá algún último título en alguna pequeña plaza de tierra batida que tantas veces le vio triunfar.

Almagro era un especialista en arcilla pero no un 'terrícola' al uso, al menos no en su manera de jugar: su potente tiro de revés, uno de los más espectaculares del circuito, llegó a desarbolar a Nadal en el Trofeo Conde de Godó, derrotándole una de las plazas favoritas del balear en el circuito. Esa victoria en Barcelona fue una de las más recordadas en la carrera del murciano.

De Nico también se recuerdan derrotas dolorosas, como aquella ante Ferrer en los cuartos de final tras servir para ganar el partido en los tres últimos sets de su duelo ante el alicantino. Los aficionados a la Copa Davis tampoco pueden olvidar ese partido decisivo que perdió ante Stepanek en Praga y que podría haber significado nuestra sexta ensaladera.

Victorias y derrotas aparte, lo que queda de la carrera de Nico y de su legado es su autenticidad y personalidad, no siempre fácil de manejar. Almagro podía perder o ganar, pero siempre lo hacía en sus propios términos. Su adiós, casi en silencio y en un torneo Challenger cuando él rozó la gloria en grandes eventos en tantas y tantas ocasiones, deja un regusto amargo. Eso sí, abandona el profesionalismo al lado de los suyos y con la satisfacción de haber pertenecido a la élite mundial al llegar a ser el número 9 del mundo en 2011. 

Almagro cuelga la raqueta a los 33 años el mismo día en el que Carlos Alcaraz, que es un solo un adolescente, sube los primeros escalones en lo que se atisba que va a ser una gran carrera profesional. No se puede saber si este talento precoz igualará o superará los logros de Nico pero este hecho no hace sino evidenciar que en el deporte el tiempo pasa muy rápido.

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