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Lunes, 19 de Agosto de 2019

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El Atlético de Oblak amarga a un Celta huérfano sin Aspas

El esloveno sostuvo a los madrileños en los mejores momentos del Celta

Griezmann y Morata resolvieron el partido con dos detalles de mucha calidad

en 30 segundos

El Atlético de Madrid se impuso (2-0) ante un Celta que lo intentó todo, pero al que le faltó capacidad sin Iago Aspas. La ausencia del Príncipe de las Bateas, como diría Jacobo Buceta en Carrusel, fue mortal. Dos gestos técnicos, de Griezmann y de Morata le sirvieron a un Atlético sostenido por Oblak.

El crack. Oblak. Griezmann fue clave con un golazo y una asistencia preciosa, pero fue el portero el que evitó que el Celta se marchase arriba al descanso con tres paradas fantásticas en la primera parte.

La clave. La que tantas veces dio de comer al Atlético: la calidad de Griezmann y la ordenada defensa, siempre flanqueada por Jan Oblak.

Oblak deshizo toda posibilidad del Celta en la primera parte con tres intervenciones de poner el grito en el cielo. En el 17’ fue doble, primero con una mano de reflejos al remate de Maxi Gómez, cuya trayectoria cambió por el desvío de un defensa, y seguidamente evitó el golazo de tijereta de un estiloso Boudebouz. Consiguieron los celestes hacer daño al mejor equipo defensivo de LaLiga, defensa representada en esta ocasión por dos jugadores de la cantera, Montero y Moya, debido a la ausencia de centrales del primer equipo disponibles para el 'Cholo'.

Oblak como en tantas otras ocasiones hizo reaccionar al Atlético, que creció a través de las subidas de Juanfran. En el 26’ tuvieron la mejor con dos balones consecutivos del de Crevillente. Uno lo sacó Rubén Blanco de los pies de Correa y el siguiente Roncaglia de su cabeza. Llegaría entonces la tercera del portero esloveno que encarna la injusticia del fútbol con los porteros: si fuera jugador de campo le habían hecho ya una estatua en Madrid. Fue a Boufal, que sacó un preciso lanzamiento desde dentro del área directo a la esquina inferior de la portería y que volvió a salvar Oblak.

Entonces, el jugador más activo de los rojiblancos, Vitolo, que lo intentó todo y de todas las maneras posibles, provocó la falta que clavaría Griezmann. Zurdazo desde la frontal a la escuadra por el lado del portero. Minuto 41 y Oblak y la calidad de Griezmann ajusticiaban a un Celta mejor.

Y siguió siéndolo en la segunda parte, con más ganas e intención, pero sin capacidad goleadora ante la ausencia de su líder, palabra que cada tarde de fútbol se antoja más corta para Iago Aspas. Probó y probó el Celta, manteniendo al Atlético en su propio campo, pero sin capacidad para hacer daño a un equipo que se siente tan cómodo en esa faceta. Faceta en la que sacan una de sus armas más potentes, la maestría en el contraataque, que llegó en el 73’ con una pared entre Morata y Griezmann, que dejó solo contra Rubén Blanco al madrileño. No falló, dejando tirado al portero con un regate fenomenal.

Semana que refuerza y mucho a Morata, recién recuperado de una lesión de tobillo y con un solo entrenamiento, pero concienciado para estar ante el Celta debido a la falta de efectivos, aunque fuese desde el banquillo.

Pudo ampliar más el marcador el Atlético ante un Celta tocado, al que le quedan seis jornadas dramáticas. Correa rozó el gol con un disparo al lateral de la red tras el 2-0 de Morata y Griezmann tuvo todo de cara para definir ante Rubén Blanco, pero no acertó con una vaselina fallida. El Celta soñará con Oblak y el Atlético sigue rentabilizando los partidos en la lucha por el segundo puesto, con solo 14 jugadores de campo y sin centrales del primer equipo disponibles.

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